LIBROS PUBLICADOS POR Eduardo García Carmona...

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miércoles, 14 de octubre de 2026

En homenaje al PREMIO NACIONAL DE NARRATIVA 2026, el leonés JULIO LLAMAZARES...

 Río Curueño el río del olvido

Un río con encanto, belleza paisajística y buenas truchas

Desde el puerto de Vegarada, pasando por los Argüellos, Las Hoces de Valdeteja, hasta La Vecilla y su desembocadura en el Porma

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

Tengo “el corazón partio”, como la canción de Alejandro Sanz, cuando me refiero a alguno de mis ríos favoritos.

Me precio de conocer una mayoría de los ríos de España, algunos de La Patagonia chilena y Alaska y, siempre termino por “quedarme con los de casa”. Me refiero a la provincia de León. Lo del "corazón partio"es por lo complicado que resulta elegir uno sólo.


Los ríos de montaña son mi debilidad, especialmente los de León. Aquí, elegir uno u otro es más que difícil. Todos tienen un encanto especial.

Curueño, Omaña, Luna, Torío, Bernesga, Duerna, Cúa, Burbia…por mencionar algunos. Después, los de montaña y ribera como Esla, Porma, Sil, Órbigo…el caso es que todos tienen “algo especial”.


EL RÍO DEL OLVIDO

Es un maravilloso libro escrito en el comienzo de los años 80 del siglo pasado por un leonés, JULIO LLAMAZARES, hoy premio nacional de narrativa 2026. Un relato a través de una forma personal de escribir de su tierra, espejo de la memoria en un tiempo de añoranzas de los años vividos porque, aunque Julio nació en el desaparecido pueblo de Vegamián (León), cuatro años después de haber nacido yo, muchas de las historias vividas en su infancia pasan por el río Porma y el Curueño.


Conocí a su padre, mi primer maestro de escuela, que se decía antes,  y seguro que con Julio compartí alguna correría infantil cuando el destino asentó a mi familia en
Olleros de Sabero, a caballo entre Boñar y Cistierna. Curiosamente, después de años sin vernos, su obra literaria y mi profesión, incluso por alguna amistad común, hizo que nos volviésemos a ver. Ahora, verano sí o no, continuamos viéndonos por causalidad, siempre a orillas del río Curueño.


Llamazares pasa los veranos en La Mata de a Bérbula, cerca de La Vecilla y suele hacer recorridos por su “río del olvido” y parar a comer en el Bar Sierra, donde Avelino, esposa e hijas “cuidan” los estómagos más exigentes con ricas viandas y pucheros de la montaña. Fuera de los fogones y la cocina, casi todos los veranos coincido con Julio en el comedor del restaurante donde amablemente nos saludamos.

Julio, seguro,  tiene “el corazón partío” entre el Porma que le vio nacer y el Curueño que le enseñó a disfrutar de la naturaleza, el paisaje y el encanto de unas aguas cantarinas y puras como pocas. Al igual, así estoy.

El río Curueño, no lo dudo ni lo dudaré, es uno de mis favoritos a la hora de salir a pescar pero, también lo son el Duerna, Torío, Luna, Bernesga y Omaña.

Puedo contar mil y un aventuras por sus orillas pero éste artículo está dedicado a los sentimiento surgidos una vez he releído el libro de Julio Llamazares “El río del olvido”.

¿Por qué?

Muy sencillo, al releerlo he vuelto a disfrutar como la primera vez que lo tuve en mis manos o quizás más.


PEREGRINAJE HASTA SU NACIMIENTO

Ese “Camino de Santiago” subiendo desde Ambasaguas de Curueño, hasta el nacimiento del río Curueño en el Puerto de Vegarada, me ha llevado a las tres veces que realicé el camino a Santiago de Compostela pero, sobre todo a mis propias vivencias a orillas del río de las “mil y una sinfonías de agua, paisaje y paisanajes”.

Es curioso, mi primer libro publicado, ARRIEROS EN EL CAMINO DE SANTIAGO, se basa en las historias vividas y


que me contaron peregrinos realizando “el camino”. EL RÍO DEL OLVIDO, escrito justo 20 años antes, es también un “peregrinaje por etapas”, recorriendo el curso del río Curueño y, al volver a leer el libro me he puesto a pescar, disfrutar de los paisajes y saborear las historias vividas por el propio Julio.


