PESCARMONA DÓNDE Y CÓMO PESCAR EN LEÓN

LIBROS PUBLICADOS POR Eduardo García Carmona...

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lunes, 6 de julio de 2026

OTRA PESCA: El sargo...

 


EL SARGO. 

Pescando con pan y “lechuga marina”

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

Un recuerdo...

Cada día que pasaba en Canarias disfrutaba más del mar y la pesca desde roca. En ocasiones he pescado desde embarcación con pesca directa y al curricán. Esta última  la encuentro sosa y aburrida. El curricán, particularmente


 la considero una forma de pescar sin mayor arte que sacar un gran pez con el mínimo esfuerzo o con el esfuerzo final de izarle hasta la embarcación. Desde la costa en rocas o espigones la pesca de mar se asemeja más a la de río, al menos si se pesca a cebo, arte en el que la mayoría,

de mosqueros y no mosqueros, comenzaron. De ahí que aunque no sea experto en lances marinos puedo contar que mis inicios piscatorios, en el río, lo fueron a cebo con meruca o lombriz de tierra. Después, gusarapa, gusarapín,  o  lo que fuese menester. En mar, cuando era “un güaje” pescaba desde las rocas de la playa de Bañugues o en la Isla Barrosa, en Asturias, sacando panchos y julias.


El sonido del mar, la suave brisa del aire marino, la blancura de las olas al chocar, la oscuridad de esas rocas volcánicas, el azul y el verde marino… es sinfonía armoniosa que hace que, cuando los ojos se cierran, pienses en lo agradable de la brisa marina y te dejas llevar de viaje lejos, muy lejos…cerca muy cerca.


Estoy con la mente en Canarias, tierra hermosa regada de sinfonías marinas, pero con un mar que me recuerda a la Asturias de mi niñez, cuando cierro los ojos. Estoy en Canarias donde lo aborigen se mezcla con mil culturas llegadas de otros tantos países. Estoy mentalmente en Gran Canaria, la isla menos afortunada, dicen, del archipiélago. Qué confundidos están. Gran Canaria no es sólo el turismo, es naturaleza, cultura y tradiciones ancestrales. 


Estoy en Gran Canaria, sol, mar y montaña, montaña que me recuerda mi León querido y sus ríos llenos de vida con agua fresca y cantarina. Ni en la realidad, ni en mis sueños canarios, corren cursos de agua. El líquido elemento es “oro” para sus gentes, oro que saben recuperar como nadie y guardar como pocos. Esa montaña árida, a primera vista, está llena de verdor. Esa montaña árida de roques y más roques, hasta llegar al Nublo, se convierte en cobijo del líquido elemento con la

presencia de múltiples presas donde he visto navegar, en sus orillas, a hermosos ejemplares de carpas y otros peces. Estoy con la mente en Canarias “aprendiendo a aprender” lo que es un mar de sueños sobre la pesca marina que desconozco. Estoy en Canarias, donde sus gentes, afables y cordiales, atentas, dulces, suaves, con hablar aterciopelado, te invitan a quedarte. Estoy en Bocabarranco, Gáldar, Agaete entre plataneras, dragos, tuneras y frente a una “montaña sagrada” de los guanches, cuyo espíritu me embarga.


Canarias
, islas de fobias y folías, de cantos y llantos, de vida y muerte, de mar, mucho mar…de paz y amor, de antifaces y carnavales, de tuneras y castaños, de nogales e higueras, de manzanos y perales, de aguacates y tomates, de papayas y mangos, de naranjos…de pesca, mucha pesca. Aquí estoy mentalmente para contar lo que allí he vivido ocho años, con argumentos y aprendiendo a pescar en el mar.


Presento a “don sargo”
que, junto con “doña vieja”, hacen que la pesca en mar, desde roca, sea un carnaval de sensaciones, de alegrías y desmanes, de pasión y amor, de destreza y maña, de ambición y soledad.

Elegir un buen lugar de pesca para sacar buenos ejemplares de sargos, no es tarea fácil ni siquiera con los mejores recuerdos. En la costa de Gran Canaria la mayoría de los rincones para pescar son conocidos por los aficionados. Si no te encuentras un lugareño de la zona, aparecerán otros de la capital o zonas próximas. Siempre habrá alguien que te ayude. Los mejores pesqueros, aunque abundantes en esta costa maravillosa, casi todos los días tienen visitantes. O sea, hay que madrugar para elegir el mejor puesto.


