Nuevo libro de Eduardo García Carmona, "Dónde y Cómo Pescar en León" Cotos, TLSM, EDS, moscas...

Nuevo libro de Eduardo García Carmona, "Dónde y Cómo Pescar en León" Cotos, TLSM, EDS, moscas...
Adquiérelo al precio de 29,85€ en las más importantes librerías de España, en El Corte Inglés y en León en Librería Pastor, Artemis...o por internet, pinchando en la imagen

miércoles, 3 de julio de 2013

Desde el límite con la provincia de Asturias, en el Puerto de Pajares, bajan las aguas cantarinas del Bernesga...


TRAMO LIBRE SIN MUERTE VILLANUEVA DE LA TERCIA


Un tramo apto para amantes de la naturleza y de la pesca a mosca seca o cucharilla de un sólo anzuelo


Aguas limpias y cristalinas en La zona alta del Bernesga

 
Abundancia de truchas pequeñas pero "guerreras"

----------------------------------------------------         
Texto y fotos: Eduardo García Carmona
-------------------------------------------------------------
 
 En el límite de la provincia de León con Asturias, en el puerto de Pajares a una altura próxima a los 2.000 metros nace el río Bernesga entre fuentes cristalinas y neveros. Es la zona más pura del río.

Pocos kilómetros más abajo, por encima del puente de Villanueva de la Tercia y hasta la desembocadura del río Camplongo, se encuentra el tramo “libre sin muerte” de este río.

        
  Se trata de un tramo de río de montaña de aguas limpias y cristalinas, de no más de 4 metros de anchura, en la zona superior incluso menos, y 3 kilómetros de longitud. Es la auténtica piscifactoría natural que surte de truchas al único coto existente. La trucha es fina y brava. Tiene escasa dimensiones, pero es abundante.


Existen buenos pozos y grandes peñonas, donde tampoco será complicado llevarse algún susto, al trabar alguna “pintona” superior a los 30 centímetros. Son las menos, pero las hay. Lo normal será pinchar muchos ejemplares entre los 15 y 25 centímetros. Un tramo para gozar de una buena jornada de pesca, siempre y cuando sepamos lo que tenemos ante nosotros.

         
Es conveniente saber pescar con prudencia y templanza. Aquí las prisas, y los malos movimientos, te pueden llevar al agua, si resbalas en las rocas, o a no tocar ni una trucha por asustarlas.


          El mejor arte para pescar es la cucharilla de un solo anzuelo, sin muerte. ¿Por qué? Sencillamente, por tratarse de río estrecho con mucha roca en su curso y aguas transparentes.

También, se disfrutará a mosca seca con tricópteros, a primera hora de la mañana y a la caída de la tarde. Esto, si se pesca durante los meses de Junio y Julio. Al principio de temporada las aguas bajan muy frías y lo aconsejable es la cucharilla o el mosquito ahogado. En las entradas y salidas de las pozas, la ninfa es imprescindible.

         
La mejor zona de pesca se encuentra desde el puente medieval de Villanueva de la Tercia, aguas arriba, hasta un kilómetro. Aquí nos encontraremos una zona encajonada y difícil de transitar, donde hay aguas profundas. Aguas más arriba desemboca el río Millaró, vedado para la pesca.


         
La parte superior, hasta la desembocadura del río Camplongo, que también está vedado, es más difícil de pescar, tiene menos anchura y existen corrientes y rápidos.


          La vegetación existente en las orillas suelen ser salgueras y alisos, Aunque la mayoría del tramo está despejada.

jueves, 5 de julio de 2012

La delicia es estar pescando en la Montaña de Riaño...


ACEBEDO, UN COTO CON POCO AGUA EN VERANO Y DEMASIADAS BOGAS 

Encontrar un buen día de pesca, en verano, es una aventura 

Lo mejor estar en el cielo de la Montaña de Riaño y el olor a hierba recién cortada

-----------------------------------------------------------------
Texto y fotos: Eduardo García Carmona
-----------------------------------------------------------------
         

Despedirse de Riaño es mirar y mirar su entorno.

