LIBROS PUBLICADOS POR Eduardo García Carmona...

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jueves, 13 de mayo de 2021

DE PESCA POR LA TERCIA, VEGA Y NOCEDO DE GORDÓN (León)…

 



Aguas limpias y cristalinas en La zona alta del río Bernesga con truchas finas y bravas

VEGA DE GORDÓN, donde las truchas del Bernesga te harán disfrutar con la pesca a “la leonesa”

Desde NOCEDO DE GORDÓN, hasta LA ROBLA el Bernesga “se hace mayor” y ofrece ejemplares de buen calibre

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 


En el límite de la provincia de León con Asturias, en el puerto de Pajares a una altura próxima a los 2.000 metros nace el río Bernesga entre fuentes cristalinas y neveros. Es la zona más pura del río.

Pocos kilómetros más abajo, por encima del puente de Villanueva de la Tercia y hasta la desembocadura del río Camplongo, se encuentra el tramo que les recomendamos de este río.


Se trata de un tramo de río de montaña de aguas limpias y cristalinas, de no más de 4 metros de anchura, en la zona superior incluso menos, y 3 kilómetros de longitud. Es la auténtica piscifactoría natural que surte de truchas al único

coto existente. La trucha es fina y brava. Tiene escasa dimensiones, pero es abundante. Existen buenos pozos y grandes peñonas, donde tampoco será complicado llevarse algún susto, al trabar alguna “pintona” superior a los 30 centímetros,  son pocas pero, las hay. Lo normal será pinchar muchos ejemplares entre los 15 y 25 centímetros. Un tramo para gozar de una buena jornada de pesca, siempre y cuando sepamos lo que tenemos ante nosotros.

Es conveniente saber pescar con prudencia y templanza. Aquí las prisas y los malos movimientos te pueden llevar al agua, si resbalas en las rocas, o a no tocar ni una trucha por asustarlas.


El mejor arte para pescar es la cucharilla de un solo anzuelo, sin muerte, claro. ¿Por qué?

Sencillamente por tratarse de río estrecho con mucha roca en su curso y aguas transparentes.

También se disfrutará a mosca seca con tricópteros, a primera hora de la mañana y a la caída de la tarde. Esto si se pesca durante los meses de Junio y Julio.

Al principio de temporada las aguas bajan muy frías y lo aconsejable es la cucharilla o el mosquito ahogado.

En las entradas y salidas de las pozas, la ninfa es imprescindible.

 


MEJORES ZONAS DE PESCA EN LA TERCIA

 


La mejor zona de pesca se encuentra desde el puente medieval de Villanueva de la Tercia, aguas arriba, hasta un kilómetro. Aquí nos encontraremos una zona encajonada y difícil de transitar, donde hay aguas profundas. Aguas más arriba desemboca el río Millaró, vedado para la pesca.

La parte superior, hasta la desembocadura del río Camplongo, que también está vedado, es más difícil de pescar, tiene menos anchura y existen corrientes y rápidos.

La vegetación existente en las orillas suelen ser salgueras y alisos.

 


VEGA DE GORDÓN, PESCANDO ENTRE MINAS

Una vez dejamos el único tramo acotado del Bernesga, los pescadores se encontrarán buenas zonas libres para practicar el lance.

Desde Santa Lucía de Gordón, en la zona recreativa existente, aguas abajo y hasta el puente metálico que libra el ferrocarril sobre el río, en Vega de Gordón, nos encontramos con un tramo libre de unos 2,5 kilómetros que es de lo más apreciado.


El río cobra algo más de anchura, entre 8 y 10 metros, ofreciendo múltiples tiradas. Las salgueras se mecen sobre el agua del río, dificultando muchos lances. Son zonas donde se sitúan las “pintonas” para comer. Los fondos de roca cobijan a muchos ejemplares, por lo que no es difícil que muerdan los señuelos cuando circulen próximos.


MEJORES ZONAS DE PESCA

Las mejores zonas se encuentran a la salida de la zona recreativa de Santa Lucía y unos 500 metros aguas abajo. Las buenas tablas se suceden, así como algún rápido.

Llegados a la zona media, donde existen hermosas huertas y praderías, las aguas del Bernesga chocan contra la montaña de roca caliza. Aquí vuelven a sucederse las buenas zonas de pesca.


