PESCARMONA DÓNDE Y CÓMO PESCAR EN LEÓN

LIBROS PUBLICADOS POR Eduardo García Carmona...

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domingo, 25 de abril de 2010

EDS Órbigo III, en Carrizo de la Ribera (León) y Cimanes del Tejar...


...un tramo que cada temporada va a más para delicia de los mosqueros

Y Cimanes del Tejar, una de las pocas zonas libres de pesca con garantía de éxito










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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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Se trata de un tramo de 3,5 kilómetros que se encuentra entre el puente de Villanueva de Carrizo y la presa de la central de Alcoba de la Ribera, límite superior del coto de Sardonedo, o lo que es lo mismo, la toma de agua el canal del Páramo, en Huerga de Río.
Es una zona en regeneración por parte de la Administración, habiendo sido una de las que ha soportado mayor presión pesquera en los últimos años, así como más visitada por los furtivos.
Presenta este tramo múltiples vericuetos. El río Órbigo se rompe en muchos brazos, tanto al comienzo en Villanueva de Carrizo, como antes de llegar a la presa. Estos brazos ofrecen muchas oportunidades a los pescadores. Existen muy buenos pozos, donde además de truchas no es difícil sacar algunos ejemplares de lucios, aunque cada vez parece que menos.
Una de las mejores zonas de pesca se encuentra en lo 300 primeros metros, aguas abajo del Puente de Carrizo. Las caídas son excelentes para la práctica de la mosca seca. El río es ancho y tiene zonas de mucha vegetación acuícola. Las entradas y salidas de lo pozos son lugares donde las truchas se suelen poner a comer, y especialmente, al sereno, pasado San Juan.
La tabla frente a la piscina y campo de fútbol de Carrizo, es de lo mejorcito y unos 100 metros más abajo, el pescador podrá disfrutar de tablas más remansadas, con más profundidad y zonas de raizones, lugares idóneos para el cobijo de ejemplares de grandes dimensiones.
Desde que este tramo es Escenario Deportivo y Social se ha regenerado considerablemente y tiende a ser tan bueno como el de Santa Marina. Condiciones no le faltan y a poco que la vigilancia sea buena se conseguirá.
De momento, en los dos últimos años todos los pescadores que han pasado por este EDS hablan maravillas, tal y como se demuestra en las competiciones provinciales y en los selectivos de las sociedades.

TRAMO LIBRE DE CIMANES

La zona que va desde el final del coto de Villarroquel hasta el puente de Carrizo de la Ribera es de lo más visitado por los pescadores. Son algo más de 9 kilómetros de río, donde los aficionados tienen buenos lugares para el lance.
La mejor zona de pesca de este tramo libre se sitúa a la altura de la localidad de Cimanes del Tejar, tanto aguas arriba como por debajo de la playa fluvial. Las condiciones de pesca varían muy poco a los acotados, aunque con menos trucha. Lo peor es la abundancia de pescadores, especialmente al comienzo de la temporada y al sereno.

lunes, 5 de abril de 2010

Coto del río Cea, en tierra de nobles e hidalgos...


