LIBROS PUBLICADOS POR Eduardo García Carmona...

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martes, 18 de mayo de 2021

El puente de La Omañuela, la capilla de San Salvador y Alfredo “pedáneo y pescador”…

El río Omaña desde el campanario


Una riada en los años 80
se llevó el puente y lugareños, amigos y pescadores contribuyeron a levantarlo

La iglesia de San Salvador y su campanario “vigilan y cuidan las truchas” del río Omaña

Ha pasado de tener 66 habitantes  en 1920, a los 4 habitantes actuales

 


Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

Nunca una pésima jornada de pesca me ha dado para escribir tanto y no de pesca. No era mi intención pero si no se pesca, las horas hay que distribuirlas en otros menesteres y, los recuerdos “a lomos del campanario” de la iglesia de San Salvador, en La Omañuela, ha hecho posible un repaso a mi propia historia de pescador por aquellas aguas.


DESDE EL CAMPANARIO DE SAN SALVADOR

Tras una jornada mala, muy mala de pesca en el coto de La Omañuela donde cuatro amigos: José Luis, Benito, Chingli y yo nos juntamos para disfrutar, sólo dos de ellos consiguieron llevarse algunas (pocas) truchas a la mano. José Luis y yo nos conformamos con “el rosco” y entre los otros dos no llegaron a los dedos de una mano. Una pena.

Cansados de patear las orillas y el río Omaña, José Luis y yo nos dedicamos, tras comer en el área recreativa, a conocer un poco más La Omañuela, lugar de quedada de miles de pescadores a lo largo de cada temporada. Es el encanto de éste tramo acotado y el de la zona libre que se encuentra por encima del puente.


Hicimos una visita al campanario de la iglesia tras comprobar que la entrada a la iglesia continúa trancada con la llave antigua, además de un candado a mayores.

El soportal de entrada, con un particular escaño o tronco que sirve para aposento, con un tapial enfrente como cobijo y defensa para el visitante y viajero pescador es la mejor defensa para los aficionados a la pesca en días de lluvia.


Una empinada escalera bordea el exterior de la iglesia y nos lleva hasta el campanario, hace algún tiempo restaurado. Dos campanas con buen sonido al golpear los badajos, dan muestra del poderío de las mismas para la comunicación entre lugareños. Aún al día de hoy son el mejor vehículo de transmisión de buenas nuevas, o malas, dependiendo del momento. Escaso bagaje para una mínima población que según Alfredo, quien fuese pedáneo de la localidad, llegó a tener casi cien habitantes en sus mejores momentos. Hoy, en invierno sólo viven cuatro o cinco vecinos y todos metidos en el envejecimiento clásico de los pueblos donde la juventud no quiere morar, salvo para las fiestas del pueblo.


Desde el campanario y con el ventanal del que cuelga el “bronce tañido”, los dos elementos que tiene la iglesia nos muestra el lugar de confección de las mismas, Saldaña (Palencia).

Por los ventanales se otea el río Omaña y toda la localidad, que tampoco está compuesta por muchas casas, unas 20, y todas deshabitadas en invierno.

El campanario de la iglesia de San Salvador es el “vigía” del río, también.

Allí surgen los recuerdos.


DEL VIEJO AL NUEVO PUENTE

A finales de los años 70 del pasado siglo, tuve la oportunidad de pescar por primera vez el coto de La Omañuela. Después han sido muchas veces más con jornadas de gloria pesquera, de disfrute, amistad y familia.


Viendo el puente de madera llega a mi mente el antiguo que conocí, sin protección lateral. Era un puente construido por los lugareños a base de troncos de árboles talados, reforzando con tierra y tapines para que ganado al pasar no metiese las patas y quedase atrapado. Estaba envejecido como su población pero daba servicio.


Con la llegada de los años 80, un día cualquiera que fui a pescar con Maelín el de Santa Olaja, Pepe y Bagardi, junto con nuestras respectivas familias y niños, comprobamos que del puente no quedaba nada. Miento, quedaban cuatro maderas. Se lo había llevado el río Omaña en un invierno “loco” donde las nieves que traen bienes, llevaron la desolación a los habitantes de éste pequeño núcleo poblacional.


