PRESENTACIÓN LIBRO Y CÓMO COMPRAR LO

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Amigos de anzuelos, agua y ramaje

LIBROS PUBLICADOS POR Eduardo García Carmona...

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lunes, 29 de diciembre de 2025

 

Eduardo Fontela confecciona en su torno de demostraciones

CUCHARILLAS EDU el fin de una saga gallega…

Jubilado EDUARDO FONTELA LÓPEZ se pierde la continuidad…

El negocio familiar SE VENDE

 

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

 


Los negocios familiares pasan por “mala racha” con las visicitudes políticas en España y con la continuidad fmiliar.

Una saga, CUCHARILLAS EDU “tan nosas como a gaita” que rezaba en la publicidad de los 90 ya no


“suena”, la gaita se ha quedado sin “roncón” o tubo que se apoya en el hombro del gaitero que produce una nota fundamental para la base armónica que produce el sostenimiento del sonido. Vamos, se fastidió el roncón y

EDUARDO FONTELA LÓPEZ el padre de éstas cucharillas “tan nosas como a gaita”, dice adiós porque ningún miembro de la saga familiar quiere continuar el negocio.  

Otra cosa es que algún inversor quiera mantener la firma y los productos haciéndose cargo de la producción en serie o familiar, y

pretenda continuar el mismo con los clientes de muchos años que tiene, vamos CARTERA,  porque “en casa de los Fontela” las nuevas generaciones no quieren continuar la labor del progenitor ni dándoselo todo que parece ser es mucho.

El negocio familiar tiene talleres en A CORUÑA (Galicia), troqueles y mucho producto bruto y confeccionado, además de una BUENA CLIENTELA en España e incluso en el extranjero. Qué les voy a contar.

Mejor que los interesados que se pongan en contacto con el dueño de CUCHARILLAS EDU y si interesa el negocio, que lo trate directamente.


El teléfono es 676 78 96 45.




Además de todo tipo de cucharillas para la pesca en río o mar, EDU dispone de otros productos desde cañas de pescar a carretes únicos en el mercado LOS CRACK CONTACT mejorados con un  amplio surtido en almacén.



Feliz año nuevo 2026 PESCADORES…

 

miércoles, 17 de diciembre de 2025

¿GALLEROS DE BOÑAR?...

 


Javier Escanciano gallero de Boñar

Los galleros de Boñar
(artículo publicado por Miguel Delibes Setién escritor y miembro que la Real Academia Española de La Lengua).

Un relato sobre la crianza de gallos para la pesca de Amelia Robles vecina de Ranedo de Curueño

 

Texto: Miguel Delibes Setién y entradilla y fotos Eduardo García Carmona

Rebuscando en mis archivos termino de encontrar un artículo firmado por tan insigne persona que además de gran escritor sentía pasión especial por la caza y la pesca, LA PESCA Y LA CAZA, en mayúsculas.


El maestro de las letras vallisoletano era un enamorado de León y sus ríos siendo habitual verle acompañado de sus hijos, especialmente de Juan, pescando por diversos ríos como el Omaña, Órbigo, Luna o por el Curueño.

Desde su desconocimiento de “la sapina” y las referencias del guarda Paulino Gutiérrez encargado de cuidar el coto de El Castillo, hasta su encuentro con la viuda vecina de Ranedo de Curueño, Amelia Robles, Miguel Delibes supo asimilar como escritor y reportero de pesca lo que significaba una y otra cosa.

El caso es que Delibes nos hablaba de los galleros de Boñar, no de los galleros de La Cándana, Aviados, La Mata, Sopeña, La Vecilla, Valdepiélago o Campohermoso. Nosotros no somos nadie para asegurar si son GALLOS DE BOÑAR o GALLOS DE LEÓN en referencia a los de la zona del Curueño. De León son seguro. Sea como fuese, aquí en Pescarmona les ofrecemos una historia contada por el maestro DELIBES que no tiene ningún desperdicio.

Particularmente, lo mismo me da que sean GALLEROS DE BOÑAR, EL CASO ES QUE SE TRATA DE los gallos de pluma para las pesca de LEÓN, únicos en el mundo.