Entre páramo, campiña y vega discurre el río Cea



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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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El río Cea nace a más de 1.000 metros de altura, en los montes limítrofes con Cistierna y Llama de la Guzpeña, casi en la provincia de Palencia.
Siguiendo el curso del alto Cea, nos encontraremos con un amplio robledal y tierras de labor regadas por el curso de otro río o arroyo de nombre Peñacorada, topónimo que también se da a la montaña más singular de la comarca de Cistierna. Es la primera aportación importante a un disminuido caudal de una fuente de montaña que, unos kilómetros más adelante, bajando de la zona del monte de Riocamba, recibirá las aportaciones más importantes de caudal de todo su trayecto. Se trata de los arroyos de Valcuende, Tapiales y Rebedul, así como del buen caudal del río Camba.
A pesar de su homogeneidad aparente, las tierras por donde camina este río van desde el páramo más cruel de antaño, con importantes zonas de terrazas, hasta la campiña más ondulada, con valles abiertos y una vega rica en la zona más baja. Eso sí, el color ocre de su tierra y suelo arcilloso predomina a lo largo de todo su curso cuando se despide de la montaña.
Si las salgueras y chopos son los árboles que saludan al viajero río Cea, no podemos olvidarnos de los robledales y pinares existentes, predominando como enclave natural más destacado de la comarca el singular melojar de Valdefuentes.
La tierra arcillosa es la mejor materia natural para la formalización de lagos, lagunas y zonas húmedas que abundan en El Burgo Ranero, de ahí su apellido, en Villamizar o Villamuñío. Algunas con protección especial por su importancia ecológica, como las de Joarilla de las Matas.
Los primeros pasos del Cea, hasta llegar a Almanza, son torpes como los de un niño cuando aprende a caminar, presentando, además muchas dificultades orográficas, con abundante vegetación de orilla que cierra el paso. Es rico en trucha fina, pero muy huidiza al tener el río poco caudal y escasa anchura. Para practicar la pesca es complicado, aunque los lugareños saben bien donde conseguir ejemplares. Alguna que otra rasera, pero especialmente los pozos, son los mejores lugares para practicar. Aquí se encuentra el único tramo acotado del río, del que nos ocuparemos más adelante
Pasando Cebanico, donde el Cea recibe la aportación del Peñacorada, llegamos a La Riba, desde aquí y hasta Mondreganes el Cea presenta una de sus mejores zonas libres de pesca. La amplia vegetación de las orillas y la flora acuícola protegen a las “pintonas”, encontrando un refugio ideal para la procreación, año tras año. Un kilómetro antes del puente de Mondreganes queda delimitada la mejor zona libre del río, o al menos la más visitada por los pescadores, que a veces no quiere decir que sea mejor.

EL COTO DEL CEA... ese gran desconocido

El río Cea es uno de los más importantes reductos o paraíso natural para la trucha común. Este río posee un acotado ignorado por muchos pescadores pero, sin lugar a dudas, es uno de los más trucheros y con mayores defensas naturales. Este tramo acotado es de los pocos que existen en nuestra provincia, donde el hábitat arropa y cuida el subsistir de la trucha dándole refugio casi inalcanzable para el humano, pese a la disminución alarmante de caudal durante el verano. Es difícil, incómodo y a veces impracticable para pescar, pero ahí radica su encanto. Es coto para "pescadores" que sepan aprovecharlo y gozar en sus aguas.
Son muchos los tramos donde es casi imposible el acceso directo al río, incluso en verano cuando las aguas son más bien escasas. La naturaleza es tan sabia que el curso del río forma, cada pocos metros, grandes pozos donde casi no se puede entrar. Es aquí donde “la reina de nuestros ríos” tiene uno de los últimos refugios de nuestra provincia. Las aguas se encuentran franqueadas por maleza, arbustos, todo tipo de vegetación y zarzas, cerrando el hueco del curso fluvial. Seguirá siendo así mientras los humanos se olviden de meter máquinas para destrozar el entorno de este paraíso, como ha ocurrido en otros de nuestra geografía provincial.

CÓMO PESCAR

Las dificultades orográficas existentes hacen muy difícil el arte de la pesca a caña. No es recomendado para principiantes y amigos de lo fácil. Existen zonas abiertas donde se puede practicar la pesca con mayor comodidad.
Se recomienda pescar a cucharilla. A este arte se obtienen buenas capturas, aunque hay que saber manejarla hábilmente para no dejarla en las ramas de los árboles y malezas, que tapan las orillas del río.
La pesca a mosquito ahogado trabajándola bien, da buenos resultados y se hace muy bella para el aficionado que tenga arte en el manejo de caña y el lance. Se aconseja pescar con caña corta y pocos mosquitos en la cuerda, dos o tres al máximo.
En verano se recomienda pescar con una saltona, un carne y un salmón, sin rastro y siempre haciéndolo aguas arriba.
El arte que mejores resultados da es la mosca seca, sobre todo si se sabe manejar bien la cola de rata y no se “patea”el río. Por lo general las aguas bajan claras y la trucha se espanta con facilidad.
La anchura del río no pasa de los cinco metros en muchos casos, aunque en otros tramos, los menos, llega a diez metros.