El tramo final, 400 metros hasta el puente del ferrocarril, es una zona complicada de pescar. Existe abundante vegetación difícil de sortear, por lo enmarañado. Es la mejor zona de pesca y con más abundancia de truchas.

Se recomienda pescar a mosquito ahogado y en las buenas tablas existentes con aguas más remansadas, a mosca seca.


Desde NOCEDO DE GORDÓN, hasta LA ROBLA

Donde el Bernesga “se hace mayor” y ofrece ejemplares de buen calibre

Se trata de una tramo libre muy interesante del río Bernesga y, por la zona donde se encuentra, de los más visitados por los aficionados.


Partiendo como límite del puente que cruza el río, antes de entrar en Nocedo de Gordón, se puede  llegar pescando hasta La Pola de Gordón, pasando por Huergas. Esto aguas arriba con 4 kilómetros de río para pescar.  Desde el Puente de Nocedo, y aguas abajo, también se puede practicar el lance hasta la parte superior del campo de fútbol de La Robla, pasando por Peredilla y Llombera.


Tanto si se elige una u otra zona nos encontraremos con bastantes aficionados y con hermosas tablas donde practicar a cualquiera de las artes permitidas de pesca. Existen tablas remansadas, con aguas más rápidas, corrientes y excelentes pozos. La vegetación representa una buena dificultad para el pescador. Pese a ser una de las zonas más visitadas, cada día se pueden encontrar sorpresas los aficionados.

La zona baja, desde la localidad de Llombera y hasta La Robla es la menos visitada y, quizás por ello, la que mejores “trofeos” puede ofrecer, al existir abundante trucha grande, pero menos fina que la de tramos superiores.


El tramo que mejores resultados, personalmente me ha dado, es el que parte del mismo puente de Nocedo, hasta Huergas. Tiene muy buenas tablas con vegetación acuícola y abundancia de rocas y piedras en el río que sirven de refugio a las pintonas. Aconsejo pescar a mosca seca, si hay pocos aficionados en la zona, o a mosquito ahogado.

miércoles, 28 de abril de 2021

FUENTES CARRIONAS, donde el cielo y la tierra se abrazan…


 …y el arroyo ARAUZ es un “paraíso para las pintonas”


Desde el 1º de Mayo se podrá pescar en éste coto en plena Montaña Palentina

 

Texto: Eduardo García Carmona. Fotos: J.L. Méndez Gª

 


Con llegar hasta  Triollo y Vidrieros el caminante y pescador quedará prendado de lo que le rodea. Es la Montaña Palentina que, después de circundar carreteras por el pantano, se otea en el horizonte ya próximo mostrándote la delicadeza, belleza y sinfonía que ofrece una tierra paradisíaca que no tiene que envidiar a ninguna otra en el mundo. Eso ocurre con todo el norte de España pero se acrecienta por éstos lares.


Conocedor de que todas la “comparaciones son odiosas”, no me resisto a decir que esta zona entre León y Palencia es “La Patagonia española” por las cumbres y los mil ríos, arroyuelos y arroyos que serpentean entre sus montañas y llanos altos.

En las profundidades de los cielos con el sol como testigo, las aguas brotan de los manantiales dando vida a la Montaña Palentina. Algunos cursos, pobres en caudal, se arremolinan formando corros entre musgo, hierbas y piedras.


Acariciando las masas de agua y la escasa vegetación, los soplos en forma de viento, también se arremolinan junto al camino formando, a veces, “humos impropios” para una atmósfera plena de oxígeno, bondad y limpieza natural que te hace respirar ensanchando los pulmones a todo ritmo, como al propio corazón. Son los aires de la montaña palentina. Son las aguas juguetonas y cantarinas que nos llevarán por un camino angosto hasta el río ARAUZ, pasando antes por el refugio de pesca del coto de Vidrieros, el puente derruido del Teblo, y otros que aún perduran para regocijo de quienes transitan por la zona de excursión y no se atreven a cruzar, especialmente en invierno, las aguas del río Carrión. Pero, los pescadores

continuarán camino hacia más arriba, hasta llegar al río ARAUZ, tras circundar el coto de Pineda e, incluso hasta el arroyo Cortés, afluente del Arauz con aguas tan transparentes que sirven de fuente para saciar la sed. No es de extrañar que “las pintonas” estén en la gloria teniendo un paraíso de aguas puras y cristalinas.


