LIBROS PUBLICADOS POR Eduardo García Carmona...

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miércoles, 6 de mayo de 2009

Valdesamario o Ponjos...una piscifactoría natural con doble nombre...

...RÍO PONJOS O VALDESAMARIO.

UN TRAMO LIBRE SIN MUERTE PARA GOZAR CON LAS PEQUEÑAS PINTONAS.








En plena naturaleza hacia la zona minera de Tremor y después de pasar La Garandilla.










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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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Este río, es uno de los pocos con doble nombre. Se debe a que pasa por la localidad de Ponjos y que pertenece al municipio de Valdesamario que está ubicado a lo largo del río, desde las proximidades de la cuenca minera de Tremor, hasta la de Omaña. De ahí que se le conozca por ambos nombres.
Es, más que río, un humilde arroyo de agua fresca y cristalina durante varios kilómetros. Al llegar a Murias de Ponjos comienza a ganar caudal, aunque no demasiado. Un humilde embalse recoge todas sus aguas, dejando pasar un escaso caudal, río abajo y desviando las aguas a otra comarca. Pese a ello, sus aguas son juguetonas y cantarinas, atravesando un valle de verdes pastos, con escasa agricultura. Con la estrechez del valle, en algunas zonas, se aprecian las antiguas explotaciones mineras que, en su época, hicieron posible el asentamiento de población, hoy en día cada vez menos numerosas, debido al declive económico padecido por toda la zona.
Con los aportes de caudal recibidos, por uno y otro margen, que bajan de las montaña del Bierzo y Omaña, el Ponjos o Valdesamario comienza a cobrar vida, sin dejar de ser pobre, con anchuras que no sobrepasan, salvo raras excepciones, los cinco metros, en las zonas más bajas, antes de entregar su vida al río Omaña.
Ya no se ven, junto a las praderías que le acompañan en su discurrir, aquellas hermosas vacadas. Hasta el ganado ha desaparecido, prácticamente. Pese a ello, los lugareños y ribereños de este río, continúan labrando una tierra de mediana calidad, aunque siempre tuvieron fama de ser buenas productoras, especialmente de patatas y cereales. Así nos lo ha apuntado, en el puente de Valdesamario, Misolino, conocido en la zona como “Solo”.
“Solo”, tiene 74 años y trabajó 19 años en las minas de carbón, para él las verdaderas causantes del mal que padece la comarca y de que se haya perdido una riqueza natural como la que tenía la zona. Nos recuerda, que el pueblo era una maravilla, entonces. Tenía cerca de 100 vecinos, de los cuales casi la mitad eran niños y niñas. La mayoría de las casas eran con el techo de paja, construcción típica en esta zona leonesa, así como en las pallozas del Bierzo. Como máximo, una docena de casas estaban construidas con ladrillos, losas y teja en el techo. Ahora sólo hay 30 vecinos, durante la mayor parte del año, no así en verano.
Misolino apunta que había 5 rebaños de ovejas en el pueblo y más de 300 cabezas de ganado vacuno, especialmente vacas de leche. Ahora no hay nada. Se vivía del ganado, las patatas y el trigo que se sembraba. El campo ahora está abandonado y no se recoge ni la hierba. De ello, damos fe, pues para poder acceder a la orilla del río Ponjos, hay que abrirse, en muchos casos, camino como en la selva.
Con añoranza, pese a las buenas comunicaciones actuales, “Solo” echa en falta las bajadas a León o Astorga, andando, “no había otro remedio, dice, había que bajar andando para vender patatas o el ganado”.
En lo que respecta a la pesca, Misolino, apunta como mal mayor del río, las minas de carbón y las escombreras que dejaron tras su explotación. Según él, las escorrentías de las escombreras hicieron posible que la mezcla de carbón y azufre se depositase en las piedras del río, matando toda la pesca. Al depositarse en las piedras del río, la comida de las truchas desaparecía y con ello toda la vida acuícola.
Los robles y los negrillos pueblan la zona y nos despiden cuando salimos de Valdesamario y decimos adiós a Misolino.
MEJORES ZONAS DE PESCA