Desde la historia de Máximo Getino Zotes, de Gallegos de Curueño, hasta Santa Colomba dónde en la ermita había “un cepillo” pidiendo limosna para la obra, pasando por otra obra, la de la carretera de Nocedo de Curueño a La Valdorria que la estaban construyendo, la parada en el
Balneario de Nocedo, cuando aún funcionaba y alguna camarera se acordará de los ojos azules de Julio, para llegar hasta La Venta de La Zorra, que así la conocimos antes de ser Venta del Aldeano, donde Valentín le dio acogida; las visitas a La Braña y Arintero donde las hijas de Abilio, también recordarán al galán de Vegamián,con la Dama de Arintero como “testigo” fiel a la leyenda, o la dueña de la casa de “los duendes” en Tolibia, con el valle de Los Argüellos por testigo, que contó la historia del sacerdote que penaba culpas por pecados cometidos; Lugueros y Chana la cartera, Redilluera, Llamazares y La Cuevona con el Bodón enfrente con la historia del gigante de Villaverde, aquí de niño estuve en un campamento de la parroquia de Oviedo donde vivía por entonces, el río Curueño acompaña al viajero que nos cuenta historias hasta llegar a Redipuertas con el río Curueño bajando serpenteando de la montaña donde nace, entre aguas de mil fuentes con filtraciones de la nieve,  y los rebaños llegados de Extremadura se preparan para volver a casa.

Mis sentimientos de pescador se unen a la obra de Julio Llamazares, el hijo de primer maestro con el que aprendí las primeras letras en aquellas pizarras con pizarrrines que, hoy serían como las tablets y ordenadores de nuestros hijos y nietos.


El río Curueño
me ha vuelto a enamorar en época de pandemias y virus “chinos” que nos asustan y matan encerrándonos en nuestras casas o confinándonos perimetralmente, como dicen los políticos, que no los técnicos sanitarios.

Me he pasado unas jornadas de lectura sintomática de pescador que “quiere y no puede salir a pescar” donde los recuerdos de otros días me han devuelto la alegría de querer seguir apostando por la pesca y el río Curueño como algo, también mío. Por algo es uno de mis ríos favoritos.


Gracias Julio por transportarme con tu obra a mi historia ayer vivida y hoy repasada en mi mente y espero que a todos mis lectores en Pescarmona y Dónde y Cómo Pescar en León y otros lugares, les haya entretenido con éste artículo y las fotografías de un río que me tiene “el corazón partío” en mis preferencias donde, el canto de los gallos de La Cándana,  Sopeña,  La Vecilla, Camporhermoso  y Aviados aún retumba en mi mente con sus plumajes llenos de brillo y tersura con los que confecciono, por momentos éstos días, las moscas y mosquitos con los que pescaré la próxima temporada en sus aguas.


CURUEÑO
“el río del olvido” que deposita sus aguas al Porma, cada día lo tengo más presente.

martes, 13 de octubre de 2026

FINALIZA LA TEMPORADA TRUCHERA EN CASTILLA Y LEÓN PERO QUEDA EL CANGREJO...


El 15 de octubre finaliza la temporada truchera en CyL pero aún se puede pescar cangrejo señal y rojo hasta final de año…



El primer CANGREJO ROJO llegó a España en 1973 en Badajoz y Sevilla y un año después, fue el ICONA quien soltó los primeros ejemplares del CANGREJO SEÑAL en Guadalajara y Soria

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 


La temporada truchera finaliza en Castilla y León el próximo 15 de octubre. Ha sido una temporada irregular con buenos resultados en primavera y comienzo del verano y con altibajos dependiendo de la falta de caudales en los ríos de montaña y todo lo contrario en los controlados por pantano.


A partir de ahora llega el momento de la pesca en lagos artificiales y el consuelo de la pesca del cangrejo señal y rojo. Menos da una piedra que dicen los que no pueden perder el contacto con los cursos fluviales. En Asturias se podrá pescar crustáceos hasta el 30 de noviembre mientras que en Castilla y León se podrá hacer hasta el 31 de diciembre.


A partir de ahora es el momento en el que la administración autonómica debe poner “manos a la obra” y configurar una hoja de ruta en favor de los ríos, los peces y los pescadores. Es el momento de
corregir errores y subsanar problemas para que no ocurra como en nuestros montes. Por cierto, aquellos desastrosos incendios son ya uno de los mayores problemas de nuestros ríos.

Manos a la obra y mientras tanto a preparar reteles.


Sobre la introducción del cangrejo rojo, el señal y cangrejo de patas blancas
te ofrecemos una pequeña historia de cómo llegaron a nuestros ríos.

EL CANGREJO ROJO (Procambarus clakii) originario del sur de Estados Unidos y del Norte de México llegó de nueva Orleans hasta España gracias a Andrés Salvador de Habsburgo-Lorena y al ICONA.


