LIBROS PUBLICADOS POR Eduardo García Carmona...

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miércoles, 18 de noviembre de 2020

RECORDANDO UNA JORNADA DE PESCA EN EL EMBALSE DE RIAÑO…

590 km2 formados por amplios valles fluviales con un desfiladero común en pleno Parque de Picos de Europa

 

Truchas de gran tamaño, pero difíciles de conseguir

 

Las zonas de cola, tanto en el Esla, Yuso como Orza, presentan una gran concentración de bogas en los meses del desove, Abril y Mayo

 

Texto: Eduardo García Carmona. Fotos: E.G. Carmona y otros

 

El embalse de Riaño, también conocido como presa de Remolina, es una masa de agua, relativamente joven, creada a finales de los 80 y puesto en servicio, oficialmente, en 1988.

Tiene una extensión de poco más de 590 Kilómetros cuadrados y está formado por amplios valles fluviales cerrado por un desfiladero común que se encuentra en el Parque Regional de Picos de Europa. Los ríos principales que vierten sus aguas al embalse son el Esla, Yuso, Orza y Anciles, amén de múltiples arroyos que bajan de las montañas próximas.

Las aguas son aceptablemente transparentes y tienen un índice de mineralización moderadamente bajo. La temperatura del agua oscila entre los 6º en invierno y cerca de 20º en verano. La capacidad del embalse es de 651 hectómetros cúbicos, siendo el mayor de la cuenca del Duero y uno de los 30 mayores de España.

Aunque nació como embalse para garantizar el riego de 80.000 hectáreas en la provincia de León y parte de Valladolid y Zamora, también tiene aprovechamiento hidráulico para la central hidroeléctrica de Remolina. En él se pueden practicar deportes náuticos y la pesca, abundando la trucha común, bogas, lampreas, bermejuelas, gobios, y algún barbo. También existe una amplia población de cangrejo señal.

Las concentraciones principales de peces se encuentran en la zona de cabecera, siendo la ausencia, casi total, en las zonas posteriores de aguas someras, según un estudio de la Confederación Hidrográfica del Duero que me pasó un amigo, las mayores concentraciones de peces son bogas, un 65% del total,  que muestran una querencia por aguas más someras que otras especies. En general, las densidades son moderadas para un embalse que presenta buenas condiciones y calidad de aguas, obteniéndose los valores más altos en las zonas litorales, especialmente llegando a la cabecera. Curiosamente, las zonas de cola, tanto en el Esla, Yuso como Orza, presentan una gran concentración de bogas en los meses del desove, Abril y Mayo, pero después la densidad se convierte en muy baja.

 MI PRIMERA JORNADA DE PESCA EN EMBARCACIÓN

Para un enamorado de lo que fue el valle de Riaño como lo he sido, no me resulta grato el navegar sobre las aguas de este embalse que anegó una de las zonas más hermosas e interesantes de la geografía leonesa.

Los recuerdos de verano, en el viejo Riaño, son muchos. El olor del pan de hogaza recién sacado del horno, el olor a pueblo con ganaderías, a la hierba recién segada, la visión mental de la plaza y torre de la iglesia de Nuestra Señora de Quintanilla, con su fiesta agosteña plagada de hijos del pueblo y visitantes de todas partes, donde acudía Imanol Arias, hijo del pueblo; el ambiente de sus ferias, pero sobre todo la belleza de un valle fértil, repleto de huertas y praderas con abundante ganado, todo dentro de un ángulo que formaban los ríos Yuso y Esla y muchas, muchísimas jornadas de pesca en la zona, “me obligaban” a realizar este reportaje.

Del ayer sólo quedan los recuerdos, la lucha para que el valle no se anegase, las fotografías, algunas dieron la vuelta al mundo. Pueblos como Riaño, La Puerta, Huelde... dormitan en la aguas del embalse, Anciles deshabitado e incomunicado, con ellos también se fueron miles de ilusiones, aunque quedan las historias allí vividas, algunas de ellas contadas y cantadas, literariamente.