Aunque el lugar idóneo para este tipo de pesca de la vieja y el sargo no existe, tal y como apuntan muchos, si existen zonas donde algunas opiniones coinciden: las rocas. Después, lo de idóneo será según nos vaya en el envite. Vamos, si pescamos o no. Lo que hoy es bueno para pescar el sargo, mañana se puede volver en contra y lo mismo ocurre con la vieja. Así, es la pesca en general. Todo dependerá de las circunstancias.


Una zona rocosa con entrantes y cuevas, donde el mar golpee con fuerza, será buena para pescar estos peces pero, también habrá que tener en cuenta la Luna, la marea, claridad del agua, etc. En la pesca, todos los factores influyen en los resultados, ¿o no?

Mentalmente estoy con un amigo canario y parto para la zona elegida de pesca. Se trata de “un pescadero”, como dicen por allí, donde a media noche han sacando sargos de hasta 2 y 3 kilos. Salimos de madrugada casi despuntando el día. Una variante a tener en cuenta.


El lugar elegido está en la zona de Gáldar- Bocabarranco.

Después de cruzar un mar de plataneras y dejando a la derecha el monte sagrado de los guanches, pobladores autóctonos y ancestrales de estas tierras, llegamos a un cortante sobre el mar donde existen cuatro casitas de pescadores. Aquí dejamos el coche.


Con los bártulos de pesca a cuestas, bajamos hasta las rocas por un sinuoso camino de piedra y tierra. Estamos en Bocabarranco. A un lado, la playa, donde unas porterías de madera nos dejan ver la gran afición al fútbol que existe en estos lares. En la espalda un gran mar verde, con miles de plataneras, diferentes plantaciones de este producto singular canario sustento de la economía de la zona, junto al turismo. De frente, el monte sagrado del pueblo guanche. En sus laderas, casas y más casas. A nuestra izquierda, cortantes que caen al mar y donde algunos minutos después, otros pescadores tomarán posesión de la zona para practicar, como nosotros, la afición a extraerle fruto de este mar Atlántico, que tenemos en el horizonte.


La zona de pesca elegida no puede ser mejor. Promontorios de rocas que parecen surgir del mar a medida que las olas van y vienen. Son lenguas de fuego volcánicas, apagadas después de bajar de la montaña, hace siglos. Eso hace que las rocas presenten una configuración especialmente bella y única, que en la península no podríamos encontrar, aunque la bravura de las aguas ejerza de cincel natural para presentar bellezas sin parangón, como en la costa cantábrica. Esto es diferente. A veces irreal, como los sueños, por las formas caprichosas de las figuras. Es la costa canaria donde, esas cavidades caprichosas de la naturaleza, hacen posible que sargos, viejas, salemas  y otros peces vivan formando un ecosistema sin parangón, para deleite de los aficionados a la pesca.


La mar parece un poco revuelta. Eso es bueno para este tipo de pesca. El sargo, no necesita vernos y cuanto más movida esté la mar, más oscura, turbia o tomada se encuentre, mejor que mejor para engañar al pez.

Elegido el pesquero es el momento de desenfundar las cañas telescópicas de 7 u 8 metros preparar carretes, con línea del 35, flotadores caseros, en neopreno  con fibra intermedia del corazón de caña de bambú, plomos y anzuelos del nº 5.

Preparando el pan

Después, es el turno de la preparación del cebo. Vamos a pescar con pan duro y lechuga marina, que así se la conoce en aquella tierra.

En un caldero de pintura, de los de 25 kilos, tenemos los bollos de pan duro. Hay que quitar la corteza cuidadosamente, bollo a bollo y se mojan con agua de mar. Una vez mojados, hay que sacarles el agua y formar una masa exprimiéndolos con el puño y amasando en nuestra propia palma de la mano. 


Cuando se ha conseguido que la masilla esté a punto y un poco dura está lista para adjuntarla al anzuelo formando una bolita. Hay que buscar el segundo cebo: la lechuga marina, que no es otra cosa que un tipo de hierba o alga, se nace entre las

rocas donde más azota el agua del mar. Efectivamente, parecen diminutas lechugas que nos servirán de cebo para pescar los sargos. Habrá que pescarlos a fondo, no entre dos aguas, por lo que habrá que tener cuidado a la hora de lanzar la línea con los anzuelos al mar, para que no se desprenda el cebo.

Lechugas marinas

El sargo
es una especie acostumbrada a alimentarse de manera variopinta. Lo mismo le da un trozo de masilla de pan, que una albóndiga de sardina, trozo de calamar,  cangrejillo, o un caracol marino. Come de todo incluso chorizo si se le pone. Lo importante es saber presentar el cebo. No se puede pescar a cangrejillo, sardina o calamar, entre dos aguas. Hay que presentar este tipo de cebos a fondo porque el sargo, además de voraz, es muy listo y sabe dónde encontrar cada uno.