Nuestra retina se llena de color y rocas, de belleza y valle, de aguas cristalinas y chopos incrustados en el azul del cielo.

Riaño, en verano, es un bullicio de gentes. Asturianos, madrileños, vascos y leoneses, se dan la mano en concordia y armonía durante estos días de asueto, haciendo que la localidad tome vida, mucha vida y colorido.

Las chavalas y chavales lucen sus cuerpos, ligeros de ropa, enseñando su piel morena gracias a los rayos del sol. Los cafés se ven repletos de gente en su interior y en las terrazas. Seguro que,  en muchas ocasiones, el tema de conversación es... "Riaño", ese Riaño de ayer que, cada día que pasa se nos pierde más en la profundidad de la mente. Ese Riaño emblemático con sus gentes aguerridas a las piedras de las viviendas que les vieron nacer. Ese Riaño que quería seguir siéndolo. Riaño y su despertar en un mar de sombras, con la niebla cubriendo el valle, cual espejismo hiciese que nuestra retina estuviese viéndolo en la profundidad de las aguas. Ese Riaño del recuerdo queda atrás, camino del acotado de Acebedo. 

Foto histórica: Mila, Vicente, Carmona y Begoña.
SOÑANDO Y RECORDANDO 

          Sumido en el profundo “sueño” de los recuerdos, en la carretera veo el viejo Parador Nacional de Turismo, allí en lo alto, derrotado por el tiempo y abandono, ya sin piedra ni techumbre.

          Después La Puerta y Burón, otras dos localidades anegadas, en su totalidad o parte, por las aguas de sus propios ríos y arroyuelos.

Carmona pescando Acebedo en 1986.
          Es curioso, únicos testigos de nuestro pasar son las vacas de esa raza de montaña, tan características de León, que deambulan de un lado a otro de la carretera.

          Después, una desviación debida a las obras de la carretera del pantano y un viaducto alto, muy alto, con vigas enormes de cemento armado, que esperan a ser aupadas, para que un día sirvan de puente, sobre las aguas del Esla.  

¡Adiós al sueño del recuerdo!

Asomándose al río se encuentra nuestro lugar de destino: Lario.

A la entrada, el desvío hacia Polvoredo, donde no hace muchas fechas estuvieron celebrando sus fiestas, así al menos reza en algunos carteles. Es verano.

Desde Lario, a la izquierda, hacia el puente sobre el Esla, dejando a la derecha  la iglesia, árboles y más árboles, prados verdes y el inconfundible y delicioso olor a hierba recién segada.

Desde el puente, aguas arriba, observo el poco caudal del  río Esla. Habrá que probar fortuna con los "lances" de nuestra caña e intentar engañar a las pintonas con nuestros mosquitos.                       

EL COTO 

El agua es totalmente transparente. Las piedras del fondo se ven sucias, fruto de la porquería vertida al río. En el tramo del puente de Lario, la anchura de las aguas llega a los cuatro metros.

El estiaje  hace de las suyas y el río prácticamente baja seco. Las truchas cuando alguien se acerca a la orilla, salen despavoridas, refugiándose en las salgueras y bajo las piedras. Pescar en estas condiciones resulta difícil, muy difícil. Con el escaso caudal, hay que optar por pescar a pluma, con caña de dos metros y  sólo tres mosquitos, aunque lo que llevo es la cola de rata y a eso he de pescar, mi compañero, Pedro Cabo, decide pescar puente arriba. O bajaré unos metros para subir pescando hacia el puente de Lario.

Mala señal, me encuentro con un pescador madrileño que va de regreso al coche. Ha dejado de pescar, y por lo que me ha contando, cansado de las bogas. Truchas, ni una.  