EL COTO DE ARAUZ

Dejando las fuentes del río Carrión a la izquierda, seguimos el camino marcado por el arroyo de Arauz no dando crédito a tanta belleza natural. Las aguas transparentes y cantarinas nos saludan y muestran su encanto y poderío, dependiendo de la época en la que estemos. Si es invierno, el río bajará fuerte y bravío. Si es primavera, el Arauz se muestra galante y con señorío. Si es verano, el arroyo es “arroyuelo” por la pérdida de caudal.


Las mejores zonas de pesca se encuentran en la parte inferior del coto, donde éste entrega las aguas al Carrión. Siguiendo el cauce, aguas arriba hasta el cruce con el arroyo Cortés, nos encontraremos una infinidad de tiradas para practicar a mosca seca, mosquito ahogado o cucharilla de un solo anzuelo y sin muerte por tratarse de un COTO SIN MUERTE. Cualquiera de las artes elegidas nos dará satisfacciones porque en cada curva nos encontraremos

echadas hermosas donde pescando con sigilo y sin prisas, las truchas se ofrecerán al pescador con bravura. Las sorpresas son mayúsculas para ser un arroyo de montaña. Existen ejemplares que, además del tamaño, ofrecen unas libreas sensacionales de belleza, con un colorido que refleja la hermosura de la zona.

EL LÍMITE SUPERIOR del coto de ARAUZ, que tiene una longitud de 4,71 kilómetros, está situado en la desembocadura del arroyo Cortés. El LÍMITE INFERIOR, en la desembocadura del río Arauz en el Carrión.


Se puede pescar de lunes a domingo por ser un coto sin muerte o de captura y suelta y sólo se expiden 8 PERMISOS por día, aunque la mayoría no se cubren, salvo excepciones y épocas.

Un coto recomendado a partir del 1º de Mayo, día en el que la Junta de Castilla y León tiene asignada su apertura por ser un río de montaña muy especial y al que hay que proteger todo lo que se pueda porque es el verdadero vivero o piscifactoría natural para el río madre, el Carrión.




martes, 20 de abril de 2021

En León, PARDAVÉ es “la escuela de pesca para miles de aficionados”…


Las orillas del Torío, en Pardavé, son “la excelencia de pesca” que buscan a diario los pescadores


PARDAVÉ es pesca, naturaleza, encanto Y CORMORÁN

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

Pardavé, es un bello pueblo leonés que está a orillas del río Torío, donde éste cobra su "mayoría de edad" en caudal. La localidad de Pardavé se sitúa en las dos orillas de este  río truchero leonés.


Se comunica, desde la zona de carretera general, por un estrecho puente con muchos años de historia, que soportaba a diario una gran circulación y por ello las autoridades competentes sacaron, hace unos años, todo el tráfico rodado haciendo una circunvalación al pueblo, con lo que la localidad ha ganado en seguridad y tranquilidad, perdiendo las visitas continuadas a los bares de la localidad y, especialmente, a la fuente del pueblo con aguas puras, cristalinas y “heladas” todo el año que sirven para saciar la sed de lugareños y visitantes.


Al pasar por el puente antiguo, sin querer, miramos para el río Torío que lo atraviesa con gallardía, coraje y  velocidad, que se comprueba en sus aguas batidas y un colorido especial en esta época del año, de tonalidad verde a lo lejos y casi transparente al acercarse. Corren sus aguas presurosas por llegar al remanso, dibujando en su pasar serpientes multicolores que se pierden a la vista entre árboles y matorrales, entre huertas y montaña, entre robles, alisos y chopos.


El paraje en esta zona es ideal. Al frente, aguas arriba, la montaña con sus hoces anteriormente recorridas.

Las casas, en las orillas, caen en vertical hasta las piedras del río, haciendo de fortín inexpugnable en caso de riadas. Están construidas la mayoría en pura piedra de la montaña, que parecen  losas imposibles de alzar y colocar para formar la pared.


Las gentes, como todas las de la zona próxima, son afables y cordiales con el visitante, quizás de pocas palabras, pero atentas. En su rostro se notan los aires de la montaña que curten completamente la cara, siendo su tez morena, su mirar cansino y algo distraído. Se trata de una población envejecida que cobra vida y esplendor en los veranos con las visitas de hijos del pueblo.


Por debajo de Pardavé, el Torío profundiza en las rocas, las recorta dándolas diversas formas, algunas, con imaginación, parecen siluetas conocidas. A un lado y otro, hermosas praderas con verdor exuberante y alguna que otra huerta y siempre presentes los chopos en la misma orilla clavándose en el cielo. Son abundantes los arroyos y fuentes con aguas cristalinas, puras, donde el pescador puede saciar su sed y reposa del cansino esfuerzo al intentar engañar a "la pintona".

La maleza en las orillas es abundante y dificulta demasiado el ir y venir del pescador pero, el Torío para los ojos del aficionado, baja hermoso en estas fechas con abundante caudal y buenas tablas para la práctica del "lance".


LUGARES DE PESCA

Nada más salir del pueblo, aguas abajo, nos encontramos con unos recodos estupendos para pescar y un poco más allá, a unos 150 metros el pozo de Pardavé, donde las aguas chocan contra la piedra y la profundidad se antoja honda, existe  un pozo donde las rocas vigilan. Son muchos los pescadores que prueban fortuna a la entrada y salida, con buenos resultados. El lugar es perfecto para pescar a mosquito ahogado y a mosca seca. Aquí es donde se comienza a notar la presencia de la trucha del Torío, mucho más clara que en otras zonas y con unas pintas rojizas fuertes y salteadas a lo largo de su cuerpo que la hacen de verdad muy hermosa. Su talla es más bien pequeña, pero con mucha fuerza. Si la trucha es un pez vigoroso, aquí se gana ese adjetivo por méritos propios.


Un poco más abajo del pozo de Pardavé, comienza una zona con muy buenas tablas y tiradas cortas. Se ve el fondo del río y se notan sus muchas piedras, lugar donde la trucha habita la pintona y tiene su gran defensa.

Las entradas para pescar no son cómodas, pero se consiguen, aunque el cuidado en el lance debe ser extremo, ya que si no los enredos y enganches pueden estar en el orden del día.


Más abajo, las aguas comienzan a remansarse y el curso cobra mayor anchura. Las orillas se elevan, quedando el río profundo. Llegamos a la zona de la cuadra, donde existe una presa que recoge el agua para el riego. Las aguas toman otro color más oscuro. El río apenas se mueve. Son buenas tablas para el lance a mosquito ahogado, mosca seca y para pescar al sereno en verano. Es una de las zonas favoritas de los pescadores, encontrándose superpoblada en ocasiones. La trucha, en esta tabla, tiene unas grandes defensas y abundante comida. Los ejemplares que se con siguen suelen ser de buenas medidas.


Después de la presa y su cascada, el Torío cobra nuevamente fuerza rumbo a Pedrún y Matueca, con aguas rápidas que se deslizan entre piedras abundantes en su seno. Con las curvas llegan también los pequeños remansos y el río sigue su curso encajonándose unas veces en la orilla derecha y otra en la izquierda, creando en muchas ocasiones profundos pozos.

Las orillas del Torío, en Pardavé, han sido y son “la escuela de pesca” de miles los aficionados que se han curtido y curten en la pesca. El Torío es un río generoso.


La mejor época para pescar, es desde abril a junio, ya que el Torío es cuando mejor caudal suele llevar. El río en el estiaje casi se seca y a no ser por los profundos pozos, la trucha no podría existir, pero ahí está temporada tras temporada, ofreciéndonos su encanto.

En este tramo es recomendable practicar el arte de la pesca a mosca seca y mosquito ahogado o pesca a la leonesa, aunque al comienzo de temporada se suele practicar el arte de pesca a ninfa y perdigón, con muy buenos resultados.


Pardavé
es uno de los muchos lugares de León con “excelencia” para disfrutar pescando en plena naturaleza tanto por parte de los humanos como de los “animales irracionales” como el CORMORÁN que por ésta y otras zonas leonesas está haciendo grandes daños.


¿Se podrá controlar algún día a ésta especie invasora?

 

martes, 26 de enero de 2021

VILLAFELIZ, el coto leonés del río Luna que todos quieren pescar…


El coto con más y mejor trucha de la provincia leonesa

Las Cuevas, La Calderina, La Herrera o la tabla del guarda, el campamento…


Y a estas alturas de elección de cotos, ya está AGOTADO

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

        

En mi RINCÓN FAVORITO traemos el coto de VILLAFELIZ, en el río Luna (León)  que es, sin lugar a dudas, el mejor coto de la provincia de León, al menos hoy por hoy. Las estadísticas oficiales así lo demuestran porque su ocupación anual es del cien por cien. Seis años llevo sin poder pescarlo y para 2021 SE HA AGOTADO el primer día de elección.


El coto de Villafeliz es un coto de montaña con una gran cantidad y calidad de truchas. El pescador que acude a pescarlo tiene asegurado el disfrute y la tensión de "la picada" constantemente en su caña. ¡Una gozada!

Este coto se recuperó de una forma sensacional después de que la enfermedad de la Saprolegnia azotase sus aguas a finales del siglo pasado, vamos, allá por 1990 ya hace unos cuantos años.     



Villafeliz
es el primer pueblo de Babia si nos dirigimos procedentes de la capital leonesa. Lo habitan unos 20 vecinos, más o menos, como en la mayoría de los pueblos de la zona, a excepción de Torrebarrio y San Emiliano, que tiene mayor población.

A Villafeliz le llaman, cariñosamente, el pueblo de las dos mentiras. Según dicen: “ni es villa, ni es feliz”. Tienen razón en lo primera, la segunda parte es para discutirla, más en época estival con los muchos veraneantes que rebosan alegría y felicidad constante. Cuando no es feliz es en el invierno, ya que la tristeza se apodera de sus gentes. Esa tristeza se llama, soledad y mal tiempo que se convierte principalmente en nieve que cubre todo el valle y las montañas. Esa nieve se convierte en riqueza para los lugareños cuando llega la primavera.


Villafeliz vive principalmente de su ganado y las tierras, siendo lugar de tránsito para muchos visitantes, principalmente asturianos  y madrileños, que año tras año, llegan en los meses del verano a pasar unas vacaciones con aire puro en la montaña leonesa, la hermosura de sus paisajes y el extraordinario río truchero que es el Luna. Cuando vuelven y repiten es porque se encuentran cómodos y felices.


El valle de Babia es amplio y abierto. Tiene a cada lado  montañas de rocas grisáceas, que se encaraman hacia el cielo. El río Luna nos acompaña en el viaje. Discurre por medio del valle. Unas veces camina lento, y otras el río se hace más vivo. El visitante, en esta zona, llega a embriagarse de un paraje sin igual. ¡Qué hermosa es la montaña leonesa!

Por esto y muchas cosas más VILLAFELIZ es el coto que todo pescador elije en primera instancia a poco que se tengo buen número. Después de unos días de elección, SE AGOTA y eso que ésta temporada han sido conscientes de que sólo se puede elegir dos veces por temporada para que se reparta más entre los aficionados pero, ni así.


ZONAS DE PESCA

El acotado de Villafeliz comienza en Truébano, donde se unen el río Luna y el Torrestío. Allí está Puente Orugo, donde se presencian unas bellas imágenes que calan en la retina. El coto finaliza en el Puente de Abelgas, próximo a Sena de Luna.

Desde una punta a otra del coto, recorremos tramos de río sensacionales.


En la zona alta, al comienzo, se encuentra el puerto de "cemento", así se le conoce. Este puerto produce una tablada amplia, con aguas tranquilas, que tiene mucha trucha. Se encuentra junto a la gasolinera. Más abajo, justo enfrente del pueblo de Villafeliz, el "puerto del Molino", con características muy similares al anterior. Después el río Luna va acompañando a la carretera en dirección a Rabanal. Allí se encuentra una de las tabladas más conocidas por los pescadores, la tabla de "Las Cuevas", con abundante trucha y de buen peso. Este tramo, al estar pegado a la carretera, hace que se auto-vigile, siendo una zona difícil para los furtivos. A continuación otra tablada hermosa, "La Calderina" con la montaña pegada a la otra orilla. Es necesario pescarla desde el lado de la carretera. Llegando a Rabanal está la tabla de "La Herrera", actualmente más conocida por la "Tabla del guarda". Allí próxima está la casa del guarda Antonio, uno de los guardas que fue del coto. Otra de las zonas del río que se vigila por sí misma. Antes de llegar al puente de Abelgas, existe otra buena zona de pesca y, por medio, la tabla de "El campamento".


¿Hay o no hay zonas para pescar en Villafeliz?


La longitud del acotado es aproximadamente de ocho kilómetros, siendo la distancia desde León de 70 kilómetros.

A una y otra orilla del río Luna existen estupendas choperas con hoja frondosa que sirven de cobijo y sombra al pescador. Las praderías de alrededor son de un verde intenso.

En los pueblos próximos al acotado hay ricas huertas con productos para el consumo particular de berzas, patatas, cebollas y lechugas, que tiran para arriba como si “bullesen” del suelo con prisas. Aquí la tierra es muy rica.

El coche se puede dejar junto al puente de Rabanal si se quiere pescar la zona baja e incluso si se desea pescar por el final, en el puente de Abelgas, con buenas zonas para aparcar. En el trozo de carretera antigua a pie de la ermita de Nuestra Señora de Pruneda, si se quiere pescar la zona media.  Aquí donde siempre recuerdo a mis antiguos compañeros de pesca y amigos: Maelín el de Santa Olaja, Pepín y Bagardi, con ellos comencé mi afición a la pesca. Tres hombres que sólo pescaba “a cuerda”

como decían ellos, o mosquito ahogado y leonesa que se dice ahora. Maelín, Ismael José Rodríguez, es de la zona y conocía y conoce el coto como pocos. Aún recuerdo los primeros años que lo pesqué cuando aún, en el pueblo, había panadería. Allí comprábamos la barra de pan de leña, auténticamente de pueblo. Después, acudíamos a tomar el café con orujo a Casa Luis, donde Enrique nos atendía. Ismael, acudía a la cocina a saludar a la madre de éste. Era cuando el bar era bar y tenía un pequeño comedor a mano derecha, al entrar donde, en muchas ocasiones comíamos y nos encontrábamos con Chencho, Juan Florencio Pérez, mi compañero periodista y el Magistrado Juez, José Rodríguez Quirós, amigo de Ismael. Qué tiempos.


El coche, también se puede dejar en la zona superior del coto, después de la gasolinera e incluso en Puente Orugo.

Siempre que puedo pescar el coto, lo suelo deja donde la c
uadra de Enrique o en la zona de la ermita de Pruneda. Desde allí, cruzando la carretera, comenzamos a pescar río Luna arriba, casi desde misma tabla de Rabanal hacia La Calderina. Desde allí, a Villafeliz, a la altura de la cuadra de Enrique para después volver por la carretera de nuevo al coche.

Estoy soñando despierto aunque verdaderamente es mi memoria que me relato lo vividos en VILLAFELIZ hace unos años cuando lo pesqué por última vez con mis compañeros. Ese día, nos encontramos sólo con otro pescador al que habíamos observado en la tabla de Rabanal pescando cuando llegábamos con el coche.

Nos adelantamos un buen tramo, más de 200 metros para dejar esa zona libre al pescador que subía de Rabanal.

Nos pusimos a pescar y no dejamos de sacar buenas truchas. Cada lance era sinónimo de trucha y buenos ejemplares. Curiosamente, la alegría duró poco más de tres cuartos de hora. Observamos que el pescador de la tabla de Rabanal nos adelantaba a José Luis y a mí. Nos saludamos y le dejamos tirar para arriba. Después de un cuarto de hora de espera, continuamos pescando, aunque no era igual.

Pasada La Calderina comprobamos que el pescador se había marchado hacia Rabanal por la carretera. Fue cuando decidimos pescar desde el pequeño puerto hacia la cuadra de Enrique, en el mismo pueblo de Villafeliz. Otra auténtica gozada.

Recuerdo que fue una jornada inolvidable y aunque tarde otros cinco años en pescar el coto, volveré a esa zona para pescar lo que más conozco. Disfrutamos de lo lindo.


Comimos en el comedor del Restaurante García, en Villasecino donde siempre encontramos a algunos amigos pescadores y donde recuerdo lo contado en el primer pregón de Guy Roques, en la Semana y la anécdota cuando fue a pagar y no tenía la cartera.

Una jornada completa y emocionante. Villafeliz, espérame siempre.