MEJORES ZONAS DE PESCA

Las mejores zonas de pesca se encuentran en el comienzo, desde Carrizal a Villamorisca. Desde Quintanilla de Almanza al final del coto, también existen tablas con aguas rápidas y otras donde se remansan. Hay buenas caídas, raseras y pozos. Aquí se puede pescar a cualquiera de los artes permitidos, con garantía de éxito. Los "serenos" suelen ser muy buenos. Las saltonas hacen estragos.
La zona con mayores complicaciones para el pescador, se encuentra entre Villamorisca y Quintanilla de Almanza, donde el río se cierra totalmente, encontrando el aficionado pocos lugares para el lance, al menos a mosquito ahogado y mosca seca. Aquí el arte a practicar es la cucharilla. Llegando ya al puente de Quintanilla, se encuentran tabladas donde realizar más cómoda la tirada. El pescador puede quedar maravillado, a la caída de la tarde, al comprobar la ebullición constante de las aguas. ¡Cómo se ceban las truchas en este tramo!
El coto del Cea es una maravilla para el pescador que lo sepa pescar.
La longitud del coto es aproximadamente de unos 6 kilómetros. Existen buenos pasos para cruzar el río de forma natural y varios puentes en la Vega de Almanza, Quintanilla, Villamorisca y Carrizal. A uno y otro lado del río hay hermosas praderas y buenas tierras de cultivo.
Existen lugares para dejar el coche a la misma orilla del río y buenas sombras para cobijarse de los rayos del sol.
El río Cea es un gran desconocido para muchos pescadores leoneses, no así para los palentinos de la zona de Guardo, que disfrutan, por su proximidad, de jornadas de auténtica belleza en contacto con la naturaleza y sienten los portentosos tirones de los buenos ejemplares de trucha común que abundan en sus aguas.

OTRAS ZONAS DE PESCA EN EL RÍO CEA

Hasta Villaverde de Arcayos el interés por la pesca de la trucha persiste, aunque poco a poco se van perdiendo zonas y el río comienza a estar más abierto, atravesando la llanura. Desde aquí y hasta Villaselán y Santa María del Río, el Cea ofrece buenas tablas para el lance, aunque la trucha comienza a escasear. Otras especies comienzan a ser más importante en número que la “reina del río”. Barbos, bogas y lucios compiten por el hábitat, también convive el cangrejo.
Cuando el río saluda el Castillo de Cea y se dirige hacia Villamol, aproximándose a Sahagún, comienza a ganar en caudal, gracias a las aportaciones de los sobrantes de riego. Esta zona, perdida prácticamente hace unos años para la práctica de la pesca, ha vuelto a resurgir y son muchos los aficionados que han vuelto a sonreir gracias a las buenas capturas que se consiguen de lucios y barbos, pero también algún otro buen ejemplar de trucha. Es la zona más amplia y ancha de un río que ofrece un color amarronado a lo largo de todo el año.
Pasando San Pedro de Dueñas y Galleguillos de Campos, el río Cea se despide de la provincia de León y casi se da la mano con otro río que baja en paralelo desde la misma zona de la montaña leonesa: el río Valderaduey.

viernes, 19 de marzo de 2010

San José, "el pagano" debía ser pescador, no carpintero...

¿San José era carpintero o pescador?

Entonces, ¿por qué siempre se abría la temporada truchera el día 19 de Marzo?

Era el día del “divorcio” de la mujer, el enfado de los hijos y la “boda” con “doña pintona”

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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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Dicen que tiempos pasados nunca fueron mejores pero, a los que tenemos memoria y la trucha metida en el coco, apuntamos lo contrario y no sólo en pesca, si no en muchos otros órdenes de la vida. Claro que no en todo.
Aseguro y rubrico que en esto de “la reina de los ríos”, tiempos pasado sí que fueron mejores.
Quizás me estoy haciendo mayor, que no viejo, y por eso recuerdo cosas del ayer pero, es imposible poder volver atrás y por ello hay que contarlo para que no se pierda.
La temporada truchera en España, en muchas provincias, está a punto de iniciarse, mientras que en otras no se iniciará hasta el primer domingo del mes de Abril. Antes, la temporada truchera se abría el día 19 de Marzo, por término general. No había distinciones, ni otro tipo de impedimentos como hay hoy: que si la trucha no ha desovado, que si en la zona de montaña se retrasa porque se desova más tarde, dependiendo de las temperaturas invernales, que si patatín…que si patatán…