La realidad hoy es otra y el agua con todo aquello, ahora da de beber a campos sedientos y proporciona luz a miles de hogares.

ASÍ FUE Y ASÍ SE LO CUENTO

La historia ocurrió en 2005.

El embalse de Riaño nos recibe con un descenso importante de caudal, según las marcas en las paredes de la montaña, hasta cerca de 20 metros descendieron las aguas debido al estiaje y el regadío, pero presenta un buen aspecto. El tiempo no acompañó en la jornada de pesca. Fuertes ráfagas de aire, lluvia intermitente, aunque escasa, y el frío, después de un agobiante verano, fueron nuestros acompañantes.

En la embarcación lo imprescindible: cañas de pescar a mosca seca, sacadera y cebos a utilizar. Al final sólo utilizamos streamers, simulando pequeños pececillos.

Con la cámara de fotos colgada al cuello y las cañas dispuestas para comenzar la jornada, el patrón de la embarcación me aconseja colocarme, además de ropa de abrigo, la ropa de agua, incluyendo el chubasquero. Un arco iris radiante nos acompaña en la salida.

La embarcación se dirige al cañón de Anciles para probar fortuna en las paredes rocosas. El experto asegura que la pesca se presenta mal por las condiciones reinantes, pero que alguna trucha conseguiremos. Lo primero que avistamos fueron una veintena de cormoranes, ave que se ha aclimatado en muchos puntos de León y que se multiplica considerablemente, año tras año.

Con la barca al ralentí y a unos 4 o 5 metros de la orilla, en paralelo, comenzamos a lanzar la cola de rata. En la línea, con sedal del nº 26. Como señuelos dos pececillos. Corría el año 2005 y era mi primera experiencia de pesca en pantano desde embarcación. Sí lo había hecho desde tierra en el pantano del Porma. Los lances se suceden, ajustando los señuelos a la misma orilla pero los peces no terminan de aparecer. Después de más de una hora de pesca sin ningún resultado, la incertidumbre me acompaña, aunque el guía y experto asegura que algo pescaremos. La cámara de fotos siempre lista y colgada en bandolera, porque el ataque del salmónido al señuelo es muy vistoso y hay que captarlo.

Cambiamos de escenario. Nos adentramos más en el cañón que forman las montañas y donde desemboca el río Anciles. Allí surge el primer ataque. El susto es de órdago. El tirón más pero, por no estar atento y la cola de rata floja, la trucha se me escapó. Era un buen ejemplar, como la mayoría de los que se sueltan. La línea no puede ir floja y los pececillos tienen que navegar casi a ras de agua, que se vean pero sin ir por encima del agua. Hay que dejarlos que naveguen y se muevan aparentando que están vivos, de ahí que de vez en cuando haya que dar un tironcillo, pero pequeño, porque la embarcación al ralentí se mueve y hace de tiro. La caña, después del lance hay que bajarla para que el viento no levante los señuelos.


Por momentos se complican las cosas. No soy capaz de lanzar. El viento cambia de dirección cada poco. Hay que trabajar el lance con un simple juego de muñeca. Lo hago con tan buena fortuna que de repente veo subir a la velocidad de un rayo, un hermoso ejemplar de trucha. El chapoteo es tal que hasta salpica mi objetivo. La primera trucha ha tomado bien el. La caña se dobla que parece que va a romperse. La trucha, después de un rato, es dominada y la sacadera hace que entre en la embarcación. Más de dos kilos de trucha, con una hermosa cabeza, dientes largos y afilados y pintas grandes de color oscuro ¡una delicia verla después otra vez en el agua!

Con la adrenalina en su sitio cambiamos de escenario. Nos acercamos a la cabecera del pantano. Recuerdo aquellos parajes. Creo que estamos por encima de la zona de Huelde, donde finalizaba el coto antiguo de Bachende El Internacional. Vamos en dirección a las playas de Horcadas, localidad por donde baja el arroyo del mismo nombre. Allí trabo un buen ejemplar. ¡Madre mía, que emoción, que tirones! Casi no puedo con la trucha y eso que el ejemplar no llega ni a los 700 gramos.  Son mis primeras truchas en el pantano  de Remolina y las únicas porque después ya no volví más a pescar desde embarcación.