Cuando ya está próximo a la localidad de Murias de Ponjos el río comienza a remansarse debido a un pequeño embalse cerrado en la estrechez de una garganta rocosa. Aquí es donde este río cobra su máximo vigor de cara a los aficionados a la pesca. Es donde mejores ejemplares se pueden capturar, aunque no sin complicaciones. Después el río se cierra con mucha vegetación en las orillas, dificultando la pesca. Practicamente es impescable hasta Murias. Después, a tramos, el río se abre y permite el lance corto, especialmente en las tablas donde el río Valdesamario se aproxima a la carretera y circula pegado a ella durante unos metros.
Las últimas localidades, antes de ceder sus aguas al Omaña, son El Castro y Las Garandilla. Precisamente en este tramo de río, delimitado por ambas localidades, es donde los aficionados se suelen dar cita para pescar, y es que el Ponjos o Valdesamario ofrece, en esta zona sus mejores virtudes, con un curso más ancho, no mucho, y un puente, en la Garandilla, donde las truchas pueden ser observadas desde lo alto. También se aconseja pescar una vez pasada esta localidad y hasta que el río desemboca en el Omaña.
Para los pescadores más finos, aquellos que les gusta desafiar la naturaleza y tentar a las pintonas con poco caudal, poca anchura del cauce y peligro de ser vistos, desde Murias hasta Ponjos y Valdesamario, pueden disfrutar. Es, quizás la zona menos visitada por los aficionados, por las muchas dificultades que presenta.
Lo ideal es pescar a cucharilla, de un solo anzuelo, sin arponcillo, pro tratarse una río de pesca sin muerte. Se puede utilizar el mosquito ahogado, aunque se aconseja caña corta y máximo de tres moscas.

ACCESOS Y LÍMITES

El río Ponjos no pasa de los 13 kilómetros de longitud y se puede acceder a pescar en sus aguas, después de recorrer unos 44 kilómetros desde la capital leonesa. Se puede llegar cogiendo A-66, la autopista de pago que parte de La Virgen del Camino, hasta la salida de Rioseco de Tapia, para coger el desvío a Valdesamario. También se puede ir por la carretera C-623 de León a La Magdalena, si bien en Camposagrado hay que coger el desvío hacía Rioseco de Tapia y de aquí, por la LE-460, hasta Valdesamario, Ponjos, o el lugar que se elija para pescar.
Al tratarse de un “Tramo Libre sin Muerte”, la pesca deberá realizarse con mosca artificial o cucharilla de un sólo anzuelo y sin el arponcillo o muerte.

PISCIFACTORÍA NATURAL

La gran mayoría de los aficionados a la pesca de la trucha no terminan de entender por qué todo el río ha sido acotado, como tramo sin muerte. La verdad es que, hasta que la Administración no tomó el acuerdo, el rio Ponjos o Valdesamario era esquilmado, temporada tras temporada, y siempre por unos pocos desalmados, sin escrúpulos, amparándose en la penumbra del la noche y rompiendo el equilibrio natural, así como la progresión de unas truchas que yo siempre he conocido como muy pequeñas, pero de lo más fino y con una librea única en colorido.
La falta de vigilancia, entonces, no tanto ahora debido al SEPRONA, está haciendo que el río Valdesamario, poco a poco, vuelva ser la piscifactoría natural para engrandecer los ríos Omaña y Órbigo.
De todos es sabido que el río pequeño hace al grande y que en época de freza las truchas del Órbigo remontan el Omaña y de éste pasan al Ponjos o Valdesamario. Hete aquí la suma importancia de salvaguardar este río, truchero cien por cien, pero que estaba desangelado y sin vigilancia. La Administración deberá cuidar este entorno natural y conseguir que el río se convierta en piscifactoría natural, como lo fue hace un buen montón de años.

domingo, 19 de abril de 2009

Un TLSM de Pardavé...

EL RÍO TORÍO Y EL ENCANTO DE PESCAR EN SUS AGUAS

La Iglesia de Nuestra Señora de Manzaneda preside la parte media de todo el río Torío desde Manzaneda hasta Garrafe





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Texto y fotos: Eduardo García Carmona