El caso, es que el 19 de Marzo “tocaban a arrebato” y todo aquel que se preciaba de ser pescador, aunque también había mucho pescadero, salía al río en la primera jornada de pesca. Es más, yo, incluso, esperé más de una vez a que amaneciese en el coche, para poder salir a lanzar la caña y la cucharilla en alguno de los hermosos ríos de León. Si, sí, había pescadores que dormíamos en el coche para poder tener un palmo de terreno a la orilla, desde donde poder lanzar los aparejos. Éramos tantos, que no cogíamos en las orillas, pero nos respetábamos.
¿Curioso verdad?
Pues mientras acudíamos a coger sitio para pescar, por el camino, también, cazábamos. Vamos, que muy raro era el día que no caía un liebre que se cruzaba en el alto del 18, allá por Camposagrado (León), o algún conejo de monte.
El 19 de Marzo era el día de apertura de la temporada truchera, pero también era e día de “El Padre”, de los Pepes, Pepas…
Ocurría que si te marchabas con la cuadrilla a pescar ese día, “los morros” se quedaban en casa y eso no era bueno. ¿Qué hacer?
Como éramos cuatro: Pepín, Bagardi, Ismael y yo, decidimos un año llevar con nosotros a mujeres e hijos. Las esposas y los hijos, por no quedarse solos en casa en fecha tan entrañable decidieron, alentadas por las dos “carminas”, la de Pablo Bagardi y la de Ismael, que les gustaba la cosa decidieron, apunto, ir con nosotros.
Así fue como el día de apertura de la temporada truchera, niños y mayores compartíamos café con leche, matinal, en plena naturaleza, o como a la hora de comer formábamos una larga mesa colocando cada uno la suya plegable, a continuación de la del otro.
Fue la manera de celebrar el “día del padre”, San José y la apertura de temporada en plana armonía y en contacto con la naturaleza.
Durante muchos años así lo hicimos hasta que los niños se convirtieron en jóvenes y las mamás se cansaron de las madrugadas y de pasar frío y, hasta la Administración Regional, cambió de actitud declarando, primero San José como no festivo, y segundo, cambiando la fecha de apertura para finales de Marzo y después primeros de Abril. Y eso que entonces no se hablaba del “calentamiento del globo”, ni del agujero en la capa de ozono…vamos, que lo del cambio climático no estaba de moda.

Resulta que ya no se abre la temporada truchera, de forma general, el 19 de Marzo, pero hay menos truchas que nunca y, cada vez vamos a menos pero, la pasión por “doña pintona” continúa siendo la misma o mayor, porque ese amor no se olvida y una vez que uno lo ha probado la primera vez es como si te “encantasen” con una varita mágica.
Ocurre, que como toda ha ido cambiando, ahora se madruga menos, o existe menos fiebre de llevarse truchas a casa y nos hemos convertido en pescadores deportivos de esos de “captura y suelta” y por eso no madrugamos el primer día de pesca como antes. Tampoco lo vivimos como antes, cuando con un par de meses comenzábamos a preparar artilugios, a estirar cuerdas, cambiar sedales, confeccionar moscas o comprar anzuelos y cucharillas. ¡Ah…! Y se me olvidaba, y desarmar el carrete de pesca, pieza a pieza, para engrasarlo a conciencia.

Tiempos pasados, en esto de la pesca, al menos para mí, si fueron mejores. Echo de menos aquella emoción, tensión, trabajo y, sobre todo, ilusión por salir al río. Ahora, no se vive aquello, ahora todo es comodidad, dejadez, tranquilidad…
Creo que, ahora, a la apertura de la temporada le falta “aquella fiesta” que nosotros saboreábamos y la convertíamos, el primer día, en romería por las orillas del río, hiciese frío o calor.

Pese a todo, por favor, “vayan preparándose que comienza la función el próximo domingo”, al menos en el Sur de Castilla y León, Galicia y Asturias.

martes, 22 de septiembre de 2009

TLSM de Valderrodezno...


TRAMO LIBRE SIN MUERTE DE VALDERRODEZNO

Un lugar para divertirse en el Porma aunque, mientras esté Dydimo, el "moco de la roca" por medio, está PROHIBIDO PESCAR




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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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Si el río Porma desde su nacimiento ya ofrece infinidad de atractivos, al llegar a Valderrodezno continúa dando al pescador tranquilidad, belleza paisajística y una zona de pesca con condiciones naturales espléndida para la práctica de la pesca.
El TLSM del Porma lleva como tal desde el año 2002 y lo cierto es que ya era un lugar bastante visitado por los pescadores leoneses. Desde entonces, aunque sigue siendo un tramo visitado, quizás no lo es tanto como antes por lo de “sin muerte”, pero l aficionado que no acuda por esto, él se lo pierde.