Los primeros "lances" se efectúan con comodidad, aunque con nula efectividad. La trucha no sube al señuelo. Hay que pescar lento, con mucho sigilo y tiento, sin meter ruido para no alarmar a las truchas. Hay que pescar las "corrientillas", las entradas y salidas de los pozos. Las pintonas comienzan a entrar al engaño: un tricóptero de cuerpo negro y tejadillo flor de escoba. No puede ser que sean truchas, porque he fallado ya cuatro subidas. Me cabreo conmigo mismo. Quizás sea el ansia de pescar que tengo ya que en Canarias sólo pesco Black Bass y la verdad es que me estoy divirtiendo.
Por si caso, cambio el trico y pongo la “miguelina”. Son bogas. Una, dos, tres…desesperado, cambió a una caída que está por encima. Levanto un par de pintonas, pero pequeñas.

Estoy próximo al puente de Lario y ante lo que me está ocurriendo, decido subir hasta la altura de Pedro. Le comento que me voy a subir  hasta aproximarme a la localidad de Acevedo y pescar las últimas tablas antes del puente. Así le dejo terreno y río para su disfrute, aunque estaba como yo.



TENTANDO A LAS PINTONAS CERCA DE ACEBEDO



Tras las primeras curvas del río llega el más difícil todavía hasta llegar a Acebedo donde, junto al puente, está el refugio del pescador. Aquí el agua disminuye alarmantemente pareciendo, por momentos, que el Esla se va a quedar sin ella. Hay que saber pescar muy fino con la caña. Los árboles, salgueras y matorrales caen sobre las aguas como si tapar el curso quisiera. Las tiradas son mínimas. Al final, de medida, sólo dos truchas y a dejar de pescar. 

El "calcalá, calcalá..." suena en todas las direcciones. La perdiz se está emparejando y pronto sacará sus crías. 

El olor a hierba recién cortada, se apodera del aire que se respira. Los prados aparecen segados, en su mayoría, pero la hierba no es buena y tampoco abundante. Quizás las últimas heladas del año hicieron que la misma se quemase, estando el campesino muy preocupado por la comida de invierno para su ganado.         

Con los prados ya pelados, abundan los grillos, las cigarras y saltamontes, que alegran con sus saltos y cánticos el discurrir del este “joven”  Esla. Algunos de estos insectos serán presas fáciles de las golosas truchas.         

Los lugareños recomiendan pescar a grillo o saltamontes, pero en este acotado no se puede... ¡qué pena!... aunque sinceramente, sería igual de difícil. Pescar en Acebedo, en verano, es complicado de verdad. Se recomienda hacerlo, como muy tarde, a primeros del mes de Junio.           

ZONAS DE PESCA, LÍMITES Y ACCESOS 

Los mejores lugares para la práctica de la pesca son: aguas abajo del Puente de Acebedo, en la zona de baños y las dos primeras curvas, después del puente de Lario.

Con más agua este coto ofrece múltiples tiradas desde el comienzo, hasta el final, donde el río se remansa al llegar cerca de la cola del pantano.

La mosca seca da muy buenos ejemplares si las señoras “bogas” dejan. 

En verano los serenos pueden ser extraordinarios pero pescarlos significa que estás próximo durmiendo en una Casa Rural, Hotel o eres de la zona, porque si eres de León capital, la distancia te invita a volver a casa sin esperar a saber lo que te puede deparar el sereno, si es que lo hay. A mí me ha ocurrido en más de una ocasión y lo que se adelanta es llegar muy tarde a casa. 

Los límites de este tramo acotado son:

Inferior, en la presa “Pozo la Hoz” aguas arriba de Burón.

Superior, el puente viejo de Acebedo.           

Los accesos al coto, desde León, son buenos. Hay que coger la carretera León a Valladolid, hasta Mansilla de Las Mulas y desde aquí dirección Cistierna, para coger la carretera hacia Riaño y al Puerto de Tarna.

martes, 10 de abril de 2012

Recreo, paisaje, pesca...en el mar del Porma

EMBALSE DEL PORMA O PANTANO DE VEGAMIÁN 

Un tramo libre sin muerte para satisfacción de muchos y detrimento de otros

Truchas de gran tamaño, salmones plateados, salvelinos...

--------------------------------------------------------------
Texto y fotos: Eduardo García Carmona
-------------------------------------------------------------- 

Se trata de la zona más amplia de pesca sin muerte de la provincia de León pero, no por ello, la más apreciada por los aficionados, de ahí que se haya convertido en el tramo de menos presión piscatoria de León.