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El río Torío nace en el Puerto de Piedrafita, a 1.680 metros de altitud. Se trata de una corriente que parte de las filtraciones de agua de una montaña que mantiene nieve gran parte del año. Para completar su caudal se alimenta, principalmente, de las aguas que discurren de las montañas de Vegarada, donde todas sus escorrentías van a completar el curso de uno de sus mejores afluentes: el arroyo Canseco. Aguas por debajo de la localidad de Cármenes recibe otro importante aporte del río Valverdín. Después de Gete, Getino, Felmín y pasando Las Hoces, el Torío acumula el caudal del arroyo Correcillas que nace en la montaña del mismo nombre, a una altitud de casi 2.000 metros (1.998), el pico más alto de la zona y donde el senderismo y la escalada nos mostraran una cara deportiva sin igual. Casi por frente, otro arroyo, es el de Coladilla que circunda las montañas de la otra parte del Torío, frente al Bernesga.
Vegacervera, Matallana de Torío, el cruce de Robles de la Valcueva, Pardavé, Garrafe y así hasta llegar a León por el barrio de Puente Castro, tras atravesar La Candamia.
Se trata de uno de los ríos menos contaminado de la provincia de León, aunque a partir de la zona más baja, antes de unirse al Bernesga, comienza a recibir toda la que no tenía, notándose especialmente en verano, cuando las aguas disminuyen su caudal.
Este río está considerado por los aficionados a la pesca de la trucha como uno de los mejores en cantidad y calidad de la especie autóctona.
Se trata de un río con grandes protecciones para “las pintonas” al tener en todo su curso fluvial a las rocas como principales aliadas. Curso rocoso con abundantes cavernas y cuevas, con pozos impresionantes donde las truchas pueden desarrollar todas sus virtudes, para delicias de los pescadores.
Prácticamente desde su nacimiento, a pesar de la poca anchura, se hace pescable para los más finos con la caña.
En la zona alta el tramo antes y después de Cármenes y hasta la cabecera del tramo acotado de Felmín es de los mejores, en cuanto a lo libre se refiere. Existen buenas tablas para el lance, pozos, raseras y mucha vegetación de orilla que dificulta las tiradas, pero que hacen de la zona una delicia de luz, colorido y paisaje que, unido a la sinfonía del discurrir de las aguas, encantarán al más incrédulo.
De los tramos libres, alguno sin muerte como Pardavé, les damos a continuación sus mejores características.

PARDAVÉ: Tramo libre sin muerte

Donde el Torío llega a su zona media


Pardavé, es un bello pueblo leonés que está a orillas del río Torío, donde el mismo cobra ya su "mayoría de edad" en caudal.
Está Pardavé en las dos orillas de este rico río truchero. Se comunica el pueblo por un estrecho puente con muchos años de historia, que soporta a diario una gran circulación, que precisamente allí se hace peligrosa.
Al pasar por el puente, sin querer, uno mira para el río Torío que lo atraviesa con gallardía, coraje y velocidad, que se denota en sus aguas batidas y un colorido especial en esta época del año, de tonalidad verde a lo lejos y casi transparente al acercarse. Corren sus aguas presurosas por llegar al remanso, dibujando en su pasar serpientes multicolores que se pierden a la vista entre árboles y matorrales, entre huertas y montaña, entre robles, alisos y chopos.
El paraje en esta zona es ideal. Al frente, aguas arriba, la montaña con sus hoces anteriormente recorridas.
Las casas, en las orillas, caen en vertical hasta las piedras del río, haciendo de fortín inexpugnable en caso de riadas. Están construidas la mayoría en pura piedra de la montaña, que parecen losas imposibles de alzar y colocar para formar la pared.
Las gentes, como todas las de la zona próxima, son afables y cordiales con el visitante, quizás de pocas palabras, pero atentas. En su rostro se notan los aires de la montaña que curten completamente la cara, siendo su tez morena, su mirar cansino y algo distraído.
Por debabajo de Pardavé, el Torío profundiza en las rocas, las recorta y da diversas formas, algunas, con imaginación, parecen siluetas conocidas. A un lado y otro hermosas praderas con verdor exuberante y alguna que otra huerta y siempre presentes los chopos en la misma orilla clavándose en el cielo. Son abundantes los arroyos y fuentes con aguas cristalinas, puras, donde el pescador sacia su sed y reposa del cansino esfuerzo por capturar "la pintona".
La maleza en las orillas es abundante y dificulta demasiado el ir y venir del pescador, pero el Torío, para los ojos del aficionado, baja hermoso en estas fechas con abundante caudal y buenas tablas para la práctica del "lance".