LUGARES DE PESCA, ACCESOS Y LÍMITES

Los mejores lugares de pesca se encuentran en la parte superior del TLSM, aguas abajo del puente de Valderrodezno, con una tabla hermosa para pescar a cualquiera de las artes autorizadas, especialmente la mosca seca, aunque a mosquito ahogado también está asegurado, en un día normal, el éxito.
La zona donde el Porma dibuja una amplia “S”, bordeando una gran finca que sirve de pasto a una buena cabaña ganadera, a unos 500 metros aguas abajo del puente de Valderrodezno, el río vuelve a ofrecer lugares muy buenos para el lance pese a la amplia vegetación que esconde el curso del río y por donde los pescadores circulan por la senda creada por sus innumerables paseos. En esta zona que comprende un kilómetro, más o menos, en dirección a la central eléctrica de Sorriba, el Porma ofrece buenas raseras, caídas, recodos y zonas pedregosas con pozas, donde los aficionados van a gozar.
La zona final, antes de llegar a la central y el desvío de canal de Arriola, es un lugar donde mayor número de pescadores se reúnen para practicar el lance. Existe una buena tabla, por donde se desvía el agua hacia la central, donde al final se forma una zona más remansada y profunda. Aquí hay muy buenas pintonas que pueden hacer que el día sea una delicia para el pescador. Fuí un afortunado porque, una tarde en unas dos horas, a finales de Junio, gocé de lo lindo sacando buenos ejemplares. La mosca un tricóptero con cuerpo amarillo verdoso, cercos color rubión y tejadillo flor de escoba.
Los accesos para llegar a pescar han de realizarse, desde León a Puente Villarente, para coger la LE-V 3141 en dirección a Boñar, hasta llegar a la localidad de Cerezales.
Para pescar en el TLSM se puede acceder, bien por Cerezales del Condado, o por Valderrodezno. La zona media es, prácticamente, inaccesible y no se encuentra donde aparcar el coche al estar la finca particular vallada.

El límite superior del TLSM se encuentra en el puente de Valderrodezno. El inferior es el mismo que el superior del coto de Cerezales, el desagüe de la central de Sorriba.
La longitud del tramo es de 3,5 kilómetros, con una anchura de aguas entre los 20 y 30 metros.

sábado, 25 de julio de 2009

SARDONEDO...cerca del Paso Honroso y con el río Órbigo como protagonista...




SARDONEDO
Donde el río Órbigo se hace "caballero" de la trucha.


Trucha en abundancia después de años de decadencia.

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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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Sardonedo fue un coto orgullo de los ribereños del Órbigo, al igual que Santa Marina, pasando, con el descuido de los años, a ser uno más de los que casi perdemos en León, por culpa del lucio y la dejadez.
Si el Coto de Santa Marina llegó a ser el mejor coto de Europa, Sardonedo no le andaba a la zaga. Ahora las cosas han cambiado bastante y si no fuese por las repoblaciones, sería el mejor coto de la provincia en lucios.
El río Órbigo, que nace de la unión del Omaña y el Luna, tiene una trucha que es totalmente distinta a la de los demás ríos de nuestra geografía provincial. Son muchos los factores que influyen para que la “pintona” se desarrolle de la forma que lo hace y llegue a alcanzar tan buenas medidas. Algunos dicen que es más "fea" y sobre todo más basta que la del Esla. Es cierto, pero hoy por hoy, al pescador casi el interesa más el conseguir buenos trofeos, que sacar truchas finas y de escasas dimensiones.

