AÑOS DE GLORIA DE LA PESCA EN LEÓN…
En
1965 sólo existían 21 cotos de pesca y
las truchas “se salían a los prados”…así terminamos unos años después.
Texto y fotos: Eduardo García Carmona
Siempre que utilizamos un verbo en pasado es porque el presente suele ser mucho peor y más si nos referimos a la pesca.
La
pesca de la trucha en la provincia de León era el no va más y de “aquellos
polvos, estos lodos” aunque, en honor a la verdad desde 2013 las cosas han
cambiado para mejor después de un deterioro que casi extermina la especie e los
ríos leoneses y en España en general a causa de la Saporolegniosis hongo que
atacaba a la especie en el momento de frezar y cuando se debía refregar en las
piedras de los fondos del río, en los lechos arenosos.
En 1965 sólo existían en la provincia de León 21 cotos de pesca y las truchas “se salían a los prados”.
Los
cotos estaban situados, y lo referencio en el mapa, en Pedrosa del Rey, Las
Salas, Escaro, Acebedo, Valdoré y Bachende en el río Esla. El Castillo en el
río Omaña. Valdepiélago y Tolibia en el río Curueño. Vegamián, Remellán y
Vegaquemada en el río Porma. Mora,
Villarroquel, Carrizo de la Ribera, Santa Marina y La Bañeza, en el río Órbigo.
Portilla de la Reina en el río Yuso. Hoces de Vegacervera en el río Torío.
Villafranca y Pereje en El Bierzo.
Esos 21 tramos acotados colmaban la exigencias de los pocos pescadores leoneses y de otros lugares de España y pocos extranjeros que se daban cita para pescar a “la reina de nuestros ríos” por nuestra querida provincia de León. Por cierto, y cómo se pescaba. Que ejemplares y que cantidades de ellas salían cuando ni siquiera existía un cupo determinado hasta que se impuso del 25 truchas por pescador y día.
El titular del artículo lo dice todo: “las truchas
se salían a los prados en tierras leonesas.Ahora,
añoranza aunque la situación ha mejorado bastante desde la desproporción de los
años 90 y el nuevo siglo XXI hasta
2013 cuando las autoridades comenzaron a tener conciencia de que la “trucha se
terminaba”.
Cuando
no era la contaminación de las minas, las cuadras era la contaminación de las
defecaciones humanas y animales. Todo se tiraba al río y así nos lució el pelo
porque hasta el mayor carroñero del río, EL CANGREJO AUTÓCTONO desapareció.
¿Quién limpiaba entonces el río? Nadie.
Las repoblaciones no sirvieron para nada salvo colocar truchas “de plástico” que decían los aficionados, en la mayoría de los ríos leoneses que sirvieron para muy poco, salvo el mestizaje y el disfrute de los primeros años. Después volvieron los problemas.
El sino de una administración que sólo se preocupaba de dar el disfrutar sin saber organizar el futuro más próximo y, recalco, “de aquellos polvos, llegaron los lodos”. Sólo interesaba que traer turismo de pesca a León y así se inventó al año siguiente LA SEMANA INTERNACIUONAL DE LA TRUCHA DE LEÓN.
Fueron
años de gloria y renombre para una provincia que vivía de las minas, del campo
y la agricultura.
Comenzaron a llegar pescadores de todas partes, incluso del extranjero y el nombre de León sonaba en el panorama mundial de la pesca como “el paraíso de la pesca en Europa”. En verdad que lo era pero no supimos ponerla a buen recaudo y lo bueno comenzó a extinguirse con la desidia de la administración que sólo le interesaba “aparentar” sin poner soluciones cuando, en verdad, podía.
Y menos mal que cuando peor estaba la situación una administración valiente se puso “el mono de trabajar” y promulgó una nueva LEY DE PESCA en toda Castilla y León que, aunque mucha controversia, al final está acallando a los agoreros que presumían que la pesca había terminado echando a los ribereños de las orillas de nuestros ríos. Qué lejos de la realidad, verdad.
Pues y saben, amigos pescadores, entre todos habrá que ponerse “el mono de trabajo” y continuar luchando por lo nuestro y nuestra naturaleza que es el MAYOR POTENCIAL de León.
Aunque
he sido furtivo y he vendido truchas muchos años, reconozco que matar una
trucha por el mero motivo de verla frita en una sartén, o en una cazuela
mezclada con sopas de ajo para saciar un “apetito enfermo de matalotodo” no era
bueno salvo para eso, saciar el ego un una jornada de merienda con amigos
mientras matábamos millones de huevas de nuestras hembras de salmo trutta
fario, anulando una PROGRESIÓN NATURAL que casi termina con todo.
Todavía
no hemos terminado de intentar JODERLO TODO. Seamos conscientes de que si no
ayudamos a la madre naturaleza todo esto se termina.
PESCA
SIN MUERTE Y RESPETO POR LA NATURALEZA, POR FAVOR.





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