DÓNDE PESCAR EN EL TRAMO LIBRE SIN MUERTE

Nada más salir del pueblo, aguas abajo, nos encontramos con unos recodos estupendos para pescar y un poco más allá, a unos 150 metros el pozo de Pardavé, donde las aguas chocan contra la piedra y la profundidad se antoja grande, existe un pozo, donde las rocas vigilan. Son muchos los pescadores que prueban fortuna a la entrada y salida, con buenos resultados. El lugar es perfecto para pescar a mosquito ahogado. Aquí es donde se comienza a notar la presencia de la trucha del Torío, mucho más clara que en otras zonas y con unas pintas rojizas fuertes y salteadas a lo largo de su cuerpo que la hacen de verdad muy hermosa. Su talla es más bien pequeña, pero con mucha fuerza. Si la trucha es un pez vigoroso, aquí se gana ese adjetivo por méritos propios.
Un poco más abajo del pozo de Pardavé, comienza una zona con muy buenas tablas y tiradas cortas. Se ve el fondo del río y se notan sus muchas piedras, lugar donde la trucha habita la pintona y tiene su gran defensa.
Las entradas para pescar no son cómodas, pero se consiguen, aunque el cuidado en el lance debe ser extremo, ya que si no los enredos y enganches pueden estar en el orden del día.
Más abajo, las aguas comienzan a remansarse y el curso cobra mayor anchura. Las orillas se elevan, quedando el río profundo. Llegamos a la zona de la cuadra, donde existe una presa que recoge el agua para el riego. Las aguas toman otro color más oscuro. El río apenas se mueve. Son buenas tablas para el lance a mosquito ahogado, mosca seca y para pescar al sereno en verano. Es una de las zonas favoritas de los pescadores, encontrándose superpoblado de aficionados éste tramo de unos 300 metros. La trucha, en esta tabla, tiene unas grandes defensas y abundante comida. Los ejemplares que se sacan suelen ser de buenas medidas.
Después de la presa y su cascada, el Torío cobra nuevamente fuerza rumbo a Pedrún y Matueca, con aguas rápidas que se deslizan entre piedras abundantes en su seno. Con las curvas llegan también los pequeños remansos y el río sigue su curso encajonándose unas veces en la orilla derecha y otra en la izquierda, creando en muchas ocasiones profundos pozos.
En estas orillas del Torío, en Pardavé, son miles los aficionados que se han curtido en la pesca. El río es generoso ofreciendo su fruto.
La mejor época para pescar, es desde abril a junio, ya que el Torío es cuando mejor baja de caudal. El río en el estiaje casi se seca y a no ser por los profundos pozos, la trucha no podría existir, pero ahí está temporada tras temporada, ofreciéndonos su encanto, cosa que resulta imposible de creer después de los tremendos "palos" que recibe el Torío en verano.
En este tramo libre sin muerte, se puede practicar sólo el arte de la pesca a mosquito artificial, sin arponcillo. Al ser una zona libre, es importante pescar a principio de temporada para obtener buenos resultados, ya que si no, más taLos accesos para llegar a pescar hasta cualquier zona del río Torío son cómodos. Hay que coger desde la capital leonesa la carretera de León-Collanzo, vía que discurre, prácticamente, paralela al curso del río. La distancia hasta el tramo acotado de Felmín es de 40 kilómetros, pero a menos de 20 Kms. Se encuentra Garrafe de Torío.rde el río está totalmente "vareado" y la trucha es difícil de engañar.

ACCESOS

Los accesos para llegar a pescar hasta cualquier zona del río Torío son cómodos. Hay que coger desde la capital leonesa la carretera de León-Collanzo, vía que discurre, prácticamente, paralela al curso del río. La distancia hasta el tramo acotado de Felmín es de 40 kilómetros, pero a menos de 20 Kms. Se encuentra Garrafe de Torío, poco más allá Pardavé.

lunes, 23 de marzo de 2009

TLSM del Omaña, en Guisatecha...

TRAMO LIBRE SIN MUERTE DEL RÍO OMAÑA

















Una delicia para pescar aunque cada temporada hay más saturación de aficionados.





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Texto y fotos: Eduardo García Carmona.
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En el puente de la localidad de Guisatecha comienza el tramo libre “sin muerte” del río Omaña, justo donde finaliza el tramo acotado de El Castillo. Se trata de una zona de 2,5 kilómetros de río donde el pescador disfrutará de esta modalidad de captura y suelta, empleando sólo mosca artificial sin arponcillo, bien como ahogada o seca.

Las características de este tramo son idénticas, por no decir mejor, que las de los tramos acotados, por encima y debajo.El único problema es que el pescador se puede encontrar a tantos aficionados en sus orillas, que no podrá disfrutar tranquilamente. Creo que la Administración debería controlar el número de pescadores, para que la presión pesquera disminuya en TLSM como este, por no decir en la totalidad de los existentes.