El paisaje de este coto es como la mayoría de los tramos acotados de los ríos de ribera o zonas medias. Es abundante la vegetación y los chopos crecen en sus orillas. Los terrenos que lo circundan están divididos en parcelas y las tierras bien labradas. Las plantaciones de lúpulo hacen, de una y otra orilla del Órbigo, un paisaje común que se repite en varios kilómetros desde el Puente de Santa Marina hasta la presa de Alcoba.
El río ancho en muchos tramos, se divide en varios brazos. Son muchas las islas que se forman en los seis kilómetros de coto. Existen grandes tablonas con aguas semi-paradas y aguas profundas. Hay caídas hermosas y rápidas corrientes, donde las truchas y las malezas del curso se dejan ver. Abundan los pozos profundos llenos de raizones para defensa de las “pintonas”.
La pesca se hace bastante cómoda, por lo que Sardonedo es recomendado para todo el mundo, principiantes y veteranos. El río tiene mil recodos y en las curvas come terreno y se ensancha camino del puente de Santa Marina.


ZONAS DE PESCA, ACCESOS Y LÍMITES

Para pescar en Sardonedo la mejor vía de acceso, desde la capital, es por la carretera de León a Villadangos y después la que sale a Santa Marina del Rey por Alcoba. La distancia aproximada desde León, es de unos 33 kms. Existe carretera a uno y otro lado del río. Por Sardonedo pueblo, la carretera de Alcoba y por la otra orilla, la carretera de La Bañeza a La Magdalena.
El límite superior del acotado es la presa de Alcoba -antes era hasta la desembocadura del canal de cemento-, siendo el límite inferior el Puente de Santa Marina del Rey.
Aunque todo el tramo acotado, incluyendo la parte nueva desde la desembocadura del canal de cemento de Alcoba hasta la presa, es bueno y muy apto para la pesca, hay que recomendar las buenas tablas, corrientes y caídas que existen entre Armellada y Turcia, estando presente en la otra orilla el pueblo que da nombre al coto, Sardonedo.
El caminar por el coto se hace cómodo pese a las dificultades de charcas y malezas de las orillas, ya que el servicio de guardería, se nota, ha trabajado a lo largo de los últimos años para dejar expedita la calzada al pescador. Los senderos están bien marcados, así como las entradas al río. Son muchos los puentes o pasarelas de madera construidos para acceder a la otra orilla y pescar.

miércoles, 24 de junio de 2009

El Castillo...




EL GRAN COTO DEL OMAÑA

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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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Para llegar al acotado de El Castillo, en aguas del río Omaña, hay que atravesar desde La Magdalena una inmensa planicie, donde abunda la vegetación -principalmente pinos- y por el otro lado grandes extensiones de tierra de secano donde el agricultor extiende las semillas principalmente de cereales, a la espera de una buena cosecha, si el tiempo no lo impide. En esta zona, rica en fauna cinegética, abundando la perdiz, la liebre y en caza mayor, el jabalí y el corzo.
Llegando a la Magdalena y cruzando el río por el puente, nos encontramos con el pueblo más "ricachón" de la zona: Canales. La "diosa fortuna" hizo posible que la mayoría de sus habitantes tuviesen, en dos ocasiones, un buen pellizco del gordo de la Lotería Nacional.
Aquí ya se huele a trucha, pero trucha del río Luna, aunque este tramo libre debido al furtiveo y la gran masa de pescadores que se dan cita durante toda la temporada, está muy castigado.
Desde Canales hasta Soto y Amío nos encontramos la montaña con mucha vegetación. Por el otro lado, prados llenos de verdor atravesados por riachuelos y arroyos de agua cristalina y fresca.
Más adelante Riello, centro importante que fue, donde el próspero comercio aún se hace notar con buena afluencia de gentes de los pueblos de su alrededor. Riello es punto de partida para muchos pescadores que subiendo montaña arriba llegan hasta Castro, Trascastro o Inicio para, en el río Omaña, comenzar la faena. Allí se encuentra el final del Coto de La Omañuela, zona con buena trucha y un paraje sin igual. El río bordea los montes clavándose en las rocas de sus faldas.
Para acercarse hasta el Coto de El Castillo desde Riello, hay que llegar a Guisatecha pasando el pequeño puerto de montaña que en invierno da muchos problemas a los conductores. La carretera es estrecha, aunque el firme es bueno. Tiene un trazado plagado de curvas.
Al bajar el puerto, desde Guisatecha a El Castillo, el pescador en su viaje acompaña al río Omaña.
El Castillo es lugar de reunión de los muchos aficionados que se dan cita en la zona para pescar en su acotado. Todos tienen la misma ilusión. Esperan que la jornada sea buena y a la "pintona" le dé por entrar al señuelo. Hay muy buena trucha, pero no todos los días entran con la misma gana a los mosquitos o al "hierro".