Antes de que la Administración declarase la zona como TLSM, eran muchos los aficionados que se acercaban a pescar peces a este embalse. Ahora, sólo en embarcación y muy pocos desde orilla practican el arte de la pesca en este embalse, pese a la gran cantidad de peces que lo pueblan.

En el embalse de Vegamián nos podemos encontrar truchas enormes, de hasta 5 kilos; salmones plateados de más de uno y dos kilos; salvelinos, carpas, escallos y otras variedades de peces. Sobre los salvelinos y los salmones plateados, científicamente nadie ha aportado una prueba fehaciente, aunque haberlos "haiyos". Otra cosa es poder pescarlos.

LA ADMINISTRACIÓN OPINA

Puestos en contacto con los responsables de pesca en León, nos han apuntado:

"Si es asi como dices de esto hace unos años, la informacion en el día de hoy, puede llevar a motivar interpretaciones de que hay ejemplares de salvelino pescables, lo cual no esta confirmado ni hay citas de ello. 
El hecho de que un irresponsable pudiese haber cometido una infracción muy grave,  de acuerdo con la Ley de Pesca de Castilla y León, cometiendo delito de acuerdo con el codigo penal, introduciendo alguno de estos peces, el artículo 333 de dicha ley dice:

"El que introdujera o liberara especies de flora o fauna no autóctona, de modo que perjudique el equilibrio biológico, contraviniendo las Leyes o disposiciones de carácter general protectoras de las especies de flora o fauna, será castigado con la pena de prisión de cuatro meses a dos años o multa de ocho a veinticuatro meses y, en todo caso, inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de uno a tres años".

SALMONES PLATEADOS, SALVELINOS Y CARPAS 

El atractivo principal de este embalse ha sido, en los últimos 15 años, el salmón plateado. Nadie daba crédito a que allí se pudiesen criar y lo que parecía era algo extraño se ha convertido en una auténtica realidad y, encima, se reproducen como si estuviesen en el mar, tras un ciclo de adaptación que les lleva, desde el “mar de agua dulce”, hasta remontar el río Silván, afluente del Porma a la altura de Puebla de Lillo. Según algunos entendidos, tiene explicación científica y natural. Los pescadores creemos que se trata de algo inaudito, aunque  sabedores de que las especies evolucionan, según su hábitat. 
Como apuntábamos más arriba, científicamente no existe explicación e incluso han llegado a desmentir el hallazgo de algunos ejemplares de salmón plateado, apuntando que se trataba de truchas. Otras fuentes apuntan a un escape de ejemplares de una piscifactoría cercana, hace más de 20 años. Ni un caso ni otro están probados, pero los peces se han pescado, personalmente los he visto y tocado, lo que no quiere decir que se están pescando en la actualidad.

El caso, es que desde que aparecieron los primeros salmones plateados, saliendo el hallazgo en la prensa, los pescadores se fueron tras él. Así fue como aparecieron, también, los primeros salvelinos. Ahora, se pretende poner coto al hallazgo, creando el Tramo Libre Sin Muerte, aunque legislando poco y mal, como ocurre en el propio coto de Vegamián. Se puede pescar el salmón plateado pero, si te pillan con uno, te puede costar caro. Claro que siempre lo puedes devolver al agua, pero puede resultar más lesivo para el bolsillo del pescador, porque estaría introduciendo una especie foránea. ¡No hay quien lo entienda!
¿Qué hacer si no se puede pescar con muerte, ni devolverlo a las aguas? Cosas de la Administración.
Dicho sea de paso, aunque desde orilla existen muy buenas zonas para pescar, con playas hermosas, es desde embarcación donde más se está pescando, en todos los sentidos, aunque embarcadero no existe. 