GALLEROS DE BOÑAR
 

Especiales, son gallos especiales, gallos que sólo se dan aquí, en estos pueblines, que sale usted de ellos y ni en Nocedo, ni en Valdorria, ni en La Mata de la Riva, ni en el mismo Boñar, que está ahí pegando, se crían. El por qué no me lo pregunte, porque, mire usted, el que un pollín de estos se críe en La Cándana y no se críe en La Vecilla, que está a un paso y más alto, es algo que no se explica, pero así es.


Cada gallo va a juego con su gallina, o sea una gallina corriente, de esas rojas que ve usted ahí, no vale para el cruce, vale para huevos pero no para hacer pollos. La gallina tiene que ser negra y gris para la pluma india, con una collarina amarilla tal que así, por el pescuezo, que es de donde se saca la pluma que llamamos flor de escoba.


Los galleros de Boñar
no se dedican a la cría de gallos de pelea, sino a la cría de gallos de río, de pluma fina. El gallo de Boñar (León), de una zona concreta de Boñar -Ranedo de Curueño, La Matica, La Cándana, Campohermoso- es un gallo de pluma lustrosa y jaspeada, apropiada para fabricar mosquitos para la pesca de salmónidos. Al decir de los entendidos, el gallo que se cría en esa zona no puede aclimatarse en otra, pierde el lustre y, en consecuencia, su poder de seducción. De ahí que

el mosco de Boñar se cotice más alto que el mosco de otros pueblos y regiones. Y de ahí también el jubileo que esas plumas provocan, bien de pescadores que prefieren manufacturarse sus engaños, bien de fabricantes de moscas, bien de los primeros que actúan como intermediarios y venden al por menor en la ciudad lo que compran en el campo al por mayor. «Alguno de esos ha hecho un dineral, menuda», le asegura al cronista Amelia

Robles, viuda, vecina de Ranedo de Curueño, que se gana la vida pelando trimestralmente dos docenas de gallos que ahora merodean en torno a la casa, escarbando entre las boñigas, emitiendo triunfales quiquiriquís. Sus vecinos, «diez, once, no, doce, también crían gallos, como todos los habitantes de esta zona, porque aunque

no nos hagan ricos, algo dejan». Conmueve el recelo de esta anciana que toma al cronista por un inspector que viene a husmear en los ingresos que le procura su modestísima industria. Tras de la casa se empinan los prados y más arriba riscos cubiertos de nieve deleznable que empieza a fundir. El agua canta en las cárcavas y corre a engrosar el caudal del Curueño, al fondo del valle, que, más abajo, afluye en el Porma. En las faldas, entre río y montaña, bosques de robles con hoja de invierno. Matos de brezo y escoba, hirsutos, encogidos, sin florecer aún.


Aquí, en Ranedo, los primeros gallos que hubo vinieron de La Matica. En La Matica, La Cándana y Campohermoso, yo he conocido estos gallos de siempre, desde que era chavala. En cambio, en Matallana, que está a un paso, ya no. Bonitos ya lo creo que son, pero hay que ver lo que comen, y de lo bueno no crea usted, que los mis pollines se alimentan de maíz, trigo y cebada, más un poco de fresco que cogen de las alfalfas. Y, también de vez en cuando, los vacuno, una vacuna contra la cólera o la peste o como la llamen. Los vacuno de recién nacidos, sí señor, apenas echan la capa, una vacuna de la botica, y luego los vuelvo a vacunar, cuando se tercia, que por un ejemplo, llega un día mi nieto y me dice: 'Abuela, a Fulano, el de La Matica, se le está muriendo un pollín'. ¿Se da cuenta?

Entonces voy yo y los vacuno. Y como yo todos los vecinos del pueblo. Y así hasta otra. Hay que atenderlos, que un gallo de estos vale mucho dinero, hasta diez mil pesetas, que una vecina mía vendió cinco el año pasado y cincuenta mil pesetas le dieron. Por eso, tanto los pollos como los huevos son especiales, que hay que ver la sustancia que tienen los huevos estos, que los de granja los echa usted en la sartén y se quedan aplastados, como la suela de un zapato, y éstos aumentan, se ponen blanquines, se rizan, da gusto verlos. En cuanto a los pollos, si valen lo que valen es por el lustre, ni más ni menos, por la raza, que desde que nacen, una vez que a los siete meses les hago la limpia, la capa ya tiene brillo, unos más que otros, natural, que, por un ejemplo, como el de flor de escoba hay pocos.