Como no hay mal que por bien no venga, que se anuncia en el dicho popular, lo que parecía una tragedia, que en verdad lo fue, se convirtió en solución y el alcalde pedáneo, Alfredo (hoy con 94 años y un excelente aspecto) puso “manos a la obra” y con la ayuda del pueblo, amigos y pescadores volvió a poner sobre las aguas del río EL PUENTE. También colaboró el ayuntamiento, Riello, La Diputación y otras entidades pero, en principio fue la acción ciudadana y la “colecta” entre pescadores y visitantes la que hizo posible que el empeño del pueblo se hiciese realidad.


Desde el campanario recordé aquellas cien pesetas con las que contribuimos cada uno de los cabeza de familia que acudíamos a pescar el coto. Además, comprábamos miel y huevos que eran excelentes. Ahora, nos contaba Alfredo, “no quedan ni gallinas” en el pueblo.


Si el dinero recaudado era destinado al puente, la carretera de acceso desde Pandorado a La Omañuela era una necesidad acuciante para las gentes del lugar. Era un acceso de tierra y piedras que, en invierno, era difícil y complicado de usar, especialmente en la bajada con la curva cerrada que había en la entrada de la localidad donde nuestros coches, principalmente a la vuelta de la jornada de pesca, patinaban sin remisión en aquella curva cerrada y empinada. Fueron otras entidades como la Diputación de León la que se encargó de ensancharla y asfaltarla años más tarde. ¡Milagro!


La Omañuela, con el recuerdo de años hace se muestra a mi ojos, como un pueblo “abandonado”, sin moradores. Un pueblo triste. Viven cuatro o cinco en invierno y el que fuese su pedáneo, Alfredo, tiene 94 años, poco menos el resto. Buena parte de las casas están abandonadas. Es la despoblación que sufren los núcleos rurales en toda España. Una lástima.


De ahí que los pescadores siempre sean bienvenidos a La Omañuela porque, al menos, traen la alegría humana un lugar ensordecido por la falta de otros ruidos que no sean el agua, viento o algún ladrido de los perros, que también son pocos, por no decir que uno sólo.


La Omañuela, un lugar entrañable, tranquilo y bello para el visitante y enmudecido” para los cuatro moradores del lugar salvo en verano donde visitantes acuden a la zona de recreo y merenderos y a darse un chapuzón para refrescar la piel en los días más tórridos del verano de Las Omañas y romper la paz y silencio de la localidad.


El día 6 de Agosto, es el “día de la O” porque además de celebrarse la fiesta del patrono, San Salvador, llegan los “hijos del pueblo” principalmente asentados en tierras asturianas, principalmente en Oviedo y Gijón.


ALFREDO, PEDÁNEO, PESCADOR Y MONTADOR DE MOSCAS


Capítulo aparte merece el que fuese alcalde pedáneo de La Omañuela, allá por los años 80 de nombre ALFREDO, "don Alfredo", quien con 94 años continúa paseando por el puente acompañado de su bastón y el perro. Ya no es el puente de ramas, maderas y tapines de las praderías próximas, no, no es el puente que se llevó el río en una crecida loca que casi se lleva hasta la iglesia. Es el nuevo puente que por su propia iniciativa como máximo responsable local, disfrutamos todos los que acudimos a pescar.

Alfredo, Alfredin o Alfredillo, como le recuerdan algunos pescadores a los que siempre “seducía” con sus historias de la gran trucha bajo la pilastra del puente, se muestra dicharachero con nosotros cuando le preguntamos. A la vez, mantiene las distancias pero se le nota que le seduce el diálogo.


Alfredo pasea su soledad reflejada en las aguas del Omaña, su río, del que sacó miles y miles de peces en sus buenos años que, incluso ayudaban a la economía familiar.

Alfredin era un consumado montador de moscas para la pesca que vendía entre los pescadores que acudían a la zona. Otra forma de sustento. Algunos aún le recuerdan con un carió especial porque no se escondía y mostraba su “sabiduría de pesca” a quien le solicitaba consejo o información. Algunas de sus moscas eran especiales para el Omaña. Ninguno de los consultados ha sabido decirme como eran pero los recordaban por su efectividad y porque no eran moscas al “uso”. Era el conocimiento que daban los días, semanas, meses y años, muchos años observando el río y los peces.



Ahora, a sus 94 años
muy bien llevados, continúa saliendo todos los días a pasear y observar el río y los peces.

Alfredo comenta, “ya no es igual que antes pero aún tiene buenas truchas el Omaña. Se ha notado una importante mejoría”.


