EL ÚLTIMO LEGADO DE TOMÁS GRANIZO “maestro adobador de moscas para la pesca”
Pérlidos
y moscas de la piedra
Texto
y fotos: Eduardo García Carmona
Fue una auténtica sorpresa recibir de manera postal (vía Correos) una carta certificada en la que se acompañaba una cajita de “puritos”
arreglada para acoger las últimas moscas confeccionadas por el inolvidable TOMÁS GRANIZO FERNÁNDEZ. El paquetito llegó desde Benavides de Órbigo León. Era el mes de marzo, a primeros cuando me llegó “el regalo” que hoy es uno de LOS LEGADOS más cotizados entre mis moscas.Dividiré en varios apartados mis reportajes de estas moscas del legado. Primero, los grandes pérlidos. Son insectos grandes con ninfas que superan habitualmente el tamaño de las eclosiones aladas que son muy útiles para los pescadores a principio de temporada, en pleno verano al amanecer o
atardecer (serenos) y que se suelen emplear con muy buenos resultados en corrientes de agua pronunciadas. Los ríos de montaña con aguas limpias y claras, con amplia vegetación de orilla, especialmente hierbas, es donde se depositan tras la mutación de ninfa a mosca.Tuve la gran suerte de realizar una jornada de pesca con GRANIZO en el río Omaña en un atardecer que nunca olvidaré por las enormes capturas conseguidas pero, especialmente, por la maestría con la que manejaba la caña.
Los plecópteros los recogimos en las hierbas de orilla. Tomás llevaba un trozo de caña de bambú, como el que muestro en la fotografía, regalo del propio pescador de Benavides. Estaba agujereado y tapado con un corcho. Allí, una a una, Tomás depositaba la “cosecha de pérlidos” de gran tamaño conocidos como “moscas de la piedra” según su color plateado, amarillo, verdoso, las otras de color plateado casi azulado en otro canutillo.
Lo ideal era pescar con esta materia prima porque daba grandes resultados. Lo malo es que se perdían o destrababan muchas de las moscas naturales y eso que de aquella el anzuelo tenía muerte o arponcillo.
Como
Tomás era un manitas pese a los “dedos grandes” que tenía cuando faltaban los
plecópteros naturales, los fabricaba en la mesa de su negocio tras la puerta.
Mientras los unos se confeccionan con hilos transparentes de colores claros: blancos, azules claritos y plumas de gallo de León indio claro o plateado, los segundos, los de mayor tamaño se suelen confeccionar con
dubbing de oreja de liebre y otros más claros teñidos, los cercos eran rubiones o marrones casi del mismo color. Dependerá del río donde pescar y sus aguas transparentes o menos y del tipo de mosca que salga.
En muchos de los ríos leoneses eclosionan estos grandes pérlidos, Dinocras Cefhalotes y perla Bipuntacta aunque muy pocos montadores son capaces de realizar los pérlidos como los hacía este pescador de Benavides de Órbigo, tanto los más claros (perlas) como los de mayor tamaño y colorido de cuerpo verdosos, amarillentos o jaspeados, conocidos como moscas de la piedra.
Gracias TOMÁS GRANIZO FERNÁNDEZ gran enamorado del río Órbigo sin menospreciar el Omaña.
En
otro reportaje escribiré de tus SALTONAS que no tienen desperdicio.
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