Claro que para que le salga a usted uno bueno de flor de escoba hay que tener paciencia, aunque le advierto que el corzuno, que tiene la penca más fina y así como escalerada, también se paga muy bien. El lustre es de condición, como le digo, de raza, pero para que no lo pierdan, tiene que andar el animal al aire libre y al sol, que los encierra usted un par de días y ya lo han perdido. Y lo mismo si le saca usted de aquí. Saca usted un pollo de estos pueblines y en seguida se degenera y, en cambio, le lleva usted de aquí a La Matica y se queda igual, qué digo igual, acaso mejor, ya ve qué cosas. Es como las gallinas de pluma india, esas grisinas que ve usted ahí, tan guapas. Bueno, pues una gallina de esas mejor cría en La Cándana que en cualquier parte. Y tengo ahora veintidós gallos de pluma distinta, que cada luna la trucha quiere una diferente, por lo general de negra a blanca, conforme van templando las aguas. Y he llegado a quitar catorce

mazos del lomo de un gallo. La colgadera ya es otra cosa, se paga menos. Pero he tenido gallos que entre plumas de lomo y colgaderas me han dejado más de veinte mazos. Y si cada mazo tiene doce plumas y las pelas se hacen cada tres meses, eche usted cuentas. Tanto da en invierno como en verano, sí señor, siempre que la pela se haga en menguante. El mazo puede valer hasta 500 pesetas, pero eso son los buenos, buenos, los más pasaderos no se pagan arriba de 150 ó 200. Una vez pelados, a los tres meses la pluma vuelva a salir, ni más fuerte ni más floja, aunque a veces la nueva tiene más lustre. Lo de pelar un gallo no tiene ciencia, mire, yo le cojo talque así, con esta mano le sujeto y con la otra le voy quitando pluma a pluma, eso sí, sin tirar para arriba, con cuidado, empezando por el pescuezo y terminando por el

rabo, Luego le quito todo alrededor y unas pocas colgaderas y, una vez que tengo doce plumas, ato los mazos con un hilín y las voy cosiendo en un cartón para que el plumero las vea como es debido y al gallo le unto bien con aceite para que la pela dura y no se le infecte. La vida de un gallo, como la de las personas, dura lo que Dios disponga, pero yo tengo gallos de seis años y cuanto más viejos son, mejores plumas me dan, o sea, más largas, de más obra. Por eso yo nunca

sacrifico a los mis pollines, se me mueren de viejos. Y puedo decirle otra cosa: la carne de estos gallos es más rica que la de los otros, tiene poco momio porque este gallo no es de ceba, pero sustancia, ¡ay, madre, qué sustancia tienen estos animales! ¿Si sube gente por pluma? Más cada día, y eso que el negocio está difícil, que hay que ver lo que cuesta hoy alimentar a estos bichos. Si le dijera que por un saco de trigo de cincuenta kilos estoy, pagando dos mil pesetas, no se lo cree. Y los mis pollines se comen un saco de esos en quince días, incluso ha habido meses de gastar tres sacos, que a mí me gusta echarlos a los pobrines y ellos nunca se sacian. Eso sin contar otras quiebras que hace tres años, con eso de la contaminación, la gente no pudo pescar y una servidora se quedó con toda la pela en casa. ¡Ni una pluma vendí!


Y lo mismo le digo de los bichos esos, el raposo o el garduño, o como los llamen, que el invierno pasado a mí me mató cinco pollos y treinta a la mi hija, hágase cuenta, pero de los mejorcitos, ¿eh?, muchos de ellos de flor de escoba, eso sin contar los pavos que cría para Navidad.