Qué alegría escucharle éstas palabras cuando le grabamos con nuestro teléfono realizando una entrevista. Por cierto, preguntó si era para la prensa o la tele…jajaja


Alfredo es un personaje singular y me atrevo a decir que único de los que hay que conservar “aunque sea en formol”.

Alfredo, Alfredin, Alfredillo…94 años llenos de batallas ganadas plagadas de historias, muchas historias que algún d´ñia nos contará con más tiempo aunque éste pasa rápidamente pero, como nos apuntó: “ya estoy vacunado y por eso no llevo mascarilla”.


Estaría bueno DON ALFREDO si está usted en plena naturaleza. Que Dios le guarde muchos años y que algún día nos muestre “sus secretos de pesca”. Gracias.
Río Omaña desde el área recreativa.

jueves, 13 de mayo de 2021

DE PESCA POR LA TERCIA, VEGA Y NOCEDO DE GORDÓN (León)…

 



Aguas limpias y cristalinas en La zona alta del río Bernesga con truchas finas y bravas

VEGA DE GORDÓN, donde las truchas del Bernesga te harán disfrutar con la pesca a “la leonesa”

Desde NOCEDO DE GORDÓN, hasta LA ROBLA el Bernesga “se hace mayor” y ofrece ejemplares de buen calibre

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 


En el límite de la provincia de León con Asturias, en el puerto de Pajares a una altura próxima a los 2.000 metros nace el río Bernesga entre fuentes cristalinas y neveros. Es la zona más pura del río.

Pocos kilómetros más abajo, por encima del puente de Villanueva de la Tercia y hasta la desembocadura del río Camplongo, se encuentra el tramo que les recomendamos de este río.


Se trata de un tramo de río de montaña de aguas limpias y cristalinas, de no más de 4 metros de anchura, en la zona superior incluso menos, y 3 kilómetros de longitud. Es la auténtica piscifactoría natural que surte de truchas al único

coto existente. La trucha es fina y brava. Tiene escasa dimensiones, pero es abundante. Existen buenos pozos y grandes peñonas, donde tampoco será complicado llevarse algún susto, al trabar alguna “pintona” superior a los 30 centímetros,  son pocas pero, las hay. Lo normal será pinchar muchos ejemplares entre los 15 y 25 centímetros. Un tramo para gozar de una buena jornada de pesca, siempre y cuando sepamos lo que tenemos ante nosotros.

Es conveniente saber pescar con prudencia y templanza. Aquí las prisas y los malos movimientos te pueden llevar al agua, si resbalas en las rocas, o a no tocar ni una trucha por asustarlas.


El mejor arte para pescar es la cucharilla de un solo anzuelo, sin muerte, claro. ¿Por qué?

Sencillamente por tratarse de río estrecho con mucha roca en su curso y aguas transparentes.

También se disfrutará a mosca seca con tricópteros, a primera hora de la mañana y a la caída de la tarde. Esto si se pesca durante los meses de Junio y Julio.

Al principio de temporada las aguas bajan muy frías y lo aconsejable es la cucharilla o el mosquito ahogado.

En las entradas y salidas de las pozas, la ninfa es imprescindible.

 


MEJORES ZONAS DE PESCA EN LA TERCIA

 


La mejor zona de pesca se encuentra desde el puente medieval de Villanueva de la Tercia, aguas arriba, hasta un kilómetro. Aquí nos encontraremos una zona encajonada y difícil de transitar, donde hay aguas profundas. Aguas más arriba desemboca el río Millaró, vedado para la pesca.

La parte superior, hasta la desembocadura del río Camplongo, que también está vedado, es más difícil de pescar, tiene menos anchura y existen corrientes y rápidos.

La vegetación existente en las orillas suelen ser salgueras y alisos.

 


VEGA DE GORDÓN, PESCANDO ENTRE MINAS

Una vez dejamos el único tramo acotado del Bernesga, los pescadores se encontrarán buenas zonas libres para practicar el lance.

Desde Santa Lucía de Gordón, en la zona recreativa existente, aguas abajo y hasta el puente metálico que libra el ferrocarril sobre el río, en Vega de Gordón, nos encontramos con un tramo libre de unos 2,5 kilómetros que es de lo más apreciado.


El río cobra algo más de anchura, entre 8 y 10 metros, ofreciendo múltiples tiradas. Las salgueras se mecen sobre el agua del río, dificultando muchos lances. Son zonas donde se sitúan las “pintonas” para comer. Los fondos de roca cobijan a muchos ejemplares, por lo que no es difícil que muerdan los señuelos cuando circulen próximos.