Los primeros CANGREJOS ROJOS se soltaron en el 1973 en Badajoz y un año después en Puebla del Río (Sevilla). España es el tercer productor del mundo de este crustáceo del que viven miles de familias de Andalucía con su comercialización.



EL CANGREJO SEÑAL
(Pacifastacus leniusculus) originario de la costa oeste de Norteamérica se liberó en 1974 en Guadalajara y Soria por el ICONA. Más tarde, por las autoridades públicas competentes de Castilla y León, País Vasco y Navarra. Ambas son especies exóticas.

El clarii y el leniusculus han proliferado casi por cualquier sitio, aunque el arroyo o el río no esté muy limpio.


Foto de internet

El CANGREJO DE PATAS BLANCAS, Austropotamobius pallipes, se duda de si es autóctono o si fue introducido en España en la época de Felipe II traído por Gonzalo de Liaño desde Livorno para solaz de las mesas reales. En España no teníamos “gambaros” de río para hacer guisos finos e italianizantes que era lo que se llevaba en la época.

Foto de Internet

La investigadora, Beatriz Matallanas, mantiene la hipótesis de que es autóctono. Por su parte el investigador, Miguel Clavero, defiende lo contrario. Parece que esta noble y jugosa pelea científica continúa en tablas como casi todo en esta vida.

 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

El legado de Granizo: LAS SALTONAS


TOMÁS GRANIZO FERNÁNDEZ

, maestro en
la confección de la saltona común. Bernardo Alonso
y Mundo “el andarríos” fueron sus maestros

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

Hace pocas fechas que falleció uno de los más grandes de la pesca y el montaje de moscas leonesas. Me refiero a TOMÁS GRANIZO FERNÁNDEZ a quien en vida admiré en el río y en su casa o en el bar de BENAVIDES DE ÓRBIGO confeccionando sus moscas únicas.

Hemos dedicado un capítulo a sus moscas de la piedra y a los pérlidos (Plecócteros grandes) que como pocos sabía “darles vida” en su torno de montaje ara engañar a las mejores pintonas en aguas rápidas. Ahora toca turno de las SALTONAS en la pesca a la leonesa o mosquito ahogado.

En este apartado de las SALTONAS para mí existían dos grandes sin menospreciar a nadie: TOMÁS GRANIZO y PEPÍN CIROLÍN, ambos maestros del montaje de esta mosca tan particular y única en León que habita especialmente en el Órbigo y toda su cuenca, aunque aparece en los ríos de toda España en momentos determinados del año, especialmente tras la primavera. No

podemos olvidar a Bernardo Alonso, Mundo, CANINA Y CARBAJO entre los mejores imitadores de siempre. Entre “los nuevos” o más jóvenes se encuentran JOSÉ Mª PÉREZ “CHEMATU”, EUSEBIO ÁLVAREZ, CARLOS J. DÍEZ, LUIS Mª FDEZ.
LUENGO
y otros muy buenos atadores o adobadores de moscas en tierras leonesas e incluso de fuera de León. Hoy en día existen muy buenos imitadores en el montaje de moscas leonesas.




Curiosamente, “las saltonas antiguas” nada tienen que ver la pesca. Esas son canciones tradicionales y baile de Canarias donde viví ocho años. Son composiciones musicales con ritmo avivado o rápido con naturaleza picaresca. Es un baile muy vistoso donde los saltos y giros en el aire le confieren un encanto especial.

Algo similar le ocurre a esta mosca muy típica en los ríos españoles y claro, en León el río Órbigo, el Omaña, Luna, Torío, Curueño, etcétera son la mejor escuela para los pescadores que, como en Canarias, saben bailar la mosca en el inicio de la cuerda de pesca. Por este motivo se la conoce, también como bailarina o saltica.

Se trata de una mosca artificial que imita a un tricóptero que cuando “se refrescan” en las aguas dan pequeños saltos para depositar sus huevas.

En el montaje artificial estas moscas llevan un doble cuerpo con doble pluma de gallo de León, bien en pardo flor de escoba claro y oscuro, o en indio claro y encendido.

Existen muchos tipos de montaje de saltonas aunque la más común es la “culiverde” con la parte superior del cuerpo color carne o tostado claro mientras la inferior es de un verde llamativo que imita el saco de huevos para depositar en las aguas del río. Es una mosca especial para pescar desde el me de mayo hasta el final de temporada.