Algunos ejemplares más mordieron los engaños pero los anzuelos sin muerte dificultan las capturas. Todas las piezas se encontraban próximas a la orilla. El agua presentaba una temperatura de 15,6º, aunque el frío reinante marcaba menos grados en el exterior, 8º. Eran las 13,15 horas y habíamos comenzado la jornada a las 9,30 horas, poca pesca para tantos minutos. Había que volver al punto de partida, el Club Náutico de Riaño, donde también, en los meses de verano, se pueden realizar viajes turísticos por el embalse.

La jornada estaba dedicada a la pesca de truchas en el pantano de Riaño, la época elegida de finales de Setiembre no es lo mejor pero, a nada que acompañe el tiempo las capturas se pueden multiplicar.

Para los amantes de los ciprínidos apuntar que, deberán elegir el mes de Mayo. Es muy bueno para capturar auténticos  “trofeos”, con ejemplares de bogas que superarán el kilo de peso. Para poder acceder a este tipo de pesca se recomienda acudir a las zonas de cola del pantano y las desembocaduras de los ríos y riachuelos, especialmente en la zona próxima a Boca de Huérgano, desembocadura del río Yuso; zona de Vegacerneja, desembocadura del río Orza; y zona de Lario, desembocadura del río Esla.

Este embalse está aún por descubrir para la pesca y muy pocos pueden imaginar las sorpresas que pueden dar sus aguas. Sería un buen reclamo turístico para la zona. Tiempo al tiempo.


miércoles, 11 de noviembre de 2020

PESCADORES SOLIDARIOS…


Una iniciativa para LA ASOCIACIÓN BANCO DE ALIMENTOS "Rías Altas” de La Coruña

El pescador y montador gallego JOAQUÍN L. QUINTÁS ha sido el promotor de una mosca, 15 €uros para comprar alimentos

Algo que se podría realizar para los bancos de alimentos del resto de España, ¿no?

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 


Me ha llegado al corazón la iniciativa PESCADORES SOLIDARIOS llevada a cabo por un amigo pescador y montador de moscas para la pesca de La Coruña. Me refiero a JOAQUÍN L. QUINTÁS, una persona que piensa en los que están pasando necesidades en ésta pandemia del COVID-19 porque, hasta en pandemia HAY QUE COMER y las necesidades se ven en las colas de instituciones solidarias y de ayuda de toda España con miles y miles de personas necesitadas.

Joaquín pretendía implicar a una treintena de amigos en las redes por medio de una de sus moscas virtuales, una avispa. El tema se trataba de comprar una mosca al precio de 15 €uros con destino al banco de alimentos de La Coruña, donde reside. El éxito fue tanto que de 30, tuvo que pasar al doble y dejar la iniciativa que, no sería malo que otros tomen “el turno” para otras provincias y así llevar la solidaridad del mundo de la pesca hacia las personas más necesitadas.


Contando en que el amigo Quintás ha quedado sobrepasado por el éxito de la iniciativa PESCADORES SOLIDARIOS, tampoco estaría mal que nos implicásemos APORTANDO una pequeña cantidad de dinero en la c/c ES94 2080 0058 1430 4001 8734 de la Asociación Banco de Alimentos “Rías Altas” de La Coruña, o cualquiera de las que existen en todas las provincias, o simplemente en CÁRITAS de cada localidad con destino al bando de alimentos. Con el dinero se compran los alimentos básicos para entregar a miles de familias necesitadas e incluso, si alguno lo necesitase, por el importe ingresado en la colaboración, se puede pedir un certificado que desgravaría en la declaración de la renta (IRPF).


No hace muchos años participé junto con una veintena de montadores en otra gran iniciativa del artesano de moscas, también gallego, J. TOUCEDA. Aquello fue una subasta solidaria, con puja vía internet, que tuvo el éxito apetecido pero, ahora, es muy diferente.