ZONAS DE PESCA Y ACCESOS 

La mejor zona para bajar la barca se encuentra en la localidad de Rucayo, después de pasar Valdehuesa, por la margen izquierda del pantano, dirección Boñar-Puebla de Lillo. Utilizando embarcación y llegando hasta la isla del jabalí, así se la conoce porque existen muchos de estos animales en el bosque alto de la isla, se puede pescar desde orilla, en cualquiera de las buenas playas existentes.
Tanto desde embarcación como desde orilla, la cucharilla, de un sólo anzuelo y el estreamer, son las artes recomendadas, si se quiere pescar trucha, savelino o salmón. Si por el contrario se pretenden pescar carpas, poco o nada se puede hacer con mosca artificial, a no ser se utilice las moscas del pan. También se podría utilizar la ciucharilla de un sólo anzuelo sin muerte, pero lo mejor sería pescar con otro tipo de cebos, aunque con anzuelo sin muerte, en todo caso, algo que no está permitido. Curioso ¿no?

Así están las aguas del embalse de Vegamián, con auténticos, “rebaños” de carpas navegando por sus aguas menos profundas, junto a las orillas. Son carpas de más de 4 y 5 kilos y no está permitido pescarlas, como no sea a mosca, utilizando la mosca del pan,  o cucharilla.

Por el otro lado del pantano, junto a la carretera LE-331, existen buenos pesqueros para practicar desde la orilla. El mejor se encuentra junto a un caserío, antes de llegar al puente que nos conduce a Pallide, por un lado y Orones, por el otro.

Para llegar a pescar a este embalse, desde la capital leonesa, hay que coger la carretera de Santander, N-621, hasta Barrio de Nuestra Señora. Desde aquí, por la CL-624, hasta Boñar. Aquí hay que coger la LE-331, dirección a Puebla de Lillo y San Isidro. Distancia aproximada, 70 kilómetros.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

BACHENDE... la nostalgia de un recuerdo...


El coto de Bachende visto desde el puente
 SE LO LLEVÓ EL PANTANO...

En el puente de Huelde: Eduardo, Begoña, Silvia, Noemí, Mila y Vicente.
 ...BACHENDE    “El Internacional”
                  
--------------------------------------------------------------
Texto y fotos: Eduardo García Carmona
--------------------------------------------------------------

Coto de Bachende desde la carretera
            Qué bonito sobrenombre tenía el desaparecido coto de Bachende, “El Internacional” y es que en sus aguas disfrutaron pescado aficionados de los cinco continentes.

Este acotado fue uno de los primeros creados en la provincia de León.

Los accesos para llegar a este coto eran muy fáciles. ¿Quién no conocía dónde estaba el viejo Riaño?. Muchísimas personas saben que ahora está bajo las aguas del pantano que lleva su propio nombre.

         Hasta la localidad de Las Salas prácticamente todo es igual: río, paisaje, pueblos... La carretera y otras circunstancias han cambiado sensiblemente para mejor. Después de esta localidad comienzan los recuerdos....En “la era”, acampados, pasamos grandes días de descanso y pesca mi amigo Juan Moreno y yo. En algunas ocasiones acompañados de José “relojes”, Vicente “el pesca”, Antonio Adan y sus respectivas familias, al completo. Lo que comenzamos, medio en broma, llamando “la semana del padre”: siete días alejados del mundanal ruido, dedicados por completo al contacto con la naturaleza, especialmente con el río y todo lo que le rodeaba, se llegó a convertir en una crónica anual, contada en Diario de León, de las aventuras y situaciones allí vividas. La semana llegó a convertirse en la quincena, para finalizar con el mes completo de vacaciones. Nos integramos tanto en el lugar y con sus gentes, que llegamos a considerarnos de aquel lugar. Conocíamos, palmo a palmo, todo el terreno desde La Salas a Riaño. Cada rincón del río tenía su nombre y en El Escudiello su lugar de baño, donde los jóvenes lugareños y allegados que visitaban la zona en verano, acudían a disfrutar.

Mila, Vicente, Eduardo y Begoña, antes de cerrarse el pantano de Riaño.
         Pero en este viaje imaginario hacia Bachende, nos despedimos de Las Salas...

¡Adiós querida Manuela, Serafín, Loly, Belén y demás buena gente del lugar! ...