Escurriendo el agua del pan
Sólo resta preparar el engodo, que realizaremos con el pan sobrante y lanzarlo, frente a nuestra posición de pesca, a favor de la corriente. No es bueno abusar del engodo.

El lance, con cuidado, lo realizamos a no más de cinco o seis metros de las rocas. Las primeras picadas se notan. Son peces pequeños por los tironcillos. Deberemos clavar el pez con un leve movimiento de muñeca como si estuviésemos viendo subir una trucha a una mosca seca. Otros apuntan que hay que hacer lo contrario, empleando un fuerte tirón. Puedo adelantarles que de las dos formas he conseguido capturas.


Mi primer sargo es pequeño
. El ejemplar de mi compañero es algo mejor. Mientras continúo sacando sargos pequeños, mi acompañante imaginario consigue ejemplares superiores. ¿Cuál es el secreto? Muy sencillo, conocer la pesca de mar y saber dar la profundidad adecuada para que el cebo llegue al fondo, a las piedras. Saber mirar el corcho o boya es primordial para acertar con la pesca, si no serán los peces pequeños los que continuamente nos estén quitando el cebo.


Una vez corregida la profundidad acierto a sacar ejemplares mayores, aunque más bien son de un tamaño mediano.

Tanto uno como el otro estamos utilizando dos anzuelos en la línea, unidos a un esmerillón, por encima del que hemos colocado los plomos.


Decido poner el mismo cebo que está utilizando mi compañero imaginario, o sea pan. ¡Ni con esas! La miga de pan me dura menos en el anzuelo, “que un caramelo en la puerta de un colegio”. Lanzar y perder la miga es todo lo que hago. No es porque se la coman los peces, que también, si no que en el lance ya la pierdo.


Hay que esperar y dejar secar al sol el amasado de pan. Cuando vuelvo a colocar el cebo en el anzuelo, el lance lo hago más delicado y a la remanguillé. El pan continúa en el anzuelo hasta que…¡zás! Un fuerte tirón y un leve movimiento de muñeca hacen

que la mejor pieza que conseguí en toda la jornada, sea izada hasta la roca. Tampoco es que fuese un sargo grande pero, para mí, era suficientemente grande, unos 300 gramos. Alegría.



La jornada de pesca concluye al mediodía, cuando los sargos comenzaron a brillar por su ausencia y yo he despertado de mi sueño canario.





En otra ocasión llevaré mi sueño hacia la pesca de “la vieja”, hermosa y singular.

 

martes, 2 de junio de 2026

MIS RINCONES FAVORITOS: río Cea (León)...



El río Cea
, un gran desconocido para la mayoría de los pescadores…

En pleno Camino de Santiago, truchas, cangrejos, paisaje, gastronomía y un coto despreciado por muchos aficionados pero con abundante trucha

 

Texto: Eduardo García Carmona

 

El río Cea es uno de los más importantes reductos o paraíso natural para la trucha común. Este río posee un acotado ignorado por muchos pescadores pero, sin lugar a dudas, es uno de los  más trucheros y con mayores defensas naturales. Este tramo acotado es de los pocos que existen en nuestra provincia, donde el hábitat arropa y cuida el subsistir de la trucha dándole refugio casi inalcanzable para el humano, pese a la disminución alarmante de caudal durante el verano. Es difícil, incómodo y a veces impracticable para pescar, pero ahí radica su encanto. Es coto para "pescadores" que sepan aprovecharlo y gozar en sus aguas.

Son muchos los tramos donde es casi imposible el acceso directo al río, incluso en verano cuando las aguas son más bien escasas dependiendo del tramo. La naturaleza es tan sabia que  el curso del río forma, cada pocos metros, grandes pozos donde casi no se puede entrar. Es aquí donde “la reina de nuestros ríos” tiene uno de los últimos refugios de nuestra provincia. Las aguas se encuentran franqueadas por maleza, arbustos, todo tipo de vegetación y zarzas, cerrando el hueco del curso fluvial. Seguirá siendo así mientras los humanos se olviden de meter máquinas para destrozar el entorno de este paraíso, como ha ocurrido en otros de nuestra geografía provincial.

Las dificultades orográficas existentes hacen muy difícil el arte de la pesca a caña. No es recomendado para principiantes y amigos de lo fácil. Existen zonas abiertas donde se puede practicar la pesca con mayor comodidad.