¿Mosquitos? Eso depende. Hay plumas de mucha obra de las que salen hasta tres, pero lo corriente es uno o dos. De todos modos, si el mazo de plumas se vende a doscientas pesetas y el mosco a ochenta, ya ve usted si trae cuenta. Eso si no compra usted colgaderas, que tienen más obra y cunden más. Así es que los clientes suben de todas partes, de León, de Santander, de Bilbao, ¡hasta de Madrid suben, hágase idea! Pero a nosotros nos trae más cuenta que vengan los plumeros, los del oficio, porque aunque pierdas mil pesetas con ellos, te dan el dinero junto y se llevan todo, lo bueno y lo malo.


Para la mosca seca se usa una pluma especial, las colgaderas esas que son un poco ablancadas, o esas otras pequeñitas, de junto a la cabeza, que es peligroso quitarlas porque a lo mejor el gallo se muere. Yo sólo las quito a veces para complacer a una

amistad, para un señor que responda, ¿me entiende?, que hay uno de Madrid que cada vez que viene por casa me pide unas plumas de esas, pero muy atento me advierte: 'Señora Amelia, si el gallo se muriera por esto, el día que vuelva por aquí se lo pago entero, ya lo sabe'.



lunes, 1 de diciembre de 2025

Solicitudes para ENTRAR EN EL SORTEO de cotos de pesca en Castilla y León...

HASTA EL 15 DE DICIEMBRE DE 2025, presentación de solicitudes...

8 Enero 2026 SORTEO, a las 12 horas

Elección de permisos a partir del 19 de enero de 2026

Más información en el cuadro adjunto...






lunes, 13 de octubre de 2025

El 19 de Octubre finaliza la temporada de pesca en Castilla y León con una "seudo Semana Internacional" que ha ido a menos...


El 19 de Octubre finaliza la temporada de pesca en Castilla y León en los tramos regulados


Ha sido una temporada buena, pese a la escasez de agua en los tramos finales del verano y muy buena en los ríos regulados


Lo peor de la temporada
LA SEMANA INTERNACIONAL DE LA TRUCHA DE LEÓN que no es semana, ni es nada


Texto y fotos: Eduardo García Carmona


La temporada de pesca llega a su fin en la Comunidad Autónoma de Castilla y León si bien la regular finalizó el 31 de julio, se prolongó en algunos tramos hasta el 31 de agosto, mientras que en los ríos regulados se "baja el telón" el 19 de octubre.


Ha sido una temporada buena, pese a la escasez de agua en los tramos finales del verano en los ríos de montaña y muy buena en los ríos regulados en términos generales.

Se ha notado bajón de ejemplares, según los aficionados, en algunos tramos de pesca regulados caso de cotos como

Villafeliz, El Castillo, Felmín o Tolibia que, pese a haber pasado esta temporada a pesca sin muerte, han mermado el número de capturas.

Los aficionados cada temporada acuden más a los tramos libres de pesca y llegan a comentar que hay más ejemplares que en las zonas acotadas. Curioso, ¿no?

Habrá que esperar al último domingo de marzo de 2026 si es que no se pueden aprovechar los días que restan.


Lo peor ha sido La Semana Internacional de la Trucha de León que, "ni es semana, ni es nada".

Se han cargado una SEMANA INTERNACIONAL
después de 54 ediciones con el formato TRADICIONAL que daba nombre a

León y su provincia, para realizar UNA PACHANGA en la que han participado no más de 50 pescadores entre
los que no hubo extranjeros, prácticamente, y ha tenido que ser un Consejero de Medio Ambiente leonés, quien se la "cargase" cuando más medios y dinero había "en caja". Qué pena.

A quien se le ocurre quitarla del mes de junio, el mejor mes para pescar y conocer León y provincia. En la SEMANA TRADICIONAL participaban más de 300 pescadores entre fase concurso y libre y la tenido que pasar al mes de Octubre y "por etapas" para finalizar cargándosela.


Por cierto, lo único decente el pregón del campeón PABLO CASTRO PINOS pero, encima le hacen pregonar el último día cuando siempre se inauguraba la "SEMANA" con el pregón, que es lo normal.

Allá ellos.

Ahora, a esperar la SOLICITUD DE COTOS para entrar en el sorteo de 2026, solicitud que se podrá realizar a partir del mes de diciembre.