Veo de frente el muro del pantano. Ese gigante de cemento, esa obra faraónica todavía no tenía sus compuertas cerradas. A la derecha partía la carretera hacia Remolina y el arroyo del mismo nombre que vierte sus aguas al Esla. ¡Cuantas veces hicimos el camino andando y cuantas veces comentábamos los hermoso que es ese pueblo. Ya estamos metidos en el túnel viejo, hoy bajo las aguas. En pleno mes de Julio el frescor se agradecía. Las gotas de agua que se filtraban de la montaña caían sobre el parabrisas del coche... Al salir, miramos y remiramos lo que nuestros ojos alcanzan a ver entre los picos elevados de la montaña. En nuestra retina  queda el recuerdo. Allí estaba Huelde y su pequeño, pero particular puente, atravesado por un Esla que jamás volveremos a ver.

En la puerta del Bar de Huelde: Vicente, Paco, esposa, Eduardo y Noemí.
         En Huelde entramos en Casa Paco, parada obligada del pescador, donde siempre éramos bien atendidos... y donde nos servían, siempre, un riquísimo vino blanco amontillado, fresquito, que no sé de donde lo traían, pero que estaba delicioso. Con esto llega la charla y las preguntas: ¿que tal las truchas? ¿Se mueven hoy?... ¿Y el río?... Era la  rutina de todos los pescadores.

         El "Internacional", el coto de Bachende, terminaba precisamente aquí, en el puente de Huelde. Mas allá, estaba el comienzo, en el puente de Bachende antes de enfilar la última curva para coger  la recta que nos llevaba hasta Riaño, aquél Riaño del recuerdo, con olor a establo y pan y con bullicio y vida en todas su calles. Pero antes,  en este recorrido del recuerdo, nos encontrabamos con un paraje ideal, bonito cien por cien, con altas rocas que vigilaban a un lado, con praderas, arboledas y con el Esla por medio, que tenia en este acotado tablas largas y hermosas para disfrutar del lance pescando. Justo en el medio del acotado, el arroyo de Anciles. A su lado la estrecha carretera que nos llevaba, entre rocas, a ese hermoso pueblecito. Anciles está más vivo y real en mi mente, ahora en verano que en el invierno, cuando estaba poco habitado y solitarias sus callejuelas. ¡Qué fuente tenía Anciles, con agua pura, cristalina y fría! Fuente con historia propia, la historia que le dieron los pastores.

Pepe "relojes" pescanmdo en una hermosa tabla de Bachende.
         Todo el coto de Bachende era bueno para la práctica de la pesca y fácil de caminar. Era mejor la margen que se encontraba pegada a la carretera, donde encontrábamos praderas y mucha arboleda. Enfrente, a pies del Esla,  la montaña con sus rocas blanquecinas, por eso resultaba más complicado pescar en la otra parte parte. 

Eduardo pescando en Bachende en 1982
MI ÚLTIMA JORNADA DE PESCA EN BACHENDE 

         Recuerdo la última vez que pesqué allí. Era el verano del 1982. El río Esla bajaba mermado, muy mermado, en su caudal, según mi cuaderno de pesca. Era aconsejable  pescar al sereno de la mañana o al atardecer y hacerlo aguas arriba.

         Aunque todo el acotado era bueno para el arte de pescar, destacaba, entre otros, el comienzo del mismo en el puente de Bachende, con unos buenos rápidos de agua.

Trucha de casi 5 kilos pescada en el Pantaño de Riaño.
         Si recomendamos el principio, también era excelente el final. El tramo desde el puente de Huelde, terminación del coto, aguas arriba, tenía una tabla hermosa para el lance, hablamos de la tabla de "el puerto", donde los pescadores disfrutaban de lo lindo, con  la bravura y calidad de la trucha que tenía.

Juan Moreno, Eduardo y Vicente.
         Eran muchos los aficionados que pescaban en este acotado a cebo, entonces estaba permitido. Se conseguían, por la mañana temprano, excelentes ejemplares en la zona del pozo de la "ese", o en el de los "peñones".