Se recomienda pescar a cucharilla, ojo de UN SOLO ANZUELO,
recomiendo las edu. A este arte se obtienen buenas capturas, aunque hay que saber manejarla hábilmente para no dejarla en las ramas de los árboles, arbustos y malezas, que tapan las orillas del río.

La Charli en pleno montaje
La pesca a mosquito ahogado, trabajándola bien, da buenos resultados y se hace muy bella para el aficionado que tenga arte en el manejo de caña y el lance. Se aconseja pescar con caña corta y pocos mosquitos en la cuerda, dos o tres al máximo, donde no debe faltar una saltona común o una “Charli”.

En verano se recomienda pescar con una saltona, un carne y un salmón, sin rastro y siempre haciéndolo aguas arriba.

La Charli finalizada
El arte que mejores resultados da es la mosca seca, sobre todo si se sabe manejar bien la cola de rata y no se “patea” el río. La gran dificultad de pescar a este arte viene dada por la cantidad de vegetación que se acumula en las orillas que hacen casi imposible el lance. Por lo general las aguas bajan verdosas y pocas veces claras y la trucha es fina y luchadora.

La anchura del río  no pasa de los cinco metros en muchos casos, aunque en otros tramos, los menos, llega a diez metros.

Las mejores zonas de pesca se encuentran en el comienzo, desde el puente de Carrizal a Villamorisca.  Desde Quintanilla de Almanza al final del coto en el puente de Vega de Almanza, también existen tablas con aguas rápidas y otras donde se remansan. Hay buenas caídas, raseras y pozos. Aquí se puede pescar a cualquiera de los artes permitidos, con garantía de éxito. Los "serenos" suelen ser muy buenos donde las saltonas son claves.

La zona con mayores complicaciones para el pescador, se encuentra entre Villamorisca y Quintanilla de Almanza, donde el río se cierra totalmente, encontrando el aficionado pocos lugares para el lance, al menos a mosquito ahogado y mosca seca. Aquí el arte a practicar es la cucharilla. Llegando ya al puente de Quintanilla, se encuentran tabladas donde realizar más cómoda la tirada.

El coto del Cea es una maravilla para el pescador que lo sepa pescar pero es a la vez, uno de los menos visitados por los pescadores de León, salvo los de las zonas próximas y de Guardo (Palencia) que disfrutan, por su proximidad, de jornadas de auténtica belleza en contacto con la naturaleza y  sienten los portentosos tirones de los buenos ejemplares de trucha común que abundan en sus aguas.

Existen buenos pasos para cruzar el río de forma natural y varios puentes en la Vega de Almanza, Quintanilla, Villamorisca y Carrizal. A uno y otro lado del río hay hermosas praderas y buenas tierras de cultivo.

Encontraremos lugares para dejar el coche a la misma orilla del río y buenas sombras para cobijarse de los rayos del sol.

Y por medio, EL CANGREJO SEÑAL, que “haberlos, haylos” y de buen tamaño.

En ésta época del año cuando más aprieta el calor es fácil encontrar entre las piedras algunos cangrejos que, sin falta de retel, pueden acabar en la sacadera o en la mano de los aficionados.

No es difícil verlos en las zonas de ocas pero, tampoco, en zona más abierta junto a las piedras, o sea que en pozas, no digo nada. La muestra la tienen en las fotografías.

Ir a pescar el coto del Cea es tener la oportunidad de disfrutar de la naturaleza y la pesca en el más amplio sentido porque, además del Camino de Santiago y todo el paisaje agreste de tierra de Campos, se convierte en belleza natural junto con el paisanaje, la cultura monumental y artística, los museos, sin olvidar la más exquisita cocina tradicional. Existen muy buenos/as “fogoneros/as” en toda la zona y no se olviden de los “puerros de Sahagún y comarca”.

Además del tramo acotado existen otras zonas de pesca interesantes porque hasta Villaverde de Arcayos el interés por la pesca de la trucha persiste, aunque poco a poco se van perdiendo zonas y el río comienza a estar más abierto, atravesando la llanura. Desde aquí y hasta Villaselán  y Santa María del Río, el Cea ofrece buenas tablas para el lance, aunque la trucha comienza a escasear. Otras especies comienzan a ser más importante en número que la “reina del río”. Barbos, bogas y lucios compiten por el hábitat, también convive el cangrejo.