Existen multitud de imitaciones con diferentes cuerpos (inferior y superior) en diferentes tonalidades o colores de sedas de montaje, así como de pluma.

En este apartado, sólo hace falta comprobar las de TOMÁS GRANIZO, ese legado que me hizo llegar a mi domicilio antes de su “partida” para pescar con San Pedro y muchos buenos pescadores leoneses que nos han dejado en los últimos años.




Así es el legado de TOMÁS GRANIZO FERNÁNDEZ Y SUS SALTONAS.

Va por Tomás y por todos los pescadores que utilizan la pesca la LEONESA, mosquito ahogado o pesca a pluma que, gracias al Manuscrito de Astorga y los grandes “adobadores” leoneses que han existido y existen, siempre estarán presentes a lo largo de los siglos en todos los ríos del mundo.


Montaje de la SALTONA DE GRANIZO y, por ende, de la gran mayoría de moscas de este tipo.

Anzuelo del nº 12 o 14

Cabeza: avellana en nylón

Alas dobles: pardo flor de escoba de gallo de León.


Cuerpo: Carne y verde en seda natural.

Costera: color aceituna en el cuerpo inferior.

Es una mosca que se confecciona sin brinca y sin colas.




martes, 22 de septiembre de 2026

EL LEGADO DE TOMÁS GRANIZO FERNÁNDEZ...





EL ÚLTIMO LEGADO DE TOMÁS GRANIZO
“maestro adobador de moscas para la pesca”

Pérlidos y moscas de la piedra

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

Fue una auténtica sorpresa recibir de manera postal (vía Correos) una carta certificada en la que se acompañaba una cajita de “puritos”

arreglada para acoger las últimas moscas confeccionadas por el inolvidable TOMÁS GRANIZO FERNÁNDEZ. El paquetito llegó desde Benavides de Órbigo León. Era el mes de marzo, a primeros cuando me llegó “el regalo” que hoy es uno de LOS LEGADOS más cotizados entre mis moscas.

Dividiré en varios apartados mis reportajes de estas moscas del legado. Primero, los grandes pérlidos. Son insectos grandes con ninfas que superan habitualmente el tamaño de las eclosiones aladas que son muy útiles para los pescadores a principio de temporada, en pleno verano al amanecer o

atardecer (serenos) y que se suelen emplear con muy buenos resultados en corrientes de agua pronunciadas. Los ríos de montaña con aguas limpias y claras, con amplia vegetación de orilla, especialmente hierbas, es donde se depositan tras la mutación de ninfa a mosca.

Tuve la gran suerte de realizar una jornada de pesca con GRANIZO en el río Omaña en un atardecer que nunca olvidaré por las enormes capturas conseguidas pero, especialmente, por la maestría con la que manejaba la caña.


Los plecópteros los recogimos en las hierbas de orilla. Tomás llevaba un trozo de caña de bambú, como el que muestro en la fotografía, regalo del propio pescador de Benavides. Estaba agujereado y tapado con un corcho. Allí, una a una, Tomás depositaba la “cosecha de pérlidos” de gran tamaño conocidos como “moscas de la piedra” según su color plateado, amarillo, verdoso, las otras de color plateado casi azulado en otro canutillo.


Lo ideal era pescar con esta materia prima porque daba grandes resultados. Lo malo es que se perdían o destrababan muchas de las moscas naturales y eso que de aquella el anzuelo tenía muerte o arponcillo.

Como Tomás era un manitas pese a los “dedos grandes” que tenía cuando faltaban los plecópteros naturales, los fabricaba en la mesa de su negocio tras la puerta.


Mientras los unos se confeccionan con hilos transparentes de colores claros: blancos, azules claritos y plumas de gallo de León indio claro o plateado, los segundos, los de mayor tamaño se suelen confeccionar con

dubbing de oreja de liebre y otros más claros teñidos, los cercos eran rubiones o marrones casi del mismo color. Dependerá del río donde pescar y sus aguas transparentes o menos y del tipo de mosca que salga.

En muchos de los ríos leoneses eclosionan estos grandes pérlidos, Dinocras Cefhalotes y perla Bipuntacta aunque muy pocos montadores son capaces de realizar los pérlidos como los hacía este pescador de Benavides de Órbigo, tanto los más claros (perlas) como los de mayor tamaño y colorido de cuerpo verdosos, amarillentos o jaspeados, conocidos como moscas de la piedra.


Gracias TOMÁS GRANIZO FERNÁNDEZ gran enamorado del río Órbigo sin menospreciar el Omaña.

En otro reportaje escribiré de tus SALTONAS que no tienen desperdicio.