El límite inferior se encuentra en el puente de La Omañuela, justo después de pasar una zona rocosa, con una caída hermosa hacia el mismo puente.















MEJORES ZONAS DE PESCA


Todo el tramo es muy bueno para pescar a mosca seca o mosquito ahogado.Indicar una zona mejor que otra es, cuanto menos, complicado.





La parte final justo donde se encuentra el puente de La Omañuela, límite inferior de este TLSM y el superior del acotado, es de lo mejorcito para utilizar la mosca seca, ninfa o el mosquito ahogado. Existe una “peñona”, donde lanzar a un lado u otro significa la posibilidad, casi segura de éxito, a poco bien que baje el río. Subiendo unos 50 metros, continuamos con unas caídas espléndidas y un recodo donde el agua se embalsa un poco en la cabecera, haciendo corriente junto a la pared de roca. Aquí, ocurre otro tanto, el éxito está casi asegurado porque, aunque pequeñas, las truchas del Omaña son muy peleonas y bravas, además de bellas.
Subiendo doscientos metros, otra zona remansada, junto a unas peñas. La caída, después del remanso, es buena pero, el propio remanso y las tablas superiores, entre rocas, son otro cantar. Y así sucesivamente.
Una vez lleguemos a la parte superior del TLSM, antes del puente de Guisatecha, el río Omaña vuelve a ofrecer lugares espléndidos para lanzar y disfrutar con las pintonas. Unos 100 metros antes del puente existen unas tablas hermosas, donde el río se cobija con frondosos árboles de orilla, vegetación que dificulta el lance, por lo que habrá que ser muy preciso para no enganchar. Es la zona más recomendada para utilizar la ahogada, o pesca a la leonesa, con boya. La misma tabla del puente, o límite superior del tramo, es otro refugio importante para las truchas donde, con lances certeros y sin molestar a las pintonas, el éxito estará asegurado.

martes, 24 de febrero de 2009

Coto de Bernesga...






EL RÍO BERNESGA
... y como el agua pura y cristalina se convierte en putrefacta.

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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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En el límite de la provincia de León con Asturias, en el puerto de Pajares a una altura próxima a los 2.000 metros, nace el río Bernesga del que guardo recuerdos inolvidables.
Al río Bernesga no sólo se acudía a bañarme, cuando era un mozo. Desde siempre, como si de un rito se tratase, a la vez que se refrescaba el cuerpo en verano con un buen baño, se metía la mano entre las piedras del fondo o las orillas mientras que, los más adiestrados y valientes de la pandilla, se zambullían en los pozos, saliendo a superficie con dos o tres truchas, incluyendo una de ellas en la boca.
Desde temprana edad la mayoría de los ribereños vieron hacer lo mismo a sus padres y abuelos. Era algo normal y había truchas para dar y tomar. Pese al furtivismo al que eran sometidos los ríos en el estiaje, cada temporada parecía que había más truchas. Fueron otros tiempos. Los pescadores de caña eran muy pocos y, aunque algunos llegaron a vivir plenamente del río o al menos sacaron a sus familias adelante, la contaminación no se conocía.







La enfermedad de la trucha todavía no había aparecido. Ahora, todo ha cambiado. Parece que fue ayer, pero han pasado más de 40 años. Los excesos de los furtivos, la presión de los pescadores de caña, la contaminación y la enfermedad de la Saprolegnia, han podido más que la sabiduría de la naturaleza.


COTO DEL BERNESGA


El Bernesga, al igual que otros muchos ríos, se han ido deteriorando tanto, que los más antiguos del lugar no lo conocen. Pese a todo, en el tramo que va desde Villanueva de la Tercia hasta el Puente de la Gotera, la trucha común tiene un mejor refugio para su desarrollo. Aguas abajo de La Gotera, la situación de privilegio desaparece y la trucha paga las consecuencias de la falta de concienciación ciudadana, por una parte, y el castigo de los pescadores por otra.
El río Bernesga siempre ha sido uno de los favoritos de los pescadores a cebo natural: rancajo, gusarapa, gusarapín y lombriz.
El Bernesga, en la zona libre, es el peor río tratado de la provincia, especialmente desde La Robla para abajo. El tramo acotado todavía tiene "algo de vida". Gracias a esto y a la vigilancia, el río se ha regenerado bastante. La virulencia de la enfermedad, en los últimos años, es otra de las causas para que el coto del Bernesga no se haya recuperado totalmente. Pese a ello, este tramo tiene muy buenos ejemplares y mucha trucha pequeña, que unido a las buenas frezas en invierno, en temporadas venideras tendrá trucha en abundancia, pero hay que controlar la contaminación.
En la cabecera de este coto existe un tramo libre sin muerte, gracias al cual, el tramo acotado se está beneficiando.
El río presenta muy buenas cualidades para la reproducción en su zona alta. Se encuentra en un paraje ideal y precioso. Las montañas, con sus rocas blanquecinas, saludan al Bernesga. Las salgueras, alisos y choperas, besan las finas aguas de este río de montaña. La carretera hacia Asturias dibuja, casi a la perfección, el discurrir de las aguas serpenteando entre rocas. Al fondo está el Pajares y rodeando todo el tramo acotado, las últimas ondulaciones montañosas antes de llegar al llano. Por medio y como escudo, La Gotera, donde la roca de la montaña está labrada por el agua que choca contra ella, después de muchos años.