ZONAS DE PESCA

Metidos en el acotado, en el mismo pueblo del que toma el nombre, una vez cruzado el pueblo, nos encontramos con una inmensa pradera donde en muchas ocasiones, si el tiempo climatológico acompaña, se preparan buenas comidas y meriendas al fuego de leña. En esa pradera, se encuentra el punto de partida de la mayoría de pescadores.
Enfrente, casi pegada al puente por su parte superior, encontramos una excelente tabla -yo la llamo la del arroyo de la serrería-. Es una tabla amplia y fácil de pescar que tiene buena trucha. Las primeras varadas son, a buen seguro, en este tramo del coto.
Unos tiran para arriba. Otros del puente para abajo. Lo cierto es que todo el coto es bueno y el pescador lo camina sin descanso.
En la parte superior hasta Vegarienza, las tabladas son continuas, con mucha arboleda a un lado y otro, que hacen que el pescador selecciones más el "lance" con la caña, demostrando su destreza, o moviendo con singular alegría la muñeca para meter los señuelos en el sitio preciso. Así y todo, es foto diaria ver las cuerdas colgando en las ramas de los árboles.
La zona del "puerto" es muy buena. Es aquí donde se consiguen buenas capturas. Las aguas son remansadas y excelentes para mosca seca. Para el sereno es sensacional a mosquito ahogado, sobre todo el comienzo de la tablona, donde las aguas llegan más vivas y comienzan a remansarse.
Si elegimos pescar río abajo, partiendo del puente de El Castillo, muy próximo al mismo nos encontramos con otra inmensa tablona que tiene mucha trucha. Las ruinas del viejo Castillo, señorial que lo fue en otros tiempos, vigilan al pescador. Sus torres o torreones maltrechos, se clavan en el azul cielo. Esta tablada tiene zonas abiertas y anchas, también pozos profundos junto a las rocas del castillo. A continuación existen buenas corrientes de agua para la cucharilla, hasta llegar al recodo donde el río hace una "s" al chocar con la montaña. Es allí, donde unas fuentes de agua fría y cristalina, sacian la sed del cansado pescador. Desde este tramo hasta el final del coto son múltiples y muy llamativas las zonas donde el pescador prueba suerte en el lance.
¿Y la trucha del Omaña?... ¡Ay que trucha tiene este río! Es brava como ninguna y cuando muerde el señuelo, que grata y reconfortante llega la tensión al pescador. La caña se cimbrea sin parar. Con tiento y talento pero sin prisa, se va recogiendo el sedal hasta que la captura llega a la cesta. ¡Qué belleza... y qué pintas tiene la trucha del Omaña! Son rojas, rojas, como ninguna otra ¡Qué delicia!
El Castillo es uno de los mejores cotos de León. Tiene abundancia de trucha y de calidad, aunque el verano pasado envenenase sus aguas, a la altura de las cuadras de Manolo. El paisaje que rodea la zona es maravilloso. Sus aguas son de las más limpias de la provincia. El fondo del río tiene muchas piedras que son cobijo de las “pintonas”. Desde el puente se las puede observar.
Lo peor, que tiene el coto de El Castillo y el río Omaña, son los vertidos incontrolados, principalmente de las cuadras de los pueblos próximos, que hacen que en muchas ocasiones se estropee el día de pesca enturbiando sus aguas, haciendo posible que un día las piedras del fondo estén limpias y otro, sucias y resbaladizas.

LÍMITES DEL COTO

El coto comienza a unos 50 metros aguas arriba del Puente de Vegarienza, en el lugar conocido por el puente de "las cuadras de Manolo", junto a la pradera conocida por "El Borro", para finalizar en el puente de Guisatecha.
La longitud del acotado es de 5.500 metros, siendo la anchura media del cauce de unos 15 metros aproximadamente. La distancia desde León, es de unos 65 kilómetros. Está prohibido pescar a cebo natural durante toda la temporada.
Los arroyos más importantes que vierten sus aguas al Omaña en esta zona son, en Vegarienza, el Valduin, y en El Castillo, el arroyo del Valle o río Santibañez, que antes toma las aguas del arroyo de Manzaneda.