MEJORES ZONAS DE PESCA

Las mejores zonas se encuentran a la salida de la zona recreativa de Santa Lucía y unos 500 metros aguas abajo. Las buenas tablas se suceden, así como algún rápido.

Llegados a la zona media, donde existen hermosas huertas y praderías, las aguas del Bernesga chocan contra la montaña de roca caliza. Aquí vuelven a sucederse las buenas zonas de pesca.


El tramo final, 400 metros hasta el puente del ferrocarril, es una zona complicada de pescar. Existe abundante vegetación difícil de sortear, por lo enmarañado. Es la mejor zona de pesca y con más abundancia de truchas.

Se recomienda pescar a mosquito ahogado y en las buenas tablas existentes con aguas más remansadas, a mosca seca.


Desde NOCEDO DE GORDÓN, hasta LA ROBLA

Donde el Bernesga “se hace mayor” y ofrece ejemplares de buen calibre

Se trata de una tramo libre muy interesante del río Bernesga y, por la zona donde se encuentra, de los más visitados por los aficionados.


Partiendo como límite del puente que cruza el río, antes de entrar en Nocedo de Gordón, se puede  llegar pescando hasta La Pola de Gordón, pasando por Huergas. Esto aguas arriba con 4 kilómetros de río para pescar.  Desde el Puente de Nocedo, y aguas abajo, también se puede practicar el lance hasta la parte superior del campo de fútbol de La Robla, pasando por Peredilla y Llombera.


Tanto si se elige una u otra zona nos encontraremos con bastantes aficionados y con hermosas tablas donde practicar a cualquiera de las artes permitidas de pesca. Existen tablas remansadas, con aguas más rápidas, corrientes y excelentes pozos. La vegetación representa una buena dificultad para el pescador. Pese a ser una de las zonas más visitadas, cada día se pueden encontrar sorpresas los aficionados.

La zona baja, desde la localidad de Llombera y hasta La Robla es la menos visitada y, quizás por ello, la que mejores “trofeos” puede ofrecer, al existir abundante trucha grande, pero menos fina que la de tramos superiores.


El tramo que mejores resultados, personalmente me ha dado, es el que parte del mismo puente de Nocedo, hasta Huergas. Tiene muy buenas tablas con vegetación acuícola y abundancia de rocas y piedras en el río que sirven de refugio a las pintonas. Aconsejo pescar a mosca seca, si hay pocos aficionados en la zona, o a mosquito ahogado.

miércoles, 28 de abril de 2021

FUENTES CARRIONAS, donde el cielo y la tierra se abrazan…


 …y el arroyo ARAUZ es un “paraíso para las pintonas”


Desde el 1º de Mayo se podrá pescar en éste coto en plena Montaña Palentina

 

Texto: Eduardo García Carmona. Fotos: J.L. Méndez Gª

 


Con llegar hasta  Triollo y Vidrieros el caminante y pescador quedará prendado de lo que le rodea. Es la Montaña Palentina que, después de circundar carreteras por el pantano, se otea en el horizonte ya próximo mostrándote la delicadeza, belleza y sinfonía que ofrece una tierra paradisíaca que no tiene que envidiar a ninguna otra en el mundo. Eso ocurre con todo el norte de España pero se acrecienta por éstos lares.


Conocedor de que todas la “comparaciones son odiosas”, no me resisto a decir que esta zona entre León y Palencia es “La Patagonia española” por las cumbres y los mil ríos, arroyuelos y arroyos que serpentean entre sus montañas y llanos altos.

En las profundidades de los cielos con el sol como testigo, las aguas brotan de los manantiales dando vida a la Montaña Palentina. Algunos cursos, pobres en caudal, se arremolinan formando corros entre musgo, hierbas y piedras.