Cuando el río saluda el Castillo de Cea y se dirige hacia Villamol, aproximándose a Sahagún, comienza a ganar en caudal, gracias a las aportaciones de los sobrantes de riego. Esta zona, perdida prácticamente hace unos años para la práctica de la pesca, ha vuelto a resurgir y son muchos los aficionados que han vuelto a pescar gracias a las buenas capturas que se consiguen de lucios y barbos, pero también algún otro buen ejemplar de trucha. Es la zona más amplia y ancha de un río que ofrece un color amarronado a lo largo de todo el año.


Pasando San Pedro de Dueñas y Galleguillos de Campos el río Cea se despide de la provincia de León y casi se da la mano con otro río que baja en paralelo desde la misma zona de la montaña leonesa: el río Valderaduey.



martes, 26 de mayo de 2026

AL RICO Y SABROSO CANGREJO DE RÍO...

 




HASTA EL 31 DE DICIEMBRE SE ABRE EL CANGREJO EN CYL


En Asturias ya está abierto hasta el 30 de Noviembre

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

Mientras en ASTURIAS la pesca del CANGREJO SEÑAL y EL ROJO se puede realizar del

1 de marzo al 30 de noviembre con un máximo de 10 reteles por pescador desde UNA HORA antes de la salida del sol hasta UNA HORA DESPUES de la puesta, los días hábiles varían dependiendo del tipo de río o embalse y teniendo en cuenta que LOS JUEVES son días de veda total y los LUNES de pesca sin muerte aunque NO TIENE SENTIDO que una especie a erradicar por ser ESPECIE INVASORA no se pueda capturar dichos días. No existe cupo de capturas aunque todos los
ejemplares capturados deberán ser sacrificados en el mismo lugar de pesca y NUNCA se podrán devolver al agua. Por si acaso, es interesante informarse en el BOPA o en el portal de pesca fluvial en Asturias para conocer con exactitud las zonas de pesca autorizadas. Como cebos “se pueden utilizar cualquier tipo de carnes y peces que no sean exóticos invasores, vivas o muertas”.

En  CASTILLA Y LEÓN se permite la pesca del cangrejo rojo y del cangrejo señal desde el 1 DE JUNIO HASTA EL 31 DE DICIEMBRE en las masas de agua delimitadas de Castilla y León, salvo en los refugios de pesca declarados como los cotos de pesca, escenarios deportivo-sociales, aguas en
régimen especial y refugios de pesca de la Comunidad de Castilla y León y se aprueban los correspondientes planes de pesca, bajo las siguientes condiciones: En aguas de acceso libre permitida todos los días durante estos meses. En los cotos de pesca, aguas en régimen especial y EDS permitida los días INHÁBILES para la pesca con caña.

La pesca del cangrejo sólo podrá practicarse en el período comprendido desde una hora antes de la salida del sol hasta una hora después de su puesta. No existe limitación en cuanto a la talla y al cupo.

En la pesca del cangrejo SOLAMENTE ESTARÁ PERMITIDO EL USO DE CEBOS MUERTOS. El empleo de trozos de pescado se considera, a estos efectos, como cebo muerto. Queda prohibida la utilización como cebo vivo o muerto de cualquier ejemplar de especies exóticas invasoras o de sus partes y derivados.


CADA PESCADOR PODRÁ OCUPAR UNA LONGITUD DE ORILLA NO SUPERIOR A 100 METROS utilizando un máximo de 20 reteles, y respetando una distancia superior a 10 metros del retel del pescador inmediato.

Es a partir de JUNIO y hasta finales de verano cuando mayor actividad tendrán los crustáceos debido a las temperaturas de las aguas por lo que habrá que aprovechar porque no existen cupos aunque sí existen algunas restricciones especificadas en las normativas publicadas en cada CCAA.

El número de cangrejos será indeterminado y lo que nunca se podrá será devolverlos al río una vez extraídos del retel.

Que ustedes disfruten de la pesca en plena naturaleza y, después, buen provecho en la mesa porque las posibilidades culinarias son múltiples y muy sabrosas y en Pescarmona les presentamos la que más nos satisface por sencillez y exquisitez.


RECETA PARA CANGREJOS RÍO AL BRANDY

Una vez que se han lavado bien, en una olla o cacerola grande, se cubre de aceite el fondo. Se calienta el aceite y se echan los cangrejos hasta que tomen el color característico.

En un mortero se machan una cabeza de ajo (unos 10 dientes). Se acomoda de perejil y se llena el mortero de vinagre.

Verter TODO a la cacerola dándole vueltas para que  tomen bien el machacado del mortero.


Se echa sal a gusto del consumidor.

En un cazo o taza se echa una o dos copas de brandy. Se quema añadiéndolo a los cangrejos. El secreto reside en este último paso.

Qué ustedes los disfruten.