EL COTO, LÍMITES Y ACCESOS


Este tramo acotado comienza en el puente nuevo de Villanueva de la Tercia. Finaliza en el Puente de la Gotera, en la carretera nacional León-Asturias. Tiene una longitud de 7 kilómetros, aproximadamente, aproximandose la anchura media de su cauce a los 15 metros. El río Rodiezmo, a la altura de Ventosilla, es el único afluente importante del tramo.
Existen muy buenos pozos, en este coto, para practicar el lance a ninfa o imitaciones de gusarapín y otros, aunque, no es menos cierto que, los amantes de la mosca seca, cucharilla y mosquito ahogado se encontrarán un auténtico paraíso para pescar, por la multitud de echadas y tiradas de las que dispone. También se puede pescar a cebo natural, excepto la lombriz, hasta el 30 de Junio.
La distancia desde León es de 50 kilómetros. la única vía de acceso es la carretera general León-Asturias.

MEJORES ZONAS DE PESCA

Los mejores tramos de pesca se encuentran en la zona alta, a la altura del restaurante y panadería próximos a la carretera general, entre Villamanín y Villanueva de la Tercia. Aquí el río es muy estrecho y se hace difícil pescar, por lo que se aconseja hacerlo a cucharilla o mosquito ahogado pero con tres mosquitos, máximo. Existe mucha maleza en las orillas y se hace difícil caminar. Es la zona del coto menos castigada por los pescadores y debido a ello, una garantía de pesca. La trucha no es muy grande, pero se consiguen fácilmente los cupos a poco que se quieran dar las pintonas y se trabaje el río.
Unos 500 metros antes de llegar al puente de Ventosilla, el pescador se encontrará con una zona idónea para pescar a mosquito ahogado, con muy buenas tablas de aguas vivas, pero a la vez también remansadas. Aquí, la trucha es más pequeña pero tira fuerte. La trucha del Bernesga es muy brava.
La mejor zona de pesca es la que va desde el puente de Ventosilla hasta el embalse de la Gotera, pero a la vez, es la zona más castigada y donde mayor número de pescadores se pueden encontrar. Pese a la masificación se consiguen buenos ejemplares en las entradas y salidas de los pozos y en la cola del pequeño embalse. Las mejores tabladas, son las que van pegadas a la carretera general, aguas abajo del colector de Villamanín y hasta el mismo pozo de Calixto, pescador que dio nombre al mismo, porque siempre estaba allí pescando a cebo. Desde este pozo y a lo largo del embalse del Tueiro, se practica mucho la pesca a cebo con buenos resultados. Después, pasando las pequeñas hoces de la Gotera donde el río baja muy encajonado hasta Villasimpliz, la pesca ya no se hace tan cómoda, a causa de la maleza existente en las orillas que cierran el paso al pescador. El tramo es muy bueno para cucharilla, pudiéndose aprovechar alguna tablada para el lance a mosquito ahogado. Esta zona es a la que menos pescadores acuden a lo largo de toda la temporada. Abunda la trucha de buen tamaño.
Se aconseja la pesca siempre aguas arriba, especialmente a mosquito ahogado ya que el río suele bajar muy claro y al no ser muy ancho, ha de pescarse así para que la trucha no se esconda al vernos. No es conveniente pisar las orillas, ni patear el río.
Las eclosiones de mosquitos son muy buenas. La saltona común, tanto al sereno de la mañana como al atardecer, da muy buenos resultados en este río con la llegada del mes de junio.