Acariciando las masas de agua y la escasa vegetación, los soplos en forma de viento, también se arremolinan junto al camino formando, a veces, “humos impropios” para una atmósfera plena de oxígeno, bondad y limpieza natural que te hace respirar ensanchando los pulmones a todo ritmo, como al propio corazón. Son los aires de la montaña palentina. Son las aguas juguetonas y cantarinas que nos llevarán por un camino angosto hasta el río ARAUZ, pasando antes por el refugio de pesca del coto de Vidrieros, el puente derruido del Teblo, y otros que aún perduran para regocijo de quienes transitan por la zona de excursión y no se atreven a cruzar, especialmente en invierno, las aguas del río Carrión. Pero, los pescadores

continuarán camino hacia más arriba, hasta llegar al río ARAUZ, tras circundar el coto de Pineda e, incluso hasta el arroyo Cortés, afluente del Arauz con aguas tan transparentes que sirven de fuente para saciar la sed. No es de extrañar que “las pintonas” estén en la gloria teniendo un paraíso de aguas puras y cristalinas.


EL COTO DE ARAUZ

Dejando las fuentes del río Carrión a la izquierda, seguimos el camino marcado por el arroyo de Arauz no dando crédito a tanta belleza natural. Las aguas transparentes y cantarinas nos saludan y muestran su encanto y poderío, dependiendo de la época en la que estemos. Si es invierno, el río bajará fuerte y bravío. Si es primavera, el Arauz se muestra galante y con señorío. Si es verano, el arroyo es “arroyuelo” por la pérdida de caudal.


Las mejores zonas de pesca se encuentran en la parte inferior del coto, donde éste entrega las aguas al Carrión. Siguiendo el cauce, aguas arriba hasta el cruce con el arroyo Cortés, nos encontraremos una infinidad de tiradas para practicar a mosca seca, mosquito ahogado o cucharilla de un solo anzuelo y sin muerte por tratarse de un COTO SIN MUERTE. Cualquiera de las artes elegidas nos dará satisfacciones porque en cada curva nos encontraremos

echadas hermosas donde pescando con sigilo y sin prisas, las truchas se ofrecerán al pescador con bravura. Las sorpresas son mayúsculas para ser un arroyo de montaña. Existen ejemplares que, además del tamaño, ofrecen unas libreas sensacionales de belleza, con un colorido que refleja la hermosura de la zona.

EL LÍMITE SUPERIOR del coto de ARAUZ, que tiene una longitud de 4,71 kilómetros, está situado en la desembocadura del arroyo Cortés. El LÍMITE INFERIOR, en la desembocadura del río Arauz en el Carrión.


Se puede pescar de lunes a domingo por ser un coto sin muerte o de captura y suelta y sólo se expiden 8 PERMISOS por día, aunque la mayoría no se cubren, salvo excepciones y épocas.

Un coto recomendado a partir del 1º de Mayo, día en el que la Junta de Castilla y León tiene asignada su apertura por ser un río de montaña muy especial y al que hay que proteger todo lo que se pueda porque es el verdadero vivero o piscifactoría natural para el río madre, el Carrión.




martes, 20 de abril de 2021

En León, PARDAVÉ es “la escuela de pesca para miles de aficionados”…


Las orillas del Torío, en Pardavé, son “la excelencia de pesca” que buscan a diario los pescadores


PARDAVÉ es pesca, naturaleza, encanto Y CORMORÁN

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 

Pardavé, es un bello pueblo leonés que está a orillas del río Torío, donde éste cobra su "mayoría de edad" en caudal. La localidad de Pardavé se sitúa en las dos orillas de este  río truchero leonés.


Se comunica, desde la zona de carretera general, por un estrecho puente con muchos años de historia, que soportaba a diario una gran circulación y por ello las autoridades competentes sacaron, hace unos años, todo el tráfico rodado haciendo una circunvalación al pueblo, con lo que la localidad ha ganado en seguridad y tranquilidad, perdiendo las visitas continuadas a los bares de la localidad y, especialmente, a la fuente del pueblo con aguas puras, cristalinas y “heladas” todo el año que sirven para saciar la sed de lugareños y visitantes.


Al pasar por el puente antiguo, sin querer, miramos para el río Torío que lo atraviesa con gallardía, coraje y  velocidad, que se comprueba en sus aguas batidas y un colorido especial en esta época del año, de tonalidad verde a lo lejos y casi transparente al acercarse. Corren sus aguas presurosas por llegar al remanso, dibujando en su pasar serpientes multicolores que se pierden a la vista entre árboles y matorrales, entre huertas y montaña, entre robles, alisos y chopos.


El paraje en esta zona es ideal. Al frente, aguas arriba, la montaña con sus hoces anteriormente recorridas.

Las casas, en las orillas, caen en vertical hasta las piedras del río, haciendo de fortín inexpugnable en caso de riadas. Están construidas la mayoría en pura piedra de la montaña, que parecen  losas imposibles de alzar y colocar para formar la pared.