         El acotado de Bachende fue una maravilla para el pescador, con el recreo visual de un paraje sin igual y un contraste bello y hermoso... el verdor de los prados y arboleda y las rocas reflejándose en las limpias aguas del Esla.

         Mi tocayo, Eduardo Redondo, era el guarda de este acotado, que vigilaba con esmero y cariño, siendo  respetuoso y atento para el pescador. Era, además de guarda, un amigo para los pescadores.

         Dejamos Bachende, hermosura de acotado que lo fue, de rica y sabrosa trucha. Lo dejamos con pena en el corazón,

         Hasta siempre Bachende. Nunca podrás salir de nuestra mente, al menos de los que pudimos gozar pescando en ese tramo desaparecido. Nos quedamos con nuestra imaginación repleta de imágenes bellas, algunas plasmadas en fotografías dentro de este reportaje.


EL PANTANO DE RIAÑO, LUGAR PARA EL OCIO, RECREO Y LA PESCA 

         Riaño es una localidad nueva, con edificios que prestan todos los servicios, algunos de los que carecía el antiguo pueblo. Sólo se puede ver hoy alguna piedra del pasado. Es el caso de la iglesia de Pedrosa del Rey que preside esta parte de la montaña y que tiene una portada románica del siglo XII. Una iglesia trasladada piedra a piedra para que no se ahogase en el pantano junto a las casas de los lugareños, labradas con roca caliza de las montañas vecinas y construidas por los propios habitantes y alguna en “hacendera” o “facendera local” como se dice en la montaña.

Truchas de Bachende 
         Ni siquiera los vecinos que habitan hoy la villa son sus antiguos moradores. Muy pocos se quedaron. Tal vez algún hijo de los hijos que ha conservado tradiciones. Ya no es Riaño una villa dedicada al ganado, a la tierra y al pastoreo. Es una villa más de servicios que ganadera, aunque también ofrece mucho encanto, con un paisaje muy distinto al de antaño. Aquella fue destruida en Julio de 1987 para tardar poco más de seis años el crearse y construir la nueva.

Cupo en Bachende. Año 1982
El pico Yordas, El Nebloso y otras montañas siguen presentes, pero me atrevo a apuntar que más tristes, viéndose en el espejo permanente de las aguas del pantano.

El nuevo pueblo tiene una distribución en barrios: el de arriba y el de abajo. El de arriba, con la calle principal, es un escaparate que se mira en el embalse. Los edificios disponen de soportales que albergan tiendas y otros establecimientos, dándole un aire moderno a la localidad. Es la zona de mayor ocio para el visitante con buenos bares, cafeterías, restaurantes y hoteles.

Juan Moreno pescando en Bachende.
         El barrio de abajo, más próximo al agua,  tiene un recinto ferial donde se compran y venden los mejores ejemplares de ganado bovino, equipo y ovino de toda la comarca. Se trata de una zona residencial con casas individuales que pretende ser un reflejo de lo que fue el viejo Riaño, aunque sin conseguirlo. Tampoco se ha conseguido, ni se conseguirá hacer desaparecer dos fechas en la mente de los más antiguos moradores de este valle de la montaña leonesa: 25 de Febrero de 1966 y 7 de Julio de 1987. La primera de la fechas fue cuando Francisco Franco autorizó la ejecución de la presa de Remolina, aunque todos la conocen por Riaño. La segunda es la fecha del comienzo de la demolición del viejo Riaño y otros pueblos del valle.

Los capilotes de la montaña riañesa.
Una flor que nace en este valle, “el capilote”, fue elegida como símbolo reivindicativo de unas gentes que no querían  abandonar sus casas, ni el valle. 

Pantano de Riaño desde embarcación.
          PESCAR EN EL PANTANO 

Es imprescindible partir del embarcadero que existe en la población, si se pretende conocer el pantano desde el agua, en barca. Existen viajes turísticos patrocinados por el ayuntamiento de la localidad. Quien posea embarcación podrá disfrutar de lo lindo, porque las aguas de este pantano ofrecen miles de oportunidades de pesca, especialmente de trucha, con aguas de arroyos de la montaña que vierten su caudal al mismo y donde las truchas abundan.