Nuestra más cordial enhorabuena por la solidaridad demostrada por Joaquín y sus amigos, a los que me uní desde el principio, porque gracias a estas aportaciones muchas personas tendrán algo que llevarse a la boca.

Lo malo es que sólo sea para un día pero algo es algo.

¡¡¡Sean solidarios con los más necesitados!!!


martes, 10 de noviembre de 2020

 




ADIÓS A LA NINFA
para pescar Salmón, Trucha y Reo en zona salmoneras DE ASTURIAS, a partir del 16 de Junio…

EL PRINCIPADO SÓLO AUTORIZA LA MOSCA EN SUPERFICIE

Así se ha publica
do como RECTIFICACIÓN DE LA NORMATIVA DE PESCA PARA 2021



 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

El Principado de Asturias en su BOPA número 217, con fecha 10 de Noviembre, ha publicado una RECTIFICACIÓN DE ERRORES de la resolución del pasado 21 de Octubre de la Consejería de Medio Rural, en las que se aprobaban las NORMAS DE PESCA para 2021.


La rectificación del Principado de Asturias se refiere a los apartados referentes a la pesca de salmón, con y sin muerte pero, también, para la pesca de trucha y otras especies, distintas al salmón cuando se realice en zonas salmoneras.

Definitivamente, del 16 de Junio al 15 de Julio, en el caso del SALMÓN y hasta el 15 de Agosto para TRUCHA Y REO, la pesca en dichas zonas salmoneras se deberán realizar SÓLO CON MOSCA EN SUPERFICIE.

Adiós a NINFAS y otros cebos lastrados.

jueves, 5 de noviembre de 2020

RÍO CURUEÑO, el río del olvido de Julio Llamazares…

 

Un río con encanto, belleza paisajística y buenas truchas

Desde el puerto de Vegarada, pasando por los Arguellos, Las Hoces de Valdeteja, hasta La Vecilla y su desembocadura en el Porma

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

Tengo “el corazón partío”, como la canción de Alejandro Sanz, cuando me refiero a alguno de mis ríos favoritos.

Me precio de conocer una mayoría de los ríos de España, algunos de La Patagonia chilena y Alaska y, siempre termino por “quedarme con los de casa”. Me refiero a la provincia de León.


Lo del “corazón partío” es por lo complicado que resulta elegir uno sólo.

Los ríos de montaña son mi debilidad, especialmente los de León. Aquí, elegir uno u otro es más que difícil. Todos tienen un encanto especial.

Curueño, Omaña, Luna, Torío, Bernesga, Duerna, Cúa, Burbia…por mencionar algunos. Después, los de montaña y ribera como Esla, Porma, Sil, Órbigo…el caso es que todos tienen “algo especial”.


EL RÍO DEL OLVIDO

Es un maravilloso libro escrito en el comienzo de los años 80 del siglo pasado por un leonés, JULIO LLAMAZARES. Un relato a través de una forma personal de escribir de su tierra, espejo de la memoria en un tiempo de añoranzas de los años vividos porque, aunque Julio nació en el desaparecido pueblo de Vegamián (León), cuatro años después de haber nacido yo, muchas de las historias vividas en su infancia pasan por el río Porma y el Curueño.

Conocí a su padre, mi primer maestro de escuela, que se decía antes,  y seguro que con Julio compartí alguna correría infantil cuando el destino asentó a mi familia en Olleros de Sabero, a caballo entre Boñar y Cistierna. Curiosamente, después de años sin vernos, su obra literaria y mi profesión, incluso por alguna amistad común, hizo que nos volviésemos a ver. Ahora, verano sí o no, continuamos viéndonos por causalidad, siempre a orillas del río Curueño.

Llamazares pasa los veranos en La Mata de a Bérbula, cerca de La Vecilla y suele hacer recorridos por su “río del olvido” y parar a comer en el Bar Sierra, donde Avelino, esposa e hijas “cuidan” los estómagos más exigentes con ricas viandas y pucheros de la montaña. Fuera de los fogones y la cocina, casi todos los veranos coincido con Julio en el comedor del restaurante donde amablemente nos saludamos.

Julio, seguro,  tiene “el corazón partío” entre el Porma que le vio nacer y el Curueño que le enseñó a disfrutar de la naturaleza, el paisaje y el encanto de unas aguas cantarinas y puras como pocas. Al igual, así estoy.

El río Curueño, no lo dudo ni lo dudaré, es uno de mis favoritos a la hora de salir a pescar pero, también lo son el Duerna, Torío, Luna, Bernesga y Omaña.

Puedo contar mil y un aventuras por sus orillas pero éste artículo está dedicado a los sentimiento surgidos una vez he releído el libro de Julio Llamazares “El río del olvido”.

¿Por qué?

Muy sencillo, al releerlo he vuelto a disfrutar como la primera vez que lo tuve en mis manos o quizás más.


PEREGRINAJE HASTA SU NACIMIENTO

Ese “Camino de Santiago” subiendo desde Ambasaguas de Curueño, hasta el nacimiento del río Curueño en el Puerto de Vegarada, me ha llevado a las tres veces que realicé el camino a Santiago de Compostela pero, sobre todo a mis propias vivencias a orillas del río de las “mil y una sinfonías de agua, paisaje y paisanajes”.

Es curioso, mi primer libro publicado, ARRIEROS EN EL CAMINO DE SANTIAGO, se basa en las historias vividas y que me contaron peregrinos realizando “el camino”. EL RÍO DEL OLVIDO, escrito justo 20 años antes, es también un “peregrinaje por etapas”, recorriendo el curso del río Curueño y, al volver a leer el libro me he puesto a pescar, disfrutar de los paisajes y saborear las historias vividas por el propio Julio.

Desde la historia de Máximo Getino Zotes, de Gallegos de Curueño, hasta Santa Colomba dónde en la ermita había “un cepillo” pidiendo limosna para la obra, pasando por otra obra, la de la carretera de Nocedo de Curueño a La Valdorria que la estaban construyendo, la parada en el Balneario de Nocedo, cuando aún funcionaba y alguna camarera se acordará de los ojos azules de Julio, para llegar hasta La Venta de La Zorra, que así la conocimos antes de ser Venta del Aldeano, donde Valentín le dio acogida; las visitas a La Braña y Arintero donde las hijas de Abilio,

también recordarán al galán de Vegamián,con la Dama de Arintero como “testigo” fiel a la leyenda, o la dueña de la casa de “los duendes” en Tolibia, con el valle de Los Argüellos por testigo, que contó la historia del sacerdote que penaba culpas por pecados cometidos; Lugueros y Chana la cartera, Redilluera, Llamazares y La Cuevona con el Bodón enfrente con la historia del gigante de Villaverde, aquí de niño estuve en un campamento de la parroquia de Oviedo donde vivía por entonces, el río Curueño acompaña al viajero que nos cuenta historias hasta llegar a Redipuertas con el río Curueño bajando serpenteando de la montaña donde nace, entre aguas de mil fuentes con filtraciones de la nieve,  y los rebaños llegados de Extremadura se preparan para volver a casa.

Mis sentimientos de pescador se unen a la obra de Julio Llamazares, el hijo de primer maestro con el que aprendí las primeras letras en aquellas pizarras con pizarrrines que, hoy serían como las tablets y ordenadores de nuestros hijos y nietos.


ME HE VUELTO A ENAMORAR

El río Curueño me ha vuelto a enamorar en época de pandemias y virus “chinos” que nos asustan y matan encerrándonos en nuestras casas o confinándonos perimetralmente, como dicen los políticos, que no los técnicos sanitarios.

Me he pasado unas jornadas de lectura sintomática de pescador que “quiere y no puede salir a pescar” donde los recuerdos de otros días me han devuelto la alegría de querer seguir apostando por la pesca y el río Curueño como algo, también mío. Por algo es uno de mis ríos favoritos.

Gracias Julio por transportarme con tu obra a mi historia ayer vivida y hoy repasada en mi mente y espero que a todos mis lectores en Pescarmona y Dónde y Cómo Pescar en León y otros lugares, les haya entretenido con éste artículo y las fotografías de un río que me tiene “el corazón partío” en mis preferencias donde, el canto de los gallos de La Cándana,  Sopeña,  La Vecilla, Camporhermoso  y Aviados aún retumba en mi mente con sus plumajes llenos de brillo y tersura con los que confecciono, por momentos éstos días, las moscas y mosquitos con los que pescaré la próxima temporada en sus aguas.

CURUEÑO “el río del olvido” que deposita sus aguas al Porma, cada día lo tengo más presente.

lunes, 2 de noviembre de 2020

ESCENARIO DEPORTIVO Y SOCIAL DE CARRIZO DE LA RIBERA (León)

 


 

Un tramo que cada temporada va a más para delicia de los mosqueros competidores

 

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona



Son tantos los años escribiendo de pesca que me resisto a decir "adiós" y aunque
www.pescarmona.es ha desparecido como web privada lo cierto es que "escarbando" he recordado que aunque mi blog: www.pescarmona.blogspot.com quedó vinculado a dicha web y no se como recuperarlo, al menos, tengo éste de DÓNDE Y COMO PESCAR EN LEÓN también olvidado desde 2016 y aunque ha costado un día entero poder recuperarlo, aquí insertaré lo que tenga que ver con la pesca en León y otros, mientras que el resto de información lo iré "colgando" como pueda en Facebook. Eso sí, trataré de ser "menos pesado" en la carga de trabajo porque se trata de DISFRUTAR escribiendo y pescando.


EDS DE CARRIZO DE LA RIBERA

Se trata de un tramo de 3,5 kilómetros que se encuentra entre el puente de Villanueva de Carrizo y la presa de la central de Alcoba de la Ribera, límite superior del coto de Sardonedo, o lo que es lo mismo, la toma de agua el canal del Páramo, en Huerga de Río.

Es una zona regenerada por parte de la Administración, habiendo sido una de las que ha soportado mayor presión pesquera en los últimos años, así como más visitada por los furtivos, hasta que se convirtió en Escenario Deportivo y Social, aunque furtivos continúa habiendo.

 

Este tramo presenta múltiples vericuetos.

El río Órbigo se rompe en muchos brazos, tanto al comienzo en Villanueva de Carrizo, como antes de llegar a la presa. Estos brazos ofrecen muchas oportunidades a los pescadores. Existen muy buenos pozos, donde las truchas de gran tamaño abundan, como el “pozo de la mierda” o la salida de la depuradora.

 

Una de las mejores zonas de pesca se encuentra en lo 300 primeros metros, aguas abajo del Puente de Carrizo. Las caídas son excelentes para la práctica de la mosca seca. El río es ancho y tiene zonas de mucha vegetación acuícola que sirven de protección para las pintonas. Las entradas y salidas de lo pozos son lugares donde las truchas se suelen poner a comer, especialmente, al sereno.

 



La tabla frente a la piscina
y campo de fútbol de Carrizo, es de lo mejorcito y unos 100 metros más abajo, el pescador podrá disfrutar de tablas más remansadas, con más profundidad y zonas de raizones, lugares idóneos para el cobijo de ejemplares  de grandes dimensiones.

 

Desde que este tramo es Escenario Deportivo y Social se ha regenerado considerablemente y tiende a ser tan bueno como el de Santa Marina, si no es ya mucho mejor.

martes, 29 de noviembre de 2016

VEGAMIÁN: Gozar pescando a la cola del pantano del Porma


Un río de montaña que ofrece lo mejor al pescador 

Las tablas cerca de la ermita de Las Nieves, son muy buenas para la pesca a la leonesa y si el pantano está bajo de agua, por debajo de Camposolillo
    
El mes de Junio es el preferido para pescar
              
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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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Pantano de Vegamián
Pescar en Vegamián es volver a la montaña leonesa, próximos a San Isidro, para disfrutar en plena naturaleza de una jornada al aire libre, donde los recuerdos de un pasado sin tierras anegadas, dicen los lugareños, siempre fueron mejores.
Se trata de un coto de características muy similares al de Villafeliz. Su situación geográfica es parecida.

Vegamián tiene todos los alicientes para poder gozar pescando a la cola del pantano del Porma, donde los ejemplares de trucha suelen ser de buen tamaño, pero Vegamián también tiene el aliciente de un río de montaña, con las salgueras de las orillas
cayendo sobre sus aguas, cerrando el discurrir de las mismas, que procedentes de lo más alto de la montaña, bajan cantarinas entre rocas y peñas que se clavan en el cielo. En su curso son muchos los accidentes geográficos que ha de sortear hasta llegar al pantano. Esto hace que las aguas sean batidas y por ello “la reina de nuestros ríos” sea fuerte y brava.

                  ACCESOS

Para acudir a pescar a este tramo acotado desde la capital, el pescador deberá coger la carretera de Valladolid hasta Puente Villarente. Desde esta localidad, a la altura media del pueblo, hay que coger la carretera hacia Boñar. Desde
Boñar, saliendo de la localidad, hay que bordear el Pantano del Porma, con dirección a Puebla de Lillo. Pasados los cruces a las localidades de Orones o Solle, ya se puede buscar lugar para dejar el vehículo y pescar.  Hay quien prefiere llegar hasta el puente sobre el río, a la altura de Camposolillo, pueblo abandonado en su día y reconstruido desde hace unos años, volviendo a dar vida a la zona.

También se puede acudir desde León por la N-621 León-Santander, que pasa por Villanueva del Árbol. Llegados al cruce de Barrios de Nuestra Señora hay que continuar en dirección a Boñar y seguir dirección Puebla de Lillo.
Por una carretera u otra, la distancia aproximada desde León es de 70 kilómetros por buena carretera hasta Boñar, que se complica desde aquí a causa de las curvas, a medida que nos adentramos en la montaña hacia San Isidro.

          
EL COTO Y SUS ZONAS DE PESCA

Aguas arriba de la confluencia del río Silván con el Porma, afluente que recibe este por la derecha, a unos 300 metros, y en el puente que lleva a la localidad de
Redipollos se encuentra el límite superior de este tramo acotado de Vegamián. El límite inferior se encuentra en el puente sobre el arroyo Arianes que vierte sus aguas al pantano.

Si el pantano se encuentra lleno, la parte inferior es imposible de pescar, por lo que en invierno es complicado bajar más allá de las últimas praderas de Camposolillo. Por este motivo, aunque en realidad son 8 los kilómetros de tramo acotado, lo cierto es que aprovechables, la mayor parte de la temporada, sólo son 4 o 5 al máximo.

Las mejores zonas de pesca se encuentran en la parte superior, a unos 500 metros de la ermita de Las Nieves y hasta el puente de la carretera. Aquí las tablas son excelentes para pescar a la leonesa o mosca seca. En invierno, con más caudal, la cucharilla da buenos resultados. 

La mayor dificultad con la que se va a encontrar el pescador, en este tramo, es la mucha maleza que existe en las orillas. Las salgueras y árboles complican los lances, que deberán hacerse cortos. En verano no es conveniente meterse en el agua. La anchura máxima es de unos 10 metros, en esta zona, bajando hacia el pantano llega a los 30 metros o más, dependiendo de cómo se encuentre éste.

La zona favorita de los pescadores de mosca a la leonesa y seca, se encuentra después de un molino existente en la parte izquierda del río, mirando a San Isidro. Casi metidos en Camposolillo, existe una gran tablona con abundancia de trucha. Aquí
los serenos son envidiables y los ejemplares conseguidos de buen tamaño. Si el pantano está bajo y se puede pescar hasta el límite inferior, el pescador se va a encontrar con vueltas y revueltas, donde podrá aprovechar muchas tiradas, pero siempre pescando desde lejos para que la trucha no nos vea.      
Y para comer y comer bien, en Puebla de Lillo, Restaurante Madrid.