Las gentes, como todas las de la zona próxima, son afables y cordiales con el visitante, quizás de pocas palabras, pero atentas. En su rostro se notan los aires de la montaña que curten completamente la cara, siendo su tez morena, su mirar cansino y algo distraído. Se trata de una población envejecida que cobra vida y esplendor en los veranos con las visitas de hijos del pueblo.


Por debajo de Pardavé, el Torío profundiza en las rocas, las recorta dándolas diversas formas, algunas, con imaginación, parecen siluetas conocidas. A un lado y otro, hermosas praderas con verdor exuberante y alguna que otra huerta y siempre presentes los chopos en la misma orilla clavándose en el cielo. Son abundantes los arroyos y fuentes con aguas cristalinas, puras, donde el pescador puede saciar su sed y reposa del cansino esfuerzo al intentar engañar a "la pintona".

La maleza en las orillas es abundante y dificulta demasiado el ir y venir del pescador pero, el Torío para los ojos del aficionado, baja hermoso en estas fechas con abundante caudal y buenas tablas para la práctica del "lance".


LUGARES DE PESCA

Nada más salir del pueblo, aguas abajo, nos encontramos con unos recodos estupendos para pescar y un poco más allá, a unos 150 metros el pozo de Pardavé, donde las aguas chocan contra la piedra y la profundidad se antoja honda, existe  un pozo donde las rocas vigilan. Son muchos los pescadores que prueban fortuna a la entrada y salida, con buenos resultados. El lugar es perfecto para pescar a mosquito ahogado y a mosca seca. Aquí es donde se comienza a notar la presencia de la trucha del Torío, mucho más clara que en otras zonas y con unas pintas rojizas fuertes y salteadas a lo largo de su cuerpo que la hacen de verdad muy hermosa. Su talla es más bien pequeña, pero con mucha fuerza. Si la trucha es un pez vigoroso, aquí se gana ese adjetivo por méritos propios.


Un poco más abajo del pozo de Pardavé, comienza una zona con muy buenas tablas y tiradas cortas. Se ve el fondo del río y se notan sus muchas piedras, lugar donde la trucha habita la pintona y tiene su gran defensa.

Las entradas para pescar no son cómodas, pero se consiguen, aunque el cuidado en el lance debe ser extremo, ya que si no los enredos y enganches pueden estar en el orden del día.


Más abajo, las aguas comienzan a remansarse y el curso cobra mayor anchura. Las orillas se elevan, quedando el río profundo. Llegamos a la zona de la cuadra, donde existe una presa que recoge el agua para el riego. Las aguas toman otro color más oscuro. El río apenas se mueve. Son buenas tablas para el lance a mosquito ahogado, mosca seca y para pescar al sereno en verano. Es una de las zonas favoritas de los pescadores, encontrándose superpoblada en ocasiones. La trucha, en esta tabla, tiene unas grandes defensas y abundante comida. Los ejemplares que se con siguen suelen ser de buenas medidas.


Después de la presa y su cascada, el Torío cobra nuevamente fuerza rumbo a Pedrún y Matueca, con aguas rápidas que se deslizan entre piedras abundantes en su seno. Con las curvas llegan también los pequeños remansos y el río sigue su curso encajonándose unas veces en la orilla derecha y otra en la izquierda, creando en muchas ocasiones profundos pozos.

Las orillas del Torío, en Pardavé, han sido y son “la escuela de pesca” de miles los aficionados que se han curtido y curten en la pesca. El Torío es un río generoso.


La mejor época para pescar, es desde abril a junio, ya que el Torío es cuando mejor caudal suele llevar. El río en el estiaje casi se seca y a no ser por los profundos pozos, la trucha no podría existir, pero ahí está temporada tras temporada, ofreciéndonos su encanto.

En este tramo es recomendable practicar el arte de la pesca a mosca seca y mosquito ahogado o pesca a la leonesa, aunque al comienzo de temporada se suele practicar el arte de pesca a ninfa y perdigón, con muy buenos resultados.


Pardavé
es uno de los muchos lugares de León con “excelencia” para disfrutar pescando en plena naturaleza tanto por parte de los humanos como de los “animales irracionales” como el CORMORÁN que por ésta y otras zonas leonesas está haciendo grandes daños.


¿Se podrá controlar algún día